Estudiantes, la burbuja también llega a las canchas de baloncesto

El Estudiantes es uno de los equipos histórico del baloncesto español. Sin embargo, en los últimos años está viviendo sus horas más bajas, tanto en lo económico como en lo deportivo.

La entidad solicitó el concurso de acreedores en marzo de 2010, logrando superarlo en julio de 2011. Y la pasada temporada quedó penúltimo en la Liga ACB, aunque salvó la categoría porque los equipos que debían ascender no pudieron afrontar los pagos necesarios para ello. Los motivos se parecen a los que concurren en el fútbol: el estallido de una burbuja. “A partir de 1995, empezó una evolución desmadrada del baloncesto en España. Promovido por la entrada de dinero procedente de entidades financieras y Administraciones públicas, se generó una inflación inasumible. Los 18 clubes que participan en la Liga ACB cuentan con un porcentaje importante de ‘ingresos atípicos’, que les ayudan a cuadrar el presupuesto. Nosotros estábamos en medio de esa situación. Teníamos que seguir compitiendo y desarrollar actividades complementarias porque lo deportivo no generaba recursos suficientes”, explica Juan Francisco García, presidente de Estudiantes.

“Nuestro concurso tuvo dos peculiaridades. El consejo de administración asumió funciones en julio de 2008, año y medio antes del concurso. Sabíamos que era la única salida, pero antes de declararlo había que acreditar los ingresos necesarios. Teníamos que ser capaces de generar ingresos al margen de la actividad deportiva porque sólo con ella no obteníamos los recursos suficientes para mantener la actividad normal. Y mucho menos para afrontar los compromisos derivados del convenio de acreedores”.

Por eso, antes del concurso, se desarrollaron proyectos complementarios como el Club de Negocios, la construcción de un colegio concertado, la puesta en marcha de servicios de medicina deportiva... Al presentar el concurso, el club madrileño declaró un pasivo de 12,7 millones de euros. Casi todo eran deudas con la Agencia Tributaria. De esa cifra, 1,6 millones eran obligaciones contraídas con proveedores y antiguos trabajadores, que fueron pagadas por la Fundación Estudiantes –accionista mayoritario de la entidad– en paralelo al proceso concursal. Para ello, la Fundación vendió el 50% del Colegio Estudiantes. Las condiciones del convenio de acreedores contemplan una quita del 20% y un aplazamiento del pago de la deuda, que se irá pagando en una década mediante plazos con importes crecientes en ese periodo.

Claves
Fecha de entrada y salida en concurso: marzo de 2010/julio de 2011.
Medidas tomadas: proyectos de nuevos ingresos, desinversiones y quita del 20%.

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