Un acuerdo de libre comercio, ¿nos ayudará?

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, anunció en febrero el inicio de las negociaciones de un tratado de libre comercio con Estados Unidos. Y nosotros nos preguntamos: ¿qué implicaciones tendrá, de firmarse un acuerdo de este tipo, para las pymes españolas?

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¿interesa tender un puente entre las dos economías?

Después de tirarnos un mes entrevistando a economistas, emprendedores y funcionarios españoles y extranjeros, pidiéndoles que hicieran un ejercicio de economía ficción sobre lo que podría pasar dentro de cinco o seis años, en el caso de que las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea fructificaran, y sin conocer todavía sus condiciones, lo único que nos queda claro sobre sus efectos en España es que ni sí, ni no, sino todo lo contrario.

Nos explicamos. Todo dependerá de la profundidad y las condiciones del acuerdo. Salvo en productos muy concretos –las conservas, por ejemplo–, no es un tema de eliminación de aranceles, sino de la supresión y reducción de barreras no arancelarias. ¿Eliminará el tratado barreras técnicas de homologación en sectores como el calzado? ¿Y en equipamiento médico, otra de nuestras principales exportaciones? ¿Y se homologarán los estándares de etiquetado? De ser así supondrá un ahorro de costes para las muchas pymes que ya están exportando.

¿Se abrirán las puertas, como se está especulando y como nos ponía sobre la pista una funcionaria de una agencia pública de exportación, de los concursos públicos en Estados Unidos a empresas europeas y viceversa? Si es así, en teoría tendríamos más oportunidades, pero el problema está en que la información pública sobre los concursos estadounidenses (son compras federales) no es tan accesible como la europea, que recoge un boletín diario accesible a cualquier persona con un ordenador (http://ted.europa.eu/). De haber igualdad de condiciones, se abriría el mercado a nuevas pymes del sector servicios.

Barreras no arancelarias
La siguiente gran pregunta es: ¿incluirán la agricultura y la ganadería, que son sectores limitados por aranceles y barreras no arancelarias? ¿Y si se incluye la ganadería, se eliminarán las barreras europeas al uso de transgénicos en el ganado? Porque de ser así, perjudicaría a los productores de carne españoles en el mercado europeo. Conclusión: es imposible conocer las implicaciones para la pyme española sin conocer las condiciones del acuerdo. O sea: ni sí, ni no, sino todo lo contrario.

De momento, los únicos que han echado cuentas son los think tanks, institutos de investigación vinculados a fundaciones privadas de análisis económico y político, que se centran en un análisis macro y se olvidan de una visión micro. En el peor de los escenarios, se habla de un crecimiento de las exportaciones a Estados Unidos de la economía europea del 7% (21.323 millones de euros), según el think tank ECIPE. Y se habla de un incremento del 18% de las exportaciones (52.546 millones de euros), en el mejor de los casos.

Las importaciones de productos y servicios estadounidenses a la UE crecerían, según esta misma fuente, un 8% (17.515 millones de euros), siendo optimistas, y un 17% (40.362 millones de euros), siendo, hmmm, pesimistas.

¿Y qué ventajas puede tener para una pyme española?
Ahora mismo, 23.400 empresas españolas exportan a Estados Unidos. La cuestión es que de ese número, 18.015 exportan por un valor inferior a 50.000 euros e incluso 14.919 –más del 50%– lo hacen por debajo de 5.000 euros. Y estas son empresas que venden en el exterior y son capaces de competir con otras compañías europeas que ya están vendiendo a EE UU –léase Alemania, Francia...–. Este acuerdo, ¿haría que las que ya venden, vendan más? ¿O que entren más pymes?

Los expertos consultados hablan de una mejora, con carácter general, en las operaciones de los que ya exportan, más que de un incremento de las empresas exportadoras hacia EE UU.
“El nivel arancelario entre los dos bloques ya es bajo. La eliminación de aranceles tendría un efecto menor, salvo en el tema agrícola. Pero la mayoría de los temas que entrarán en el acuerdo tienen más que ver con una armonización regulatoria y de certificaciones. Esto debería facilitar las cosas a las empresas del sector servicios, que es donde hay más trabas regulatorias: básicamente, en un acceso en mejores condiciones al mercado estadounidense”, resume Federico Steinberg, investigador del Real Instituto Elcano.

¿Qué desventajas tendría?
“Algunas empresas cerrarán y las mejores tendrán más mercado, con más capacidad de seguir especializándose, pero no hay que olvidar que también habrá una mayor competencia de las empresas estadounidenses aquí”, continúa.

“La UE es nuestro principal mercado de exportación. El que entren competidores en igualdad de condiciones o en condiciones más competitivas que las nuestras –como el uso de transgénicos en ganadería– puede reducir la competitividad de alguno de nuestros productos de cara a alguno de nuestros clientes europeos”, nos comentaba el responsable de Exportación de una entidad pública.

Vivek Wadhwa, profesor de la Universidad de Standford, nos explicaba que “no obstante, las empresas europeas van a poder competir porque conocen mucho mejor los mercados en los que ya se mueven que lo que las empresas estadounidenses llegarán a conocerlos, y, además, sus costes con menores”, asegura.

¿Por dónde podría ir el acuerdo?

  1. Eliminación de tarifas. Supondría, en concepto de Producto Interior Bruto: 68.600 millones de euros para la Unión Europea y un total de 67.100 millones de euros para Estados Unidos.
  2. Mayor compatibilidad regulatoria.
  3. Reducción de las barreras al sector servicios:Liberalización de visas y Crear un Mercado Digital Transatlántico.
  4. Fomento de la inversión.
  5. Acuerdo de condiciones similares para el pago de tarifas.

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