¿A qué sectores beneficiaría?

Siendo pesimistas, los sectores españoles que ya exportan con éxito y las empresas que ya están en el mercado USA, ganarán más al mejorar sus costes, aunque no entren empresas nuevas. Siendo optimistas, ganarán más y podría beneficiar también al sector agrícola, que está maniatado por barreras arancelarias.

Somos conscientes de que la principal pregunta, antes de que se comience a negociar, es si el anuncio de este tratado es más un mensaje político que unos objetivos económicos para dejar claro que Estados Unidos apoya a Europa en uno de sus momentos más duros y de Europa a sus países –ha dicho el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que “este acuerdo creará decenas de miles de puestos de trabajo”–. El problema es que no se podrá responder hasta que se conozcan sus términos. Así que lo único a lo que podemos intentar responder es a qué sectores podría afectar.

“Está claro que los habrá que tendrán que ver con cuidado cómo queda la exportación para evitar que se pierdan clientes dentro de la UE porque llegue un producto estadounidense con unas condiciones de venta más competitivas que en un estado miembro. Habrá sectores que se quedarán a verlas venir”, nos contaba un funcionario de una agencia de exportación de una comunidad autónoma.

Las pymes españolas que ya compiten con empresas de otros países en el mercado estadounidense no saben cuál va a ser el efecto, pero las que hemos consultado nosotros consideran que el nuevo tratado no va a determinar si una pyme exporta a ese país o no.

Un emprendedor murciano de una empresa de ingeniería en el sector de las telecomunicaciones que exporta en Estados Unidos desde sus inicios nos lo resumía así: “Nuestra actitud desde el principio es que somos los mejores en lo nuestro y allí va perfecto, entre otras cosas porque el producto demuestra ser el mejor. Supongo que si tienes uno del montón o el mercado es otro, por ejemplo el bio o el agroalimentario, existirán más problemas”.

Otro emprendedor valenciano del sector de la automoción, a punto de entrar en el mercado estadounidense nos comentaba que: “Tenemos proyectos para dentro de un año. Más allá de trabajar con otra moneda (dependes del cambio, cosa que no te ocurre en la UE), no le vemos mucha dificultad. Nuestra idea es ofrecer nuestros servicios desde aquí. Supongo que para empresas de componentes es más complicado, ya que hacen frente a aranceles y a cuotas”.

Barreras comerciales al sector agrícola
Aranceles, cuotas, subsidios de producción, subsidios a la exportación, subsidios fiscales, barreras técnicas (sanitarias, fitosanitarias, protección al consumidor...). Los aranceles sólo son una verdadera traba para el campo. En el resto de sectores, los aranceles no son un impedimento para las exportaciones españolas. ¿Y si en el acuerdo no se dejara fuera al campo?

Le hemos preguntado a agricultores valencianos que ya exportan. “Un posible acuerdo UE-EE UU, y siempre según el resultado de las negociaciones, afectará claramente al sector agrario y a la industria agroalimentaria valenciana. En primer lugar, podría llegar a ser beneficioso para el sector citrícola que tiene impuesto desde 2002 un duro protocolo de exportación de clementinas a los Estados Unidos después de las barreras comerciales –con la excusa de problemas fitosanitarios que no existieron– que nos impusieron a finales de 2001. Protocolo que no tienen, por ejemplo, países competidores nuestros como Marruecos”, nos contaba un agricultor.

En este mismo sentido, fuentes de la Comisión Europea aseguraban a Emprendedores que “el campo y el sector de la alimentación español son competitivos. Veamos ahora cuáles son sus opciones una vez que se encuentre con un mercado estadounidense más abierto. En particular, los productos que más deberían beneficiarse y ser más accesibles a los consumidores estadounidenses son los alimentarios de alto valor añadido”. Aquí, en principio, entraría también el vino, pero teniendo en cuenta la letra pequeña que acompaña a este tipo de acuerdos, aunque se aprobara el tratado, se enfrentaría a regulaciones estatales dentro de Estados Unidos.

“Si se llegase a un acuerdo en esta línea, seguramente beneficiaría a los pequeños operadores comerciales (empresas pequeñas y cooperativas pequeñas) que podrían mejorar sus condiciones de exportación. Actualmente, exportan las grandes empresas y cooperativas, aunque la verdad es que las pequeñas pueden exportar agrupándose con éstas. Pero se reducirían los costes de exportación y las trabas burocráticas”, nos apuntaban fuentes de un sindicato agrario.

“Habría otros sectores que se verían perjudicados, como la almendra –viene mucha de Norteamérica–, desde el punto de vista de las pequeñas empresas productoras, no así para las empresas turroneras que tendrían más producción a menor precio, pero estaría en entredicho la marca de calidad”, concluyen.

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