Atrápalo: buenas prácticas para copiar

El de Atrápalo es el mejor ejemplo de hasta dónde puede llegar una pyme cuando sus fundadores ponen por delante la necesidad de innovar y ser una empresa ágil frente a la práctica mucho más habitual en los emprendedores de quererlo controlar todo.

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En el escalón superior, sus tres socios se reparten el papel de jefes, pero también han sido capaces de aplicar la cojefatura en todos los niveles de la organización. Cualquiera de sus 185 empleados puede ejercer de líder en un momento concreto. Toma buena nota de sus mejores prácticas porque se pueden aplicar a cualquier negocio.

Sacar lo mejor de cada uno

Generalmente, toman las decisiones por consenso y, en caso de discrepancias, quien manda es Manuel Roca, el director general. De esta forma, evitan conflictos y situaciones de parálisis en la organización. “De alguna manera, cada uno ejerce el liderazgo de acuerdo con sus habilidades. Yo ejerzo más de coach, busco desarrollo de equipo. Me siento con ellos, hacemos un plan de desarrollo para los próximos seis meses e intento que el otro vea que lo puede desarrollar. Vemos objetivos para hacerlo y después vamos haciendo algún seguimiento”, explica Ignacio Sala, uno de los socios fundadores.
En cuanto al estilo de liderazgo de cada uno, “hay total libertad. Depende de cómo se sienta más cómodo en función de las habilidades que tenga. En cualquier caso, nadie da lo que no tiene. Pero eso sí, respetando los valores de la empresa. En la codirección vamos alineados”, añade.

Creatividad y liderazgo compartidos con los empleados

¿Aún te parece una utopía la posibilidad de compartir el liderazgo con todos los miembros de tu empresa? Pues toma nota porque es una práctica que tiene muchísima lógica. “Desde el comienzo de la empresa, tenemos la costumbre de reunirnos en torno a un café como práctica para cuestionarlo todo. Hablamos de Internet, del mercado, del problema que hemos tenido con tal cliente... Es una práctica para reflexionar y compartir dudas de una manera muy distendida. Además de ese café presencial, hemos creado otro virtual en el que participa más gente, se vuelcan ideas, propuestas... Si alguien aporta una idea interesante, en el propio café virtual, se apela a ver quién lo va a liderar. Puede ser la misma persona que ha aportado la idea, aunque no tenga experiencia en ello, y enseguida se organiza un equipo alrededor de ese proyecto”, explica el director de marketing de la empresa.

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Equipos multidisciplinares

“Al relacionarnos de una forma poco jerárquica e informal, se generan proyectos desde áreas muy diversas de la empresa. Así, las personas participan en áreas que en principio no estaban contempladas para ellos. Se crean equipos multidisciplinares para todo tipo de proyectos. Es algo que sucede una vez al mes, o una vez cada dos meses. A veces son proyectos pequeños; otras, más grandes. Y otras son mejoras de las cosas que ya existen; puede ser un cambio importante de cara al servicio, o de la relación a los proveedores”, continúa Ignacio Sala.

Organización Fitipaldi

“También organizamos comidas en las que participa la dirección y una parte de la plantilla; en cada comida un grupo distinto. Son personas de todos los niveles y de diferentes departamentos que nos cuentan qué hacen, por qué lo hacen así y no de otro modo... Todo de un modo muy informal. Al participar la dirección, si surge un nuevo proyecto se pone en marcha inmediatamente. No hay que presentar ningún informe. Este tipo de liderazgo horizontal nos ayuda a ser más rápidos. Es cierto que a veces salen cosas poco reflexionadas, pero nos ayuda a avanzar. En este mercado se necesitan respuestas inmediatas y preferimos pecar de ágiles, a reflexionar durante meses y perder la idea original, la frescura, la motivación...”, comenta Ignacio Sala.
Y añade: “A veces las soluciones se intuyen, pero cuesta eliminar las barreras de inercia que te hacen analizarlo todo mejor. Yo siempre digo que lo mejor es enemigo de lo bueno. En Internet hay que ser rápidos. Las soluciones lentas no sirven”.

Separar lo urgente de lo importante

“El otro día me contaban una práctica interesante de una empresa que está en plena expansión internacional: una vez a la semana, el equipo que lleva a cabo la expansión se pone de pie, explica los problemas que hayan surgido, y en 15 minutos entre todos intentan llegar a la solución. Es un método que te obliga a sintetizar y detectar lo que es importante. Son prácticas cotidianas que se pueden aplicar en cualquier empresa”, recomienda.

Aprender las buenas prácticas de otros

Para fomentar la innovación “tenemos blogs, foros... muchas formas de comunicación informal. Por ejemplo, las personas encargadas de social media participan en foros en los que explican a otros lo que hacen. Esto les ayuda a reflexionar sobre su trabajo. De este modo, pueden tomar ejemplos de otras prácticas que se utilizan en otros países y otras empresas. Internet es una fuente brutal de información e ideas”, explica Ignacio Sala. Para fomentar la innovación “tenemos blogs, foros... muchas formas de comunicación informal. Por ejemplo, las personas encargadas de social media participan en foros en los que explican a otros lo que hacen. Esto les ayuda a reflexionar sobre su trabajo. De este modo, pueden tomar ejemplos de otras prácticas que se utilizan en otros países y otras empresas. Internet es una fuente brutal de información e ideas”, explica Ignacio Sala.

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