Los 9 primeros pasos para lanzar tu startup con éxito

Trámites para arrancar, cómo conseguir apoyos para el proyecto, organizar tu propio equipo y definir el sueldo de los fundadores

Businesswomen talking during an informal meeting
Hinterhaus ProductionsGetty Images

Antes de empezar a hablar de cómo montar una startup convendría definir qué es exactamente una startup y por qué titulamos este tema así y no cómo montar un negocio a secas. Como explica Álvaro Cuesta, fundador de Sonar Ventures y CEO de Foodinthebox, “una startup es por definición una empresa de pequeño tamaño, que busca su modelo de negocio, con altas dosis de incertidumbre y mucha escalabilidad gracias al uso de la tecnología”.

Esa innovación hace que el nivel de incertidumbre sea mucho mayor que en el proceso de emprender a secas. “Hay que trabajar muy duro. El éxito de una startup es 99% superación y 1% conseguir esos primeros clientes. Y ese 99% es lo que hace que el 1% sea posible”, comenta Marta Nogueras, directora de proyectos de Lanzadera.

No te empeñes en inventar la rueda

Startups e innovación son dos conceptos inseparables, pero eso no significa que toda startup nazca de una idea cien por cien original. Muchas son adaptaciones de negocios que ya existen en el mercado. Con más o menos diferencias. Por eso, el primer consejo antes de arrancar es que no esperes a encontrar una idea súper disruptiva. Puedes emprender adaptando negocios ya existentes. “Lo ideal es que tengas un factor diferencial con tu competencia, claro. Pero, si no lo tienes, lo que va a marcar la diferencia va a ser tu capacidad de implementación. Pongo el caso de Glovo. ¿Cuántas empresas de mensajería hemos visto aparecer? Miles. Y, de repente, uno va y lo hace bien. Implementación y una idea original como mezclar la mensajería con el transporte de comida. Has de buscar cómo diferenciarte y si no lo tienes has de implementar mejor que los demás. Por otro lado, casi siempre hay sitio en el mercado como mínimo para un líder y un par de followers. Fíjate en Housfy y Housell. Son muy parecidas y ahí están guerreando. Hay sitio para las dos, pero si alguna ha de ganar, lo hará la que mejor implemente”, comenta Quino Fernández, director de Conector.

¿Y si no tengo una idea de negocio?

Tan poco importante es la idea y tanto la ejecución que existen espacios para emprender en los que se buscan equipos capaces de implementar ideas de otros: son venture builders como Nuclio, Antai, Demium o Sonar Ventures. “Si no tienes una idea, ve a un venture builder, que buscan gente con espíritu emprendedor para ejecutar ideas. Un venture builder necesita perfiles CEO, CMO, CTO… Es lo mejor para quien quiera emprender sin tener una idea propia”, comenta Quino Fernández.

“En Demium ofrecemos la fase pre-idea, pre-equipo, que básicamente consiste en ofrecer al emprendedor que no tiene todavía equipo ni proyecto la posibilidad de emprender. Juntamos talento variado o complementario y formamos equipos potentes, capaces de ejecutar ideas de negocio. Cada emprendedor debe valorar el momentum en el cual se encuentra, ver qué opción es la mejor para él: una incubadora, una aceleradora, un venture builder…”, explica Jaime Guillot, managing director de la oficina de Demium en Valencia.

O busca un proyecto que ya esté arrancando

“Un factor de éxito es unirse a equipos que ya estén creando empresas. De hecho, yo monté emagister cuando tenía 23 años, pero en la siguiente compañía lo que hice fue unirme a una startup que acababa de arrancar, llevaba 7 meses, y me acabé involucrando totalmente. Lo normal es que cuando es tu primer proyecto arranques con un equipo. Incluso aunque tengas experiencia es normal unirse a proyectos de otros. Éxitos pasados no garantizan éxitos futuros. Sin embargo, cualquier startup quiere tener un emprendedor de éxito, por lo tanto, es más fácil, aunque no seas el CEO, no seas el máximo protagonista, unirte a otra startup que ya tracciona”, explica Jesús Monleón, cofundador de SeedRocket.

No emprendas solo

“Montar una startup tiene un par de problemas importantes. El primero es la inexperiencia. Tanto si se trata de un recién titulado como si es un tío con diez años de experiencia como director de una empresa o director de marketing de una multinacional, si no conoce el mundo startup, el mundo digital del emprendimiento, es igualmente inexperto. Es más, es casi peor que inexperto porque está viciado; no hay nada más distinto del mundo corporativo que el mundo startup. Segundo punto: una startup por definición es disruptiva. Si juntas inexperiencia y negocio disruptivo las posibilidades de cometer errores son inmensas. De ahí que lo mejor sea buscar ayuda en gente que ha pasado antes por ahí”, comenta Quino Fernández.

Trámites legales

En la constitución legal de la empresa, el proceso no difiere mucho de lo que es montar un negocio tradicional. “Todas las startups se constituyen como SL o SA.

