Sigue estos pasos para reclamar un impago

Si no pactas un plazo de pago, este será de 30 días naturales hasta un máximo de 2 meses

Businessman sitting in planter
Olix WirtingerGetty Images

La morosidad es un mal mayor para la supervivencia de las empresas, principalmente, de la más pequeñas. Según el Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, de Crédito y Caución e Iberinform, el 68% de las empresas padece las consecuencias negativas de la morosidad, cuatro puntos más que en 2018: el 32% sufre impagos significativos y cerca de 85.000 están en riesgo de cerrar por este motivo.

Esta situación obliga a las empresas a incrementar sus costes financieros (25%), supone una pérdida de ingresos (28%), limita el crecimiento (7%) o las nuevas inversiones (3%) y amenaza la continuidad empresarial (5%).

Tensiones de tesorería

Según la compañía DAS Seguros, la morosidad ha sido siempre un grave problema para las empresas, porque "los empresarios tienen que anticipar los costes del producto o servicio vendido sin recibir el ingreso correspondiente, lo que puede generar tensiones de tesorería y mayores costes financieros".

Desde DAS Seguros destacan el endurecimiento de la legislación en contra de la morosidad. Por un lado, la Unión Europea estableció el 16 de marzo de 2013 medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales en la Directiva 2011/7/EU. Más adelante, España adoptó dicha directiva en el Real Decreto Ley 4/2013 del 22 de febrero, donde fijó, por ejemplo, un plazo estándar de 30 días para Administraciones y de 60 para empresas.

Hasta 60 días

De este modo, los expertos de DAS Seguros recuerdan que, "si no se pacta un plazo de pago específico para pagar una factura, este será de 30 días naturales (contando sábados, domingos y festivos), además, este plazo podrá ser ampliado por acuerdo, pero no podrá ser superior a 60 días. Por lo tanto, si transcurre el plazo para pagar y la factura sigue pendiente se tratará de un supuesto de impago".

Antes de iniciar una reclamación, estos expertos recomiendan asegurarse de que realmente existe el impago y, además, confirmar el importe que se debe. Para ello, debes ponerte en contacto con el deudor a través de una llamada telefónica y así averiguar si ha recibido la factura y cuál es la causa del impago. Una vez hecho esto, intenta llegar a un acuerdo de pago por escrito y firmado por ambas partes, aplazando la deuda o, incluso, reduciendo su importe si se paga rápido.

Primero, de forma amistosa

"En el caso en que llegue el plazo que hayas pactado para pagar y la factura siga estando pendiente de pago, puedes enviar un burofax con acuse de recibo y certificación de contenido, por el que reclames de forma amistosa la deuda. La notificación debe contener el importe y concepto de la deuda, la forma y plazo de pago y la posibilidad de presentar una demanda judicial en caso de impago. Y recuerda que, en el caso de una factura impagada, tienes cinco años para reclamar el pago desde la emisión".

En el caso de que no logres el cobro por vía amistosa y siempre que tu deudor sea solvente y la deuda esté bien documentada, "se recomienda hablar con un abogado para asesorarte sobre la posibilidad de presentar una demanda judicial para reclamar la deuda a través del procedimiento monitorio".

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