La misión como baluarte del fracaso emprendedor

Existen pocos emprendedores que sean grandes y que no hayan experimentado el fracaso, pero el propósito de hacer algo mayor es lo que alienta la perseverancia para seguir emprendiendo. Al menos esa es la tesitura que han atravesado los cuatro emprendedores que hablan en este artículo

image
Fernando Roi/ Hearst

Se habló de ello, y de muchos temas más, en la mesa que antecedió a la entrega de la XV edición de los Premios Emprendedores. En la mesa, coordinada por el Mago More, formaron parte cuatro de los premiados de este año: Lourdes Ferrer, CEO y cofundadora de Percentil (premio a la pyme del año), Enrique Arrillaga, fundador de Muebles LUFE (premio a la pyme socialmente responsable), Elena Betés, fundadora de Rastreator (premio al mejor emprendedor del año) y Martín Varsavsky fundador, entre muchas otras, de Prelude (premio a la trayectoria profesional).

Ninguno de ellos ha escapado de experimentar el fracaso en un momento determinado, pero todos coinciden en resaltar el propósito, más allá de la rentabilidad de la empresa, como el acicate real que les ha animado a seguir con un proyecto en las horas más bajas.

Tal vez fuera el caso de Enrique Arrillaga uno de los más representativos. Tras tomar, en 1992, las riendas de una empresa familiar de cuarta generación y tras muchos intentos de salvar el proyecto, en 2014 se cae con todo el equipo. La ruina estrepitosa le llevó, incluso, a deshacerse de la casa. Aún así, y habiéndolo perdido todo, monta el proyecto de Muebles LUFE, con 1.800 euros en el banco y el apoyo moral de su mujer. Hoy, cinco años después, está cerca de facturar 3.600.000 euros. “Nuestro propósito es modesto, pero firme. Queremos llegar a todos los hogares con un mueble de madera maciza al mejor precio. Para ello, es importante que todos los que formamos parte del equipo estemos alineados con este propósito y con los valores de la compañía”.

También Elena Betés “venía de fracasar” antes de dar con la tecla de Rastreator. Previamente montó un comparador online insurtech que no pudo escalar y quebró un proyecto en Alemania. Las nubes siempre están ahí, pero lo que anima a Betés a levantarse cada mañana para dirigirse a la empresa son dos “motores”: primero, ese espíritu de cambiar las cosas, “algo así como David contra Goliat” y, el segundo, que es “crear un entorno de trabajo en el que yo y todas las mujeres podamos desarrollarnos a alto nivel sin necesidad de estar ahí las 24 horas del día, y donde todo el equipo quiera dar la mejor versión de sí mismo”.

“Yo creo que tener un propósito a la hora de emprender es fundamental. Como siempre se dice, no es un camino de rosas, así que necesitas tener algo superior al dinero que te guíe y te impulse en el día a día”, dijo Lourdes Ferrer. La misión de esta compañía, pionera en España en la compra-venta de ropa de segunda mano, es “cambiar la mentalidad de los consumidores para combatir un problema global, que es el impacto de la industria de la moda en el medio ambiente. Me motiva también mucho el choque cultural y ver cómo la gente, poco a poco, se va mentalizando de que pueden aportar algo con pequeñas acciones”. En este empeño lleva Percentil siete años, también con múltiples altibajos empresariales.

Y aunque Varsavsky reconoció solo un error, eso sí que le costó 50 millones de su bolsillo, también afirmó que tener un propósito a la hora de emprender “te da mas ganas de trabajar y hacer cosas que ayuden a la gente. Es muy potente trabajar en una empresa que te da hijos, que te ayuda a tener una familia”, dijo en alusión a su cadena de clínicas de fertilidad.

Los socios, la oportunidad de mercado y otras cosas

Al margen del propósito, se abordaron otros asuntos relacionados con el emprendimiento entre los podemos destacar:

-Los socios: Exceptuando el caso de Arrillaga, fundador en solitario, y Lourdes Ferrer, que montó la empresa con su marido, Daniel Bezares, y su amigo, Luis Ongil, el resto se decantó por emprender con socios desconocidos o, al menos, que estuvieran alejados del entorno familiar y el de las amistades.

-La oportunidad de mercado: La crisis fue un buen momento para lanzar negocios como el de Percentil o Muebles LUFE -con ofertas que incluyen, por ejemplo, una cama de madera maciza al precio de 30 euros-. Pero oportunidades surgen en todo momento. Basta con analizar el mercado e intentar dar un giro que aporte valor. Proporcionar transparencia en sectores que ellos llaman desafortunados, como el de los seguros, las finanzas, la telefonía…fue donde Rastreator encontró su oportunidad de negocio. Varsavsky, sin embargo, percibió, por su propia experiencia, que el sector de la fertilidad estaba mal enfocado. “La gente cree que las relaciones sexuales es la mejor manera de tener bebés. El problema es que eso es verdad antes de los 30 y pico”, de aquí el lema elegido para la compañía: “Sex is great but no to make babys”.