El 80% son SL. Y algunas SA porque son sectores regulados o lo que sea. La diferencia no es a nivel jurídico. Todas las sociedades pueden tener pactos de socios, todas las sociedades pueden tener tecnología que patentar, todas las sociedades pueden tener incentivos para empleados o colaboradores… Jurídicamente la startup es como cualquier empresa pero yo recomiendo que cuenten con un abogado desde el principio porque el hecho de que las cosas estén bien o no jurídicamente afecta a la valoración de la compañía en un proceso de venta. Eso es muy importante porque una de las características de las startups es que son empresas con vocación de venderse. Entonces, es importante tenerlo todo ordenado durante el proceso”, recomienda Gonzalo de Ulloa, socio fundador de Youandlaw. Que añade: “Es verdad que el valor añadido de contar con un abogado en la constitución de la sociedad no es muy grande, pero sí que lo es a medida que ya empiezas a profesionalizar y a hacer las cosas bien, previendo los siguientes pasos. Normalmente siempre que hay más de un fundador ya es recomendable firmar un pacto de socios, aunque sea muy sencillo, que junto con los estatutos van a regular la vida de la sociedad. Ese pacto de socios incluso puede estar preparado para una primera ronda de familiy and friends. Como te vas a meter muy rápido en esa dinámica por la propia velocidad de las startups, sí que es interesante involucrar al abogado cuanto antes”.

Los socios y el equipo para el proyecto

“Si quieres montar algo que acabe siendo grande, vas a tener que incorporar talento. Sin talento es muy complicado. ¿Cómo consigo un equipo si no tengo dinero? Yo siempre digo que la primera venta no es conseguir un inversor, la primera venta es enrolar a otra gente en el equipo, conseguir que otros vengan contigo a trabajar. Tienes que vender bien el proyecto. Ilusionarlos. Sin un duro. Sólo con una idea. Esta es la magia de emprender. Te diría el 70%”, comenta Jesús Monleón. Que añade: “Al buscar ese talento inicial debemos pensar que todo lo que va a ser importante para la startup tiene que estar en el equipo. Se necesita un equipo equilibrado que cubra las áreas más importantes de la compañía, más core, que no se pueden subcontratar”.

Incentivos para atraer talento

Sin dinero, la forma de atraer talento es por medio de planes de incentivos. Puedes fijar unos salarios más bajos ofreciendo una compensación económica a algunos empleados pensando en el desarrollo futuro de la compañía. “Antes se utilizaban las stock options, que es una opción de compra sobre participaciones para que el empleado o colaborador pueda acceder en condiciones ventajosas al capital social de la compañía, pero eso da bastantes problemas tanto operativos como fiscales y laborales. Entonces, un esquema parecido es el plan de incentivos con phantom shares o participaciones fantasma. Significa que el órgano de administración otorga derechos económicos como si fuesen participaciones en el caso de un evento de liquidez. Aquí mi recomendación es, primero, tener claro a qué perfiles se lo vas a dar y cómo se lo vas a dar, contar siempre con tus socios, porque afecta a los derechos económicos. Incluso si estás negociando una ronda de financiación lo tienes que decir, porque eso puede afectar a la valoración de la ronda y porque los inversores que entran en el capital te van a tener que aprobar ese plan. Además, hay que establecer bien las condiciones de implementación y, sobre todo, qué pasa cuando se resuelve la relación contractual del empleado y todavía no ha sucedido el evento de liquidez, porque no es lo mismo si se va de buenas que si se va de malas, si ha consolidado sus derechos o no los ha consolidado”, apunta Gonzalo de Ulloa.

Contrata despacio y despide deprisa…

“Los 10 o 15 primeros contratados son súper claves. Por mucha prisa que uno tenga tiene que contratar despacio, con cabeza, entendiendo muy bien a quién está contratando, la cultura, la alineación de la persona con los valores de la compañía, si va a encajar bien… Y lo de despedir deprisa no quiere decir que haya que ser un empresario de la vieja escuela que se carga a la gente pero, con equipos tan pequeños, es súper importante que el equipo esté muy unido y encajado. Si entra alguien que no encaja hay que tomar la decisión muy pronto para que no se degrade el equipo”, apunta Javier Megías.

¿Qué sueldo me pongo como emprendedor?

“Aquí hay dos escuelas de pensamiento, los que creen que el fundador tiene que cobrar lo mínimo posible y los que piensan que, dado que es un profesional como la copa de un pino y que encima está súper implicado, tiene que cobrar no sólo un sueldo de mercado, sino más alto. Yo estoy más en los primeros. Cuando montas una compañía dejas de jugar al juego de tener unos ingresos predecibles todos los meses. Ahora el juego está en el valor de la compañía, el valor de la acción. Aspiras a tener el trozo más grande de tu compañía, mientras sea razonable, y sobre todo que ese trozo valga muchísimo más que cuando la creaste. Si te pones un sueldo muy alto, las rondas te durarán menos y tendrás que ceder más porcentaje de tu compañía porque tendrás que ir a nuevas rondas. Lo mejor es ponernos un sueldo con el que podamos vivir bien. Si en el mercado valgo 3.000 euros, y puedo vivir con 1.800 euros perfectamente me pongo el sueldo de 1.800”, apunta Javier Megías.

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