Gastos financieros que debes tener en cuenta

Impuestos, seguros, licencias, gastos bancarios, patentes... Evita que algunos gastos financieros se escapen a tu control.

Gastos bancarios. Los emprendedores sí incluyen normalmente los gastos bancarios, como las comisiones e intereses, en un apartado de varios que suele quedarse corto. A ello hay que unir que en los tiempos que corren los bancos suelen pedir determinados productos para financiar cualquier iniciativa, lo que a la postre se traduce en un coste más. Como explica García de la Calle, “por ejemplo, si solicitas el ICO, no te pueden cobrar comisiones porque son productos que están exentos de ellas, pero sí pueden exigirte que te hagas un seguro de vida y ahí estás hablando de unos 500 euros”.

Seguros. Esta es otra partida que también se suele contabilizar a la baja. Es un apartado que siempre ronda entre los 500 y 600 euros, pero que dependiendo de la actividad puede subir hasta los 2.000 euros. Si bien es verdad que en función de la actividad puede aumentar todavía más, porque a lo mejor hay que añadir coberturas de responsabilidad civil, seguros sanitarios, daños personales… Para Andrade, “una partida que se olvidan siