Recetas para mejorar la innovación empresarial

Aunque los presupuestos públicos para la innovación caen, hay medidas que pueden mejorar un sistema en el que ya no sea tanto el Estado el que aporte dinero como que facilite que la I+D+i suceda y revierta en crecimiento económico. 

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Algunos fallos. Falta saber transferir tecnología desde la Universidad y centros tecnológicos al ámbito de la empresa.

De las de conversaciones con expertos, estas son algunas de las propuestas que extraemos para fomentar la innovación empresarial. También, si te interesa, puedes ver ejemplos de empresas sencillas, pero innovadoras, pinchando aquí.

Compra pública innovadora.

Imagina que el Ministerio de Defensa necesita un material que reduzca el peso de los trajes de los militares. ¿Por qué no encargar su investigación, desarrollo y posterior producción a universidades y empresas españolas? Varios de los expertos consultados hablan de este instrumento y Economía trabaja desde hace años en fomentarlo.

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Inteligencia competitiva.

La mayoría de las compañías grandes hacen estudios de inteligencia. ¿Qué es eso? Es saber, por ejemplo, que Google quiere hacer teléfonos muy potentes, que necesita baterías que aguanten y que en España hay áreas de investigación que estudian esto. Hay hasta un máster en inteligencia competitiva, pero los analistas llegan a la pyme, le cuentan que pueden ayudarla, pero esta no lo entiende. Apoya desde el Estado que las pymes tengan acceso a estos analistas. Lo mismo de cara a la internacionalización. “La innovación es un mercado y muchos proyectos se gestan en eventos internacionales. No está generalizada la ayuda para ir a foros donde se acceda a este tipo de contactos. Casi todos los instrumentos tienden más a que la empresa vaya a la feria, pero yo no quiero ir a una feria a vender, sino a ver cómo puedo colaborar”, explica Antonio Novo, presidente de la Federación Nacional de Agrupaciones de Empresas Innovadoras y Clústers (Fenaic).

Fomento de la inversión privada... y del riesgo.

Se trata, ya que no hay demasiado dinero público, de fomentar un sistema en el que los inversores privados puedan y quieran entrar en empresas. Y que lo hagan asumiendo riesgos. En España es un tema residual, poco maduro.

Incentivos fiscales.

Son el principal instrumento externo para financiar la I+D empresarial. Una medida que recomiendan las expertos consiste en desarrollar un sistema de devoluciones de inversiones en I+D. Esto permite obtener dinero porque has invertido en I+D y una manera de animar a las empresas a hacer I+D.

Clústers y Asociaciones de Empresas Innovadoras.

Un ejemplo. Una gran empresa necesita integrar un aparato que permita controlar mejor la producción en la fábrica. El mercado lo ofrece a 5.000 euros, que la gran empresa, de momento, paga. Una Universidad de la zona desarrolla un estudio de viabilidad para crear un aparato mejor y más barato, que puede beneficiar también a muchas otras empresas más pequeñas. Una empresa TIC se ocupa de generar los prototipos. Tras validarlos la gran empresa, el proveedor TIC empieza a fabricarlo en serie y se lo vende a la gran empresa. Y después, a más. El caso es real (la gran empresa es la planta de General Motors en Zaragoza, la Universidad es la de Zaragoza y la empresa fabricante, la zaragozana Inycom) y un modelo de cómo funciona un clúster, una concentración geográfica de empresas, universidades e instituciones. En este caso, IDiA. ¿El problema? Al llegar al nivel burocrático, los clústers no están reconocidos como actor para pedir ciertas ayudas públicas. El proyecto del ejemplo salió adelante sin ayuda públicas de ámbito estatal.

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