Gómez Toribio desmonta “las falacias del blockchain”

Asegura Alberto G. Toribio, uno de los principales gurús en nuestro país del blockchain, que muchas de las empresas que alardean del uso de esta tecnología como valor añadido podrían llegar a soluciones igual o más eficaces con otras tecnologías ya maduras.

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Alberto G. Toribio

“Solo sabremos quién estaba nadando con bañador y quién no cuando la marea baje” es la frase de Warren Buffet a la que recurre Alberto Gómez Toribio para poner en entredicho las múltiples soluciones lanzadas al mercado haciendo gala del uso de la tecnología blockchain.

Profesionalmente, Alberto Gómez Toribio se desempeña en este momento como responsable de una de las áreas de innovación en Bankia y como CTO en Nevtrace , un laboratorio de blockchain donde comparte proyecto con Pablo Fernández Burgueño y Jorge Ordovás Oromendía.

Pero Gómez Toribio es también un hombre de gestas, aunque solo tenga 32 años. La primera fue crear, en 2014, la primera compañía en España fundada con bitcoins como capital social: Coinffeine , con el visto bueno, a posteriori, del Banco de España. Antes tuvo que convencer a un notario -Gomá Lanzón- para constituir la empresa y persuadir a Bankinter para que invirtiese en el proyecto convirtiéndose, así, en la primera entidad financiera a escala mundial que apostaba por una compañía de criptomonedas.

Aunque el exchange para la compra-venta de bitcoins sigue operando, tras algunas vicisitudes G. Toribio decidió desvincularse de Coinffeine. No obstante, se mantiene firme en su convicción de que es en el financiero y el de las criptomonedas el único sector en el que, de verdad, tiene sentido el uso de la tecnología blockchain como oportunidad de negocio. "El blockchain nació en el año 2008 con un propósito muy claro que era el de crear dinero digital. Punto. La capacidad del blockchain para cambiar el mundo, para descentralizarlo todo, para garantizar la trazabilidad de la cadena de valor o para abaratar y democratizar servicios, vino después”, afirma.

El doble relato

Si el origen del blockchain está, pues, íntimamente ligado a las criptomonedas ¿por qué la euforia empresarial en torno a las bonanzas de esta tecnología y el desprestigio público de las criptomonedas? El mismo que abre el interrogante, lo cierra dando una explicación a esta doble narrativa.

Está, por un lado, el discurso blanco del blockchain como una tecnología disruptiva, capaz de reinventar el mundo y sustentar proyectos disruptivos, frente al relato cripto, asociado a la especulación, a la venta de armas, al tráfico de drogas o al blanqueo de capital.

El motivo, en opinión de Gómez Toribio, no es otro que los intereses de determinadas consultoras en vender proyectos de blockchain “que no pasan de la primera fase porque ni son escalables ni aportan valor diferencial alguno”. Dice saberlo de primera mano porque él mismo montó una consultora para el Grupo Barrabés al objeto de desarrollar proyectos con esta tecnología.

Así es como se dio cuenta de que muchas de las soluciones que aplicaban blockchain podrían resolverse, de forma más eficaz, con otras tecnologías ya existentes y más maduras. “Desde dentro me doy cuenta de lo que está ocurriendo con el blockchain. Soy consciente de que estoy proponiendo proyectos a la gente que no pasan de la fase de prototipo y de que el discurso que se está generando en torno al blockchain es una falacia. Utilizo esta palabra con conocimiento de causa”.

¿Por qué al principio solo se hablaba de las criptomonedas y ahora solo se habla del blockchain? “De repente aparece un magnate de Wall Street que se da cuenta de que hay una oportunidad de negocio tremenda vendiendo tecnología a empresas que están basadas en este concepto. Observa que hay un bombo tremendo alrededor de la innovación y de que algunas empresas, perdidas e incapaces de desarrollar modelos de negocio nuevos para seguir creciendo de forma exponencial, invierten un montón de dinero en innovación y que cualquier topic que se posicione dentro de las tecnologías de moda, como pueden ser el machine learning, la Inteligencia Artificial, la Realidad Virtual, el IoT o cualquier otra, representa una oportunidad para vender proyectos. Pero para vender negocios basados en el blockchain, primero hay que disociar la tecnología de las criptomonedas y de su mala prensa”, argumenta.

Edison a Tesla lo mismo que el blockchain a las criptomonedas

Ilustra la situación de la doble narrativa comparándola con lo que, en su día, sucedió entre Nikola Tesla y Thomas Alva Edison.

