Cuentas y créditos

Definitivamente, a Pepe y Pepa no les salen las cuentas. Tienen buenos sueldos, pero los gastos mensuales se llevan prácticamente todos los ingresos y apenas consiguen ahorrar. Ellos saben que buena parte de la culpa es suya, porque son bastante desastrosos.

¡Rápido, quiero dinero!

Viendo la tele, Pepa ha encontrado la solución perfecta para poder ir todos en verano a Eurodisney. Ha hecho caso al «¡Llama ahora!» del anuncio y ha llamado a una de esas empresas que te dan 3.000 euros en 48 horas. –¡Cómo no se me había ocurrido antes!– se lamenta. La opción que más le convence es la que le ofrece una cuota de 100 euros al mes. De esta forma tiene 42 meses para devolver el crédito. Lo que no ha querido oír Pepa es que el tipo de interés que pagará es del 24%, al borde de la usura. Cuando acabe de devolver el crédito, habrá pagado 4.250 euros (3.000 + 1.250 de intereses). Eurodisney les habrá salido por un pico.

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Esta cuenta no interesa

Cuando Pepa le ha contado que ya está solucionado el tema de las vacaciones, a Pepe no le ha parecido mal. Sólo le quedaba una duda: –Pero, si tenemos 3.000 euros en la cuenta, ¿por qué no pagamos el viaje con ese dinero?

–No, no podemos utilizarlo para el viaje porque, si viene una urgencia, ¿qué hacemos?

Argumento irrefutable para Pepe. Tienen dinero suficiente para pagarse el viaje en una cuenta corriente que, para más inri, no está remunerada. Los dos saben que si lo invirtieran en Bolsa o en un fondo podrían sacarle un dinerito muy rico. Pero las dudas les asaltan: «¿Y si la Bolsa baja y lo perdemos todo?». «¿Y si lo necesitamos mañana mismo?».

Dinero en cuenta

– ¿Y uno de esos depósitos on line que ofrecen un 10% el primer mes y luego un 3% el resto de los meses? Además, si vamos trasladando el dinero de un banco a otro para aprovechar el tipo de interés del primer mes de cada banco, podemos sacar un 10% durante todo el año–.

Pepa hace unas cábalas cargadas de lógica. Pero Pepe no se atreve. En la oficina ha oído que, desde que estalló el caso Afinsa-Fórum, el siguiente en estallar va a ser el de alguno de estos bancos on line. Así que, mantienen el disparate financiero de tener una cantidad de dinero en una cuenta corriente no remunerada.

¡Cuántas cuentas!

Un día Pepe y Pepa se sentaron a intentar poner en orden su vida bancaria. Y descubrieron que tenían ¡12 cuentas corrientes!: una de Pepa que le abrieron sus padres cuando hizo la comunión; otra de Pepe que le abrió su padre cuando se fue a la mili; dos que les abrieron ellos a los niños cuando nacieron para ir ahorrando; otra de Pepa para las vacaciones, dos en cuentas por aquello de operar desde Internet...

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–Tenemos que poner orden en todo este caos, cancelar todas las cuentas y quedarnos sólo con una. Dos, como mucho. Hasta hoy. Buenas intenciones y los mismos disparates de siempre.

HIPOTECA

Pepe ha oído en la radio que, si reunifica todos sus créditos, una familia puede reducir su cuota mensual ¡a la mitad! De 1.200 a 600 euros. Ellos suman cuotas por el piso (687 euros), el nuevo Audi (360), créditos varios y las tarjetas. Total: 1.512 euros al mes que se pueden quedar –les han dicho en la empresa de reunificación de deudasen ¡707 euros al mes! La reunificación consiste en abrir una nueva hipoteca por un importe mayor y cancelar todos los préstamos y créditos para, así, unificarlos en uno solo. Tiene dos ventajas: la primera es que te financias más barato: ahora, en torno al 4,5%, que es el tipo de interés de los préstamos hipotecarios. La otra es sólo una ilusión: pagas menos al mes (incluso la mitad), pero durante 30 años o más. Al final, pagas mucho más.

En el ejemplo de Pepe y Pepa, por todos los bienes financiados, cuando lo paguen todo, habrán pagado de intereses 82.432 euros. Reunificando deudas, al final de los 30 años pagarán 76.000 euro más ¡sólo en intereses! Por meses, significa ¡211 euros más al mes! Además, la reunificación requiere cancelar los préstamos anteriores. Para el ejemplo de Pepe y Pepa, eso supone en comisiones casi 1.700 euros. Los gastos de apertura de una nueva hipoteca sumarían 4.000 euros. Además, hay que pagar la comisión al intermediario. La comisión media se aproxima a los 7.000 euros. Total: 12.700 euros.

¿Quitarse peso?

Pepe y Pepa han descartado la opción de la reunificación y han decidido que la única forma de vivir más desahogados es quitarse cuanto antes la hipoteca y los créditos. Así que ahora todo lo que ahorran lo dedican a amortizaciones anticipadas de la hipoteca. Este año han conseguido ahorrar ¡11.256 euros! ¡De nuevo, error! Por la hipoteca pagáis un tipo de interés del 4,5%. Por ese dinero, bien invertido por profesionales, podéis sacar una rentabilidad mayor. Pero si realmente queréis hacer amortizaciones anticipadas, lo que paguéis de hipoteca cada año, incluidas las letras mensuales ¡no debe superar los 9.015,18 euros al año! Sólo por esa cantidad os podéis deducir el 15% en vuestra Declaración de la Renta. Si no queréis invertir el resto, podéis ahorrarlo en un plan de pensiones, que también desgrava.

¿Una casa en Japón?

Pérez, el director de la sucursal de su banco, le ha contado a Pepe que hay una opción interesante para ahorrar en la hipoteca: cancelar su préstamo hipotecario y abrir uno nuevo en divisas para pagar la hipoteca en yenes. A él todo le ha sonado a chino, o a japonés, y le ha dicho que no. Pero si hubiera echado números, comprobaría que se estaría ahorrando dinero. La hipoteca en divisas consiste en beneficiarse de los bajos tipos de interés de otro país pero... hay que pagar la hipoteca en su divisa. La opción más habitual es abrirla en yenes porque en Japón es donde más bajos están los tipos: en el 0,50%. A eso hay que sumarle un diferencial, que está en torno al 1,5%. En total, un 2%. Es decir, menos de la mitad de tipo de interés que pagamos en la zona euro. Pero esta fórmula tiene riesgos. El primero, como aquí, es que suban los tipos. El segundo, y más importante, es el tipo de cambio. Para pagar en yenes, hay que cambiar cada mes nuestros euros en yenes. El problema es que el cambio euro-yen no es fijo; varía a diario, aunque mínimamente. Ahora, con un euro podemos comprar 160 yenes. Pero si la divisa nipona se aprecia a, por ejemplo, 130 yenes, el negocio ya no será tan redondo. Al tratarse de una hipoteca multidivisas, siempre queda la opción de cambiar, por ejemplo, a francos suizos, que es la moneda más estable del mundo.

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