Que no se convierta en demonio

Podemos toparnos con figuras que en lugar de ángeles de los negocios se convierten en auténticos tiburones. Vamos a ver algunas señales que hacen sospechar.

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Cuídate de los BA que sólo te ofrecen equity a cambio de oficina, contactos y subvenciones.

Oficina/instalaciones a cambio de participación. Para David Blanco, “eso es un síntoma de que se quiere aprovechar de tu ingenuidad. Primero, porque si te dedicas a algo relacionado con Internet, no necesitas un espacio físico y, segundo, porque te resultará más económico pagar un alquiler que darle un porcentaje de propiedad. Un BA que quiere optimizar hasta ese punto su participación (equity) en el negocio, no interesa como compañero de viaje”.

Sobrevalorar el valor de los Contactos. Otra señal roja. Compartir los contactos es una función clásica del BA. Pretender obtener un beneficio extra por ellos, puede ser peligroso. Estamos más ante la figura de un comisionista.

Conseguir Subvenciones. Práctica habitual. Hay empresas o BA que disponen de poco dinero para invertir, pero tal vez son especialistas en realizar determinados trámites y ofrecen al emprendedor completar la ronda que desean a cambio de esos servicios, pero obteniendo el porcentaje de propiedad correspondiente a todo el capital. “A mí me plantearon en alguna ocasión darme 100.000 euros y conseguirme otros 100.000 en subvención, pero que su porcentaje en la empresa fuese el correspondiente a los 200.000. Me negué”, recuerda Blanco.

Ofertas de Publicidad. Francisco López (Timpik), recuerda el caso de un BA que “me ofrecía ayudarme con su stock de publicidad de manera que de los 200.000 euros que en teoría me iba a aportar, 150.000 euros eran en publicidad y el resto en dinero. Por esa aportación pretendía el 51% de la compañía y hasta el 70%, si conseguía más ventas. Naturalmente me negué, pero hay veces que la desesperación te puede empujar a aceptar este tipo de acuerdos”.

Asesoramiento a cambio de equity. El asesoramiento es una parte que le tiene que interesar al BA. Es parte de su razón de ser, pero no debe implicar pérdida de propiedad para el emprendedor. Es lícito que quiera cobrar por el asesoramiento, pero esa es la figura del consultor. Aunque puede ocurrir, como en el caso de Cuesta, que te beneficie. “A mí me ha interesado tener a BA que son más advisor que BA porque su valor añadido viene más de su know how y sus contactos que de la inversión que hace”.

Exigencia constante y cambiante de datos. Hay un porcentaje muy elevado de falsos inversores que en realidad te hacen perder mucho tiempo. “Los inversores profesionales en dos sesiones te dan la respuesta, te piden datos concretos y las reuniones son productivas”, señala Elena Peyro, CEO y cofundadora, junto a Alberto López, de JoinUp, una comunidad de consumo inteligente a través de aplicaciones para smartphones, que nació en octubre de 2012. “También hay que sospechar de los malos business angel que te piden el plan económico financiero detallado y cuando se lo das, te dicen que les cambies el formato o que añadas este u otro dato… En definitiva, que te hacen perder tiempo, porque en el fondo no tienen intención de invertir. Por eso es importante analizar las webs de tus potenciales BA para ver cuándo realizaron su última inversión”.

Inversiones a plazos. Hay que tener cuidado con los inversores que proponen meter el capital en plazos ligados a objetivos o a métricas. “Tiene a su favor el hecho de que te motiva para cumplir objetivos, pero en contra que frena el crecimiento”, aclara el emprendedor Álvaro Dexeus.