-Un talento para cada cosa. Dijo Varsavsky que a él nunca le ha dolido demasiado dejar una compañía. Él se identifica más con el perfil del emprendedor que disfruta creando cosas desde cero, mejor que haciendo más grande, algo que ya es grande. “Yo disfruto mucho los primeros 2 o 3 años de la empresa, cuando pienso que estamos armando una buena de la nada, pero después, cuando ya hay más de 1.000 empleados, me aburro y cedo el paso a gestores, que los hay buenísimos. Son talentos distintos”. También Lourdes Ferrer compartió que los comienzos son lo más divertido. “Es más ilusionante cuando sabes que estás construyendo una cosa. Luego ya toca mantener y, dentro de eso, intentar seguir siendo creativo”.

-No todos valen: Se habló también del peligro que entraña animar al emprendimiento porque sí, como salida profesional. El más tajante en este sentido fue Varsavsky, autor de la frase “animar a algunos a emprender es como enseñar a hablar a un perro”. Justificó esta máxima refiriendo su actividad como formador de emprendedores en la Universidad de Columbia o el Instituto de Empresa. “De verdad que esa es la sensación que tengo con determinados alumnos, pero también hay otros para los que esto de emprender les surge de forma natural. No sé si es genético, congénito o qué, pero tienen algo especial ahí que no veo en todos”.

Paradojas del emprendimiento

Pero como no todo va a ser trabajar, también hubo ocasión para que los asistentes al evento se relajaran y los participantes de la mesa pudieran contar de forma distendida algunas de las anécdotas vividas en su trayectoria profesional. Estas son algunas de las más curiosas:

-La salida del armario de Martín Varsavsky: “Yo vengo de una familia de izquierdas, de judíos socialistas, así que en casa se hablaba muy mal de los emprendedores. Yo tuve como que salir del armario diciendo, bueno, quizá me gustaría ganar un poco de dinero. Decir eso dentro de una familia procedente del mundo académico, con mi padre doctor en astrofísica y mi madre profesora, daba un poco de vergüenza. Pero yo también quería comprarme unos patines como los que todos tenían entonces. Fue como una especie de rebelión”.

-No le dieron el empleo, pero sí 12 millones de préstamo. Fue otra de las anécdotas que contó Varsavsky: “Al principio fue una historia triste, pero que luego se puso mejor. Lo que pasó es que mi padre falleció cuando yo tenía 22 años y estábamos necesitados de dinero en la familia. Mi madre se empeñó en que me buscara un trabajo en Estados Unidos, que era donde estaba entonces… Yo tenía otras ideas, pero estaba con la presión de buscar un empleo así que acabé los estudios, hice un MBA y me fui a solicitar trabajo en la misma compañía en la que pedí 12 millones de dólares para montar mi primera empresa. La paradoja fue que el banco que no me dio un trabajo de 40.000 dólares de sueldo, sin saberlo, me dio los 12 millones”.

-De la quiebra a casi morir de éxito: Es lo que le sucedió a Muebles LUFE, después de que se publicara un artículo en el País comparándolos con el Ikea vasco. El artículo se hizo viral. “De la noche a la mañana pasamos de recibir 20 pedidos al día a recibir 160, 170, 180…Una burrada a la que no podíamos dar abasto. En un intento de ser honestos, decíamos a los clientes, mira te devuelvo el dinero, pero no lo podemos hacer. Aún así la gente seguía empeñada y dispuesta a esperar el tiempo que fuera necesario. Al final lo solucionamos aplazando las entregas y recortando el catálogo de productos hasta que las cosas se normalizaran”.

-La guerra que da el perrito de Rastreator: Reconoció Elena Betés que, si el dinero hubiera sido solo suyo, ella nunca habría puesto a la compañía el nombre de Rastreator porque a algunas, como a su madre, les sonaba muy mal. Peor fue, sin embargo, la elección del basset hound -perro rastreador de caza- para la imagen corporativa. “Si hubiésemos sabido que este perro era tan limitadito nunca lo hubiésemos elegido”, dijo. El problema es que el perro ha supuesto un obstáculo para la expansión internacional de la compañía en países como China o Turquía, donde les decían “pero si aquí ni siquiera podemos orar en presencia de un perro”. Así que han tenido que ir adaptando la imagen corporativa a los distintos mercados.

-El grito de “ya está la carga” de Percentil. En coherencia con la razón de ser de Percentil reconoció Lourdes Ferrer que el vestido que eligió para la ceremonia de los premios era de segunda mano. “Claro como tú eres la primera que lo ves, te quedas con lo mejor”, fue la observación del Mago More. “Bueno, sí, eso nos lo han dicho a veces -repuso Ferrer- pero la verdad es que esperamos a que se publique la ropa en el catálogo. Entonces es cuando alguien dice, ya está la carga, y todas las empleadas dejamos de trabajar para entrar en la tienda y ver qué nos gusta más para comprarlo".

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Gestión