Tu empresa puede convertirse en un 'zombi'... ¡y aún no lo sabes!

Si tu empresa está endeudada hasta las cejas, te has convertido en un moroso profesional y no dejas de suplicar a tus acreedores facilidades de pago, lo más probable es que sea una empresa zombi. Estas son las señales de alerta.

 
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El año pasado se despidió con un mal dato. Durante su primer trimestre, 963 empresas entraron en concurso de acreedores, un 14% más que en el mismo periodo de 2018. La antigua suspensión de pagos es el último recurso para las empresas con problemas. De hecho, se solicita cuando ya apenas hay vuelta atrás, hasta el punto de que 9 de cada 10 concursos de acreedores acaban en la liquidación de la empresa, según el Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España.

Dos medidas salen al auxilio de las empresas para evitarlo: la ley de Segunda Oportunidad y la directiva europea sobre marcos de reestructuración preventiva, aprobada en junio de 2019, que obliga a España a regular un sistema de detección temprana de empresas vulnerables.

La primera ya ha demostrado su eficacia, ya que casi la mitad (43%) de los casos acogidos a la ley de Segunda Oportunidad concluye en exoneración de deudas concursales. La segunda, está llamada a prevenir precisamente esos cierres (la directiva tiene un periodo de trasposición de dos años) antes de que sea inevitable. Su aplicación también permitirá detectar las empresas zombis -aquellas que están sobreendeudadas hasta límites letales- y que, según datos del Banco de España, han hecho un agujero a la economía española de 85.000 millones de euros, un 10% de la deuda total. Tal como recoge su redactado, la norma obligará a los miembros de la Unión Europea a crear “marcos de reestructuración preventiva, que deben permitir, ante todo, la reestructuración efectiva de los deudores en un momento temprano y evitar la insolvencia limitando así la liquidación innecesaria de empresas viables”. Pero, ¿cómo saber si tu empresa es un zombi?

Autodiagnóstico zombi

Estos son lo principales indicios de que puedes estar gestionando una empresa zombi:


- Ventas estancadas.

- Refinanciaciones sin fin. Las deudas de tu empresa se come los beneficios.

- La rentabilidad, una quimera. Ejercicio tras ejercicio no consigues que los ingresos superen los gastos.

- Te has convertido en un moroso profesional.

- No tienes planes de innovación ni de inversión.

- Ya no tienes una visión de negocio sino solo una obsesión, sobrevivir, cueste lo que cueste.

Si es tu caso, todavía tienes una alternativa: pivotar tu negocio rediseñando el modelo o cerrarlo de forma planificada a través de un concurso de acreedores.

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