¿Saldremos adelante sin talento?

La crisis económica ha provocado que muchos españoles emprendan la huída. La generación JESP, formada por Jóvenes Emigrantes Sobradamente Preparados, emerge en busca de su hueco en el mercado internacional. Pero, ¿qué pasará si no somos capaces de crear un marco adecuado para que vuelvan?

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Fuente INE

Desde que nos sumergió la crisis, a principios de 2008, hasta el cierre de 2011, el número de españoles residentes en el extranjero se ha incrementado en un 25,6%, señala un reciente informe del Grupo Adecco. El éxodo de talento ha alcanzado su cumbre durante el primer trimestre de 2012, con la marcha de 27.004 personas, un 110% más que el año anterior, según datos del INE. Y, en total, se estima que casi dos millones de españoles residen actualmente fuera de nuestro país. Aunque lo verdaderamente inquietante es que existen verdaderas lagunas para saber cuántos se han ido a trabajar allí sin comunicar oficialmente el cambio de residencia.

Apaga y vámonos
Para José Ramón Pin, economista y profesor de IESE, “la situación no es alarmante ni nueva. España ha sido tradicionalmente un país de emigración. El problema fundamental no es que se vayan los cerebros de investigación, sino que se vayan los cerebros de emprendimiento, que son los que acaban creando los puestos de trabajo y los que acaban haciendo innovación porque contratan a los investigadores. Esto es lo que realmente nos tiene que preocupar, y es necesario crear al emprendedor las condiciones para que en el futuro este más a gusto en España que en el extranjero”.

Aunque pueda no ser un hecho alarmante, si se van los buenos: “Vamos a tener una pérdida de gente buena considerable”, señala Miguel Romero, director general de HRCS, una consultora especializada en la selección de profesionales españoles para otros países y profesor de Economía de Empresa en la Universidad de Málaga. “Si en 2012 España no mejora las previsiones, se va a ir mucha más gente y entonces, al quedarnos con los peores la productividad se va a resentir”, advierte Romero. Además, la calidad también podría verse dañada. Como apunta Lorenzo Muriel, director de los másteres de Recursos Humanos en EAE, “si los que más talento tienen se marchan, lo que se va a producir es un claro empobrecimiento de la cualificación del trabajador y lógicamente esta disminución puede provocar un descenso en la calidad de nuestros productos”.

Si no podemos competir por producto, nos tocaría hacerlo por precio y esa podría ser una batalla difícil de ganar, porque “si nos toca competir por precio y no estamos especialmente formados, seguramente habrá que bajar los sueldos para sostener la producción”, explica Muriel.

“Como lo único que nos diferencia de las economías tipo China o Marruecos, es que aportamos valor, si la gente con cabeza se va, al final seremos un país como en los años 70”, añade Romero.
“Además, tenemos el handicap de que los perfiles poco cualificados son poco productivos y esto nos puede llevar a tener un problema como país”, apunta Romero, porque “a día de hoy no somos competitivos y, en lo único en lo que podemos serlo, quizá no estamos cuidando el servicio. En concreto, me refiero al turismo, pero es uno de los sectores donde podríamos estar dando un mal servicio y más aún si la gente buena se nos va”.

Para Arancha Ruiz, headhunter especialista en selección de perfiles profesionales en el ámbito internacional, “que la gente se vaya y que dentro de cinco años, cuando seamos capaces de activar la economía, puedan volver, es perfecto, porque regresarán con multitud de conocimientos. El problema es cómo, durante estos cinco años, vamos a reactivar la economía si los que se quedan aquí no hacen nada. La reactivación no va a pasar por un milagro. La pregunta no es qué pasará cuando vuelvan, sino si vamos a ser capaces de crear aquí algo serio para que puedan volver?”.

“Efectivamente estamos perdiendo talento, pero es que el tenerlo aquí puede que no nos hubiera enriquecido a nivel económico o social”, afirma César Castel, responsable de la gestión de ofertas internacionales en Adecco Professional: “Lo tenemos que ver con la expectativa de que volverán con nuevas visiones”.

Antes “había sectores que tiraban de la economía, como la construcción y otros parecidos, que no volverán a ser motores en los próximos cinco o 10 años. Por tanto, la clave es detectar cuáles van a ser los motores de la economía para poder analizar si efectivamente estamos adecuados profesionalmente”, concluye Muriel

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