Si no tienes otra salida

Cuando hay que dar malas noticias, entran en juego mecanismos para desviar la atención y desplazar responsabilidades: desde matar al mensajero y generar espejismos hasta buscar chivos expiatorios, pasando por negar el problema... Justo todo lo que te resta liderazgo.

9. Tienes que despedir a un empleado.

“Un despido es una de las peores cosas que le pueden pasar a una persona. Representa un rechazo social. Ante todo, para que haya un despido, no debe haber sorpresa, tiene que haber habido previamente un feedback. La persona ha tenido que venir recibiendo inputs sobre su trabajo, saber qué no cumple con los proyectos, que está despistado, no tiene la capacidad... Así, cuando llega el despido, deberíamos estar ya en disposición de preverlo”, advierte Amaia Helguera.

Sin florituras
“Hay muchos motivos de despido: recortes de presupuesto, amortización de puestos, venta de un negocio... En esos casos, no queda otra que comunicarlo con sinceridad y dirigirte a las personas como adultos, que a veces se les trata como a niños con justificaciones tediosas”, apunta.
“En ocasiones, da la impresión de que hay que rellenar con florituras un despido y darle muchas vueltas a las cosas. Cuanto más honesto seas, cuanto más clara y concisa sea la información, sin aspavientos, ni florituras, mejor. Se ha tomado una decisión que no es tuya –en el sentido de que tú no controlas la situación económica–. Tendemos a escudarnos en La compañía cree... Alguien ha pensado que... Al final lo que haces es quitarte respon sabilidad”, dice Romo.

Nunca en viernes
“A efectos prácticos, no hay que hacer nunca un despido en viernes. Ni a última hora. Y no hay que hacerlo tampoco con un guardia de seguridad que no te deja entrar. O quitando las claves de acceso al empleado antes de salir de la empresa. O dándole una bolsa para que metas sus cosas. Son golpes de poder absurdos”, apunta Romo. “Lo ideal es comunicarlo un martes o un miércoles. El viernes, la persona se va de fin de semana y se hunde. Al notificarlo antes, tiene tiempo de mover contactos y de despedirse de sus compañeros. Por respeto al que se va, pero al que se queda, es conveniente reducir el miedo. No hay que dar sensación de que se abre un coto de caza. Eso hay que reducirlo”, sugiere.

10. Cambiar condiciones de trabajo de un empleado
Amaia Helguera asegura que tienes que preguntarte: “¿Por qué quieres cambiarle? ¿Porque tiene otras capacidades? ¿Por necesidades de producción? Tienes que plantearlo de forma clara y concisa y reconociendo sus capacidades, que cuentas con ella y valorando lo que ves en esa persona. Hay que plantearlo como un reto. Si no puedes pagarle más, ofréceles recursos de la empresa y plantéalo como una fórmula de crecimiento profesional y personal. Gestiónalo desde ahí. Si no puedes ajustar la parte presupuestaria, recurre al reconocimiento profesional”.

“La gente no cambia, se puede limar, pero nunca cambiar, la base, por lo que pedirle a un técnico que haga de comercial y/o viceversa, es una tarea ardua y con pocas expectativas de éxito. Aunque seguro que esa parte de técnico puede tener una función a la hora de ayudar a conseguir más ventas”, sugiere Oriol Gracià, director general de Sertec 20, uno de los emprendedores que nos han ayudado a elaborar este reportaje.

11. Cómo tienes que comunicar una mala noticia a la plantilla
“Las malas noticias suelen venir asociadas a una política general de recortes. En este caso, lo mejor es empezar a explicar los motivos. Habla primero desde la facturación: Este es el dinero que hay, esta es la situación, aquí nos tenemos que ajustar todos el cinturón, y esto te ha tocado a ti, a mí me ha tocado esto otro, a todos nos ha tocado. Por supuesto, siempre tendrás críticas”, comenta Romo.

“El hecho de dar una mala noticia genera malestar e incertidumbre sobre cuál será la reacción de la otra persona, así que comienzas a justificarte y a explicar los porqués antes de decir el qué... Y tienes que echarle valor y decir las cosas claras. Se trata de asumir la autoridad y el liderazgo en ese momento”, continúa Helguera. “Un mensaje que hay que enviar siempre que se toman decisiones de denominador (de reducción de costes) es que también se van a abordar políticas de numerador (vamos a empezar a trabajar en esto otro para ganar dinero y para normalizar esta situación). Se pone mucho foco en recortar y poco en crear”, lamenta Jericó.

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