Desgravar es sencillo... si sabes cómo

Cuando el ejercicio fiscal toca a su fin para la mayoría de las empresas, llega el momento de buscar las máximas deducciones que permitan cuadrar las cuentas. Te orientamos para que puedas sacarles todo el partido y desgravarte con garantías.

Lograr deducciones fiscales para un autónomo o una pyme no resulta fácil. Primero, por la tendencia natural que tenemos a fijarnos a la hora de desgravar sólo en nuestros ingresos y olvidarnos por completo de las ventajas fiscales derivadas de los gastos. Y, segundo, por el respeto que imponen las labore contables para los no experimentados en la materia. Como norma general, hay que señalar que la ley considera deducible cualquier gasto que esté relacionado con la actividad económica y que se derive de la labor profesional, siempre y cuando podamos demostrarlo mediante factura, y esté incluido en la contabilidad de nuestro negocio. Son gastos básicos para desarrollar la actividad: personal, consumo de materias primas, de material de oficina, arrendamientos, tributos, etc. Pero hay otros.

El reto de desgravar

A la hora de desgravar, hay tres tipos de impuestos y de vías por las que se puede materializar la desgravación de nuestros gastos: la liquidación del IVA, la declaración del IRPF, en caso de ser empresario individual, y, si se trata de una sociedad, la liquidación del Impuesto de Sociedades. En el primer caso, tanto pymes como autónomos pueden descontar del IVA que facturan a sus clientes los cargos que guardan relación directa con el ejercicio de su profesión. Además, también pueden desgravarse el IVA de los gastos de viaje y manutención. Por medio de la declaración del IRPF, podemos sumar todos los gastos realizados a lo largo de nuestro ejercicio fiscal, a excepción del IVA, y descontarlos de los ingresos. Una fórmula válida también para la cuota del Impuesto de Sociedades. ¿A que ya te va interesando echar cuentas?

Evitar problemas con Hacienda

Deberás tener en cuenta una serie de advertencias. Son éstas:

  • Es fundamental que guardes sistemáticamente todas las facturas para que así puedas llevar lo más actualizada y completa posible la contabilidad, de tal manera que puedas justificarlo todo.
    • Recuerda que para poder desgravar un gasto es necesario disponer de la factura original correspondiente. Sólo hay dos excepciones a esta norma, que son los gastos derivados de la manutención y los desplazamientos. En ambos casos basta con presentar los tiquis para poder desgravar.
      • Tampoco se pueden deducir las multas de tráfico, los intereses de apremio en el pago de impuestos, etc.
        • Existe la tendencia a inflar las degradaciones a través de la acumulación de facturas a terceros. Sea como sea, un consejo: vigila tu nivel de gastos. Si la proporción de gastos deducidos es excesivamente alta en comparación con los ingresos, Hacienda no tardará en darse cuenta e intervenir.

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