Grupo Mercux

Que el marketing de guerrilla no es cosa de los grandes lo demuestra esta pequeña selección de iniciativas que han desarrollado distintos empresarios del comercio minorista. Ellos nos cuentan cómo se les ocurrió y cuál ha sido el impacto alcanzado.

Un día iba por una calle de Zaragoza y vi un restaurante chino con un gran cartel de buffet libre. Me di cuenta de que se me iban los ojos detrás del cartel, así que cuando llegué a mi tienda pensé: ‘voy a ponerlo en el escaparate’. Escogimos varias mesas y anunciamos con grandes letras “Buffet libre de mesas: por 99 euros llévate la mesa que quieras de esta colección”. En muy pocos días agotamos todas las existencias”, explica Alfonso Sanjuan, copropietario junto a su hermana del Grupo Mercux.

En esta empresa familiar con 30 años de historia acaba de asumir el relevo la segunda generación, tras la repentina muerte del fundador hace apenas unos meses: “Mi padre la fundó en 1982 y entonces se especializó en mobiliario de oficina; poco a poco fuimos ampliando la oferta a mamparas de separación, equipamiento de vestuarios y estanterías para almacenes”. Para Alfonso Sanjuan, el marketing de guerrilla es una opción tanto o más interesante que el marketing tradicional: “Nosotros hemos hecho buzoneo, radio, Internet, prensa… pero eso va dirigido a un público distinto al de este otro tipo de acciones. Con iniciativas como la del Buffet libre buscamos captar a un cliente más de impulso que de marca. No te conocen o no habían pensado en ti para amueblar su oficina y atraídos por la oferta te compran y luego les retienes por el servicio que les das”.

Este servicio es uno de los puntales de los que más presumen en Grupo Mercux: “Nos gusta tratar a nuestros clientes como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. Además de trabajar la familia, contamos con empleados muy antiguos que conocen muy bien el negocio y se adaptan con mucha flexibilidad a las necesidades del mismo. Por eso cuando una empresa contrata el mobiliario con nosotros, no tenemos problemas en adecuarnos a sus horarios para instalarlo: por la noche, al mediodía, cuando ellos quieran. Esto ha hecho que nos llamen no sólo desde Zaragoza, sino también desde cualquier otro punto de España”.

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