“Ambos eran personas muy diferentes. Tesla fue un ingeniero cuya pasión era resolver los problemas de la mejor forma posible. Edison también era muy buen ingeniero, pero su otra gran pasión era, además, hacer dinero con los productos que creaba rodeándose, para ello, de los mejores profesionales que encontraba. Por este motivo Edison fichó a Tesla en su empresa, General Electric. En aquel momento se hablaba de algo que era tan popular como lo es blockchain hoy en día. Era el concepto de la energía eléctrica, concretamente de la corriente continua. Había un montón de empresas en EE.UU. que querían llevar corriente a largas distancias para electrificar las ciudades y Edison había construido un imperio alrededor de una serie de patentes sobre la corriente continua. Mientras Tesla trabaja con él, se da cuenta de que existe una solución mejor, que es la corriente alterna la cual, además de ser más eficaz, es también más económica. Se lo cuenta a Edison, pero éste le ignora, consciente de que usar la corriente alterna no le haría ganar mucho dinero.

Tesla, frustrado, abandona la compañía y funda la suya propia. Ambas empresas empiezan a rivalizar, pero como Edison no podía hablar de su producto en positivo, porque los dos solucionaban el mismo problema, lo que hizo fue llevar animales a las ferias y, en demostraciones públicas, matarlos con corriente alterna. El caso más sonado fue el una elefante, Topsy”. La película de este evento todavía existe así como varias ilustraciones, aunque no todos comparten que esa fuera la causa del fallecimiento de la elefante. En cualquier caso, a G. Toribio le sirve como ejemplo para aclarar el contraste entre el negro relato cripto y el blanco blockchain.

El rey está desnudo

Entiende Gómez Toribio que hablar de una tecnología disruptiva conlleva un cambio de paradigma o algo que aporte un valor diferencial notable. Desde dicha perspectiva, algunas de las soluciones que apuntan al blockchain como algo revolucionario, no lo son puesto que existen alternativas precedentes que llegan a la misma solución de forma más sencilla y eficaz. Estos son algunos de los casos que cita:

-La trazabilidad: “Se suele definir el blockchain como una base de datos cuando, en realidad, no lo es. Sencillamente es la implementación digital de un libro contable, algo que existe ya hace muchos años para anotar los movimientos de forma ordenada. Cuando insertas información en blockchain no lo haces en tablas. Aquí la información se almacena tal cual, como si la fueses tirando en un cubo en bloques y lo que almacenas no son datos, son solo transacciones económicas de manera que, cuando quieres realizar una consulta, no puedes. El sistema tiene sus limitaciones porque no está diseñado para eso”. Para hacer las consultas reales, asegura G. Toribio que la información introducida en blockchain se traslada luego a una base de datos corriente.

En lo que respecta a la trazabilidad aplicada a la cadena de valor, afirma que no es algo que venga con el blockchain. “Ya sabíamos el origen del pollo campero antes de que Carrefour anunciara su sistema de trazabilidad, pero, claro, después de dos años hablando de trazabilidad para todo, a ver cómo dices ahora que el rey va desnudo”.

-Los smart contract. “Estos son, sencillamente, programas de ordenador. Sin embargo, por el mero hecho de traducirlo al castellano como contratos inteligentes, la gente piensa que tiene algo que ver con el blockchain y los contratos cuando no es así".

-La certificación. En este campo “lo que estamos haciendo con blockchain es algo llamado sello de tiempo, que es una herramienta criptográfica que no ha inventado blockchain. En España hace mucho tiempo que se puede conseguir el mismo sello a través de un organismo denominado Autoridad Certificadora de la Comunidad Valenciana (ACCV). Este tiene validez mundial -solo en los países reconocidos por la ONU- y además es gratuito”.

Por ambas vías puedes certificar que un documento existía en un momento determinado, solo eso. Luego será un notario quien lo valide legalmente, puesto que ninguna tecnología puede reemplazar el papel de este funcionario público, al menos a título institucional.

“Ante todos estos ejemplos mi pregunta es: ¿dónde esta la propuesta de valor del blockchain? Yo opino que la razón del uso de una tecnología determinada debe ser porque, a través de ella, se obtiene la mejor solución a un problema, no cuando se usa como cualquier otro commodity, sobre todo si nos movemos en un contexto de innovación", concluye.

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