POLÉMICAS EN LA SALIDA DEL INVERSOR

La salida del inversor puede ser también una fuente de problemas, como que una de las partes vende unilateralmente, que venda por debajo del valor posmoney, que se hagan ofertas hostiles... Para evitarlo conviene que introduzcas algunas cláusulas en el contrato que firmas con el BA:

Derecho de arrastre (o drag alone). Es una cláusula inevitable que garantiza la salida del inversor ante ofertas de terceros. Es sospechoso aquel BA que fije un plazo corto (por debajo de tres años) o que no quiera marcar una valoración mínima que interese al emprendedor, que incluya por ejemplo superar un número de veces las ventas.

Cláusula antidilución. Es una cláusula que puede pedir el BA para garantizar que, en caso de haber una segunda ronda de financiación, la valoración inicial (premoney) de esta segunda ronda nunca sea inferior a la valoración premoney de la primera ronda, de manera que no pueda perder la rentabilidad invertida. Es una cláusula lógica, pero aquí debes vigilar para que el BA no eleve la valoración premoney excesivamente.

Derecho de recompra. Establece que, si el inversor se quiere ir, el emprendedor puede ejercer el derecho de recompra. Debes dejar bien especificado en el Pacto de Socios cómo y en qué condiciones se podrá ejercer ese derecho para que el emprendedor no tenga que poner en peligro el futuro de su propia empresa. Según David Blanco, “el BA debe entender que su inversión no se realiza en un mercado líquido como la Bolsa, con lo cual el emprendedor no tiene por qué estar obligado a recomprar por el valor de su inversión si no ha cumplido los plazos mínimos fijados en el acuerdo”.

¿Angeles demasiado controladores?
Hay business angel que meten 20.000 euros y pretenden que les reportes todos los meses o entrar en el consejo. “Estos no te convienen porque no conocen cuál es su labor, que es ayudar, no poner piedras en el camino ni fiscalizarte las cuentas”, comenta López. Otra cosa es que a ti como emprendedor te interese realizar estos reportes o reunirte con tus BA, como les ocurre a los emrpendedores de USpeak: “Nos gusta hacer unos informes detallados y remitírselo a nuestros BA para luego reunirnos una hora con cada uno de ellos y escuchar sus aportaciones. Buscamos la transparencia total. Pero, además, los tenemos metidos en el consejo”, señala Álvaro Dexeus.

Para sacar adelante este proyecto de enseñanza de idiomas a través de dispositivos móviles, que ya cuenta con 110.000 descargas, Dexeus optó por recurrir a los business angel antes que a las 3F, “porque si los BA entran es como si te estuviesen haciendo una auditoría previa de tu proyecto. Las 3F confían en ti y no necesariamente en tu proyecto, mientras que el BA sólo entra si cree en la idea”.

Cuidado con las cláusulas
Sin llegar al extremo de David Blanco que asegura no aceptar ninguna cláusula de los business angels, “si quieren ir van y si no, no van”, lo normal es firmar un pacto de socios donde queden claras las condiciones del acuerdo para ambas partes. En este aspecto es muy importante dejarse asesorar bien por un experto legal para evitar cláusulas que puedan perjudicarte en el futuro, tanto de cara a la salida de los propios BA como a la entrada de posible capital riesgo, que mira con mucho detenimiento los acuerdos previos con los inversores privados. “Hay BA que meten menos dinero del que le pides al principio y cuando van a la segunda ronda te amplían el capital si consigues unas métricas, pero lo hace por la vía de adquisición preferente. De manera que si consigues alcanzar unos objetivos, al final no puedes ir al mercado porque te lo capa el BA”, señala Blanco.

En la misma línea, para Cervera, “las cláusulas van dirigidas a apropiarse del valor que la empresa puede tener a futuro. En la negociación con el BA es importante aguantar el tirón y tratar de buscar un equilibrio que convenga a los dos. El BA que aprieta mucho y le quita espacio al emprendedor, no comprende que también le está restando la motivación necesaria. Y, al revés, si se le aparta completamente de la gestión, no se va a involucrar en el desarrollo del negocio, ni va a tener mayor interés en aportar sus conocimientos, su expertise o su red de contactos”.

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