Deuda corporativa

A los que busquen rentabilidades superiores al 5% y no tengan valor para entrar en emergentes, siempre les queda la deuda corporativa de grandes empresas españolas, altamente líquidas pero algo penalizadas por la marca España. La condición es que sean empresas sólidas y en sectores no cíclicos. En España hablamos de compañías como Telefónica, Repsol o Iberdrola y de bancos como el Santander o el BBVA, que dan retribuciones del 5%. “Para mí, en renta fija, la gran oportunidad sigue estando en la de alta calidad crediticia emitida por grandes empresas o bancos, españoles o no. Ofrecen rentabilidades muy interesantes y casi nula posibilidad de default”, asegura Víctor Álvargonzález, asesor financiero independiente. La deuda corporativa, que lleva varios años dando alegrías a los inversores, sigue muy activa y rentable debido a que, dice Alvargonzález, “los bancos están desaparecidos en combate”, es decir, no dan crédito, lo que obliga a las grandes compañías a ir al mercado primario a solicitar financiación a los inversores. Esa abundancia de emisiones genera también mucha liquidez en el mercado secundario, lo que facilita la compraventa de títulos en cartera.

Naturalmente, se aconseja también la deuda corporativa de grandes empresas europeas o estadounidenses, sólo que en este caso la rentabilidad difícilmente supera el 4%. Más discusión genera la llamada deuda corporativa high yield, es decir aquella con rating más bajo y por tanto de carácter algo más especulativo.

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