¿Vas a lanzar una startup y buscas ayuda?

Analiza si te interesa entrar en una aceleradora, cómo escogerla y lo que te van a pedir para entrar en ellas

Young girl dressed in a red rocket suit on blacktop
Andrew RichGetty Images

Si no tienes experiencia como fundador de una startup es clave buscar apoyo externo. Esa ayuda puede venir de mentores independientes o de espacios de incubación y aceleración en los que te van a pedir algo a cambio por el apoyo recibido. Luego, ¿te interesa una incubadora o aceleradora? Depende de lo que te ofrezca la aceleradora en cuestión, porque no todas ofrecen los mismo. “No se puede meter en el mismo saco a todas las aceleradoras y no todas las aceleradoras son buenas para todos los proyectos. Por ejemplo, para determinados tipos de proyectos de investigación o de un sector muy concreto, una aceleradora corporativa aporta un valor enorme a los emprendedores que no tienen experiencia, porque les da acceso al mercado y a especialistas del sector. No es tanto la inversión como el apoyo en el vertical en el que estás. Y luego, en las aceleradoras más genéricas, conviene ver que realmente te aportan un valor, por los mentores que tienen, por el apoyo para conseguir financiación… aunque creo que hoy en día si un emprendedor tiene un buen proyecto no tiene dificultad para atraer inversión”, comenta Álvaro Cuesta, fundador de Sonar Ventures y CEO de Foodinthebox.

También para Jesús Monleón, cofundador de SeedRocket, lo más importante son los mentores. “Cualquier persona que haya hecho ya el camino de montar una startup y te explique o te de consejos del camino te ayudará a ir más rápido, pero no en todas las aceleradoras te ponen gente con experiencia. Yo soy partidario de que se explique ese viaje, porque te vas a ahorrar tiempo. Pero puede ser entrando en una aceleradora, a través de uno de tus inversores o de cualquier persona que quiera ofrecerte esa experiencia”, comenta Jesús Monleón.

Cómo escoger la tuya

“Lo primero es valorar el momento en el que estás. No es lo mismo lo que te ofrece una aceleradora que una incubadora. Hay incubadoras que acogen proyectos muy iniciales, con sólo un Power Point. En esta fase deben aportar muchos recursos, no sólo consejos expertos, sino también desarrolladores, marketing, espacio… Una aceleradora, en cambio, coge un proyecto que está ya en el mercado y le ayuda a acelerar, a desarrollar su negocio”, explica Quino Fernández, director de Conector.

Hay algunas, las menos, que ofrecen todos los servicios: incubación, aceleración, venture building… En España el ejemplo paradigmático es Demium, la única que ha sido capaz de crear un ecosistema tan complejo en nuestro país. Tal y como explica Quino Fernández, “donde hay más mezcla hay más riqueza y la riqueza ayuda. Otra cosa es lo difícil que es crear ese ecosistema. Porque una aceleradora es como más organizado. Una empresa que hace todo tipo de actividad no tiene esa metodología y lo que hace es adaptarse a cada startup, que está bien, pero es más complejo”.

Javier Megías, director del Startup Program de la Fundación de la Innovación Bankinter, por su parte, recomienda “hacer una due diligence de los propios inversores y las participadas. Todas las aceleradoras suelen tener sus empresas en su página web, habla con los fundadores y pregúntales qué tal la experiencia. Así te puedes hacer una idea de si es para tu tipo de proyecto o no. Al final no es sólo lo que te ofrece la propia aceleradora en sí, sino también lo que aprendes y colaboras con la gente que está a tu alrededor. Si hay startups en momentos similares, puedes compartir muchísimo”, explica Javier Megías.

¿Qué van a mirar para acogerte?

“Si tuviese que decir tres cosas que a mí me parecerían fundamentales serían: la primera, tienes que ser un emprendedor full time, tienes que tener la posibilidad y el tiempo para emprender total y absoluto. Luego es verdad que la actitud es gran parte del éxito de estos emprendedores. Por lo tanto, cuando quieren aplicar a un programa de este tipo tienen que demostrar una actitud total y absoluta. Básicamente, porque la actitud no es otra cosa que el efecto multiplicador de nuestras habilidades, como decía Stephen Covey. Por último, es importante que el emprendedor demuestre, aparte de tener el tiempo, el full time para hacer el proyecto y la actitud necesaria, capacidad de gestión emocional. Lo que es la resiliencia. Que cuente a la incubadora o a los expertos en cuestión, su pasado como emprendedor, o bien que lo enfoque como que es capaz de levantarse ante los golpes. Esa capacidad de gestión emocional va a hacer que los players, los agentes del emprendimiento confiemos en el emprendedor”, explica Jaime Guillot, managing director de la oficina de Demium en Valencia.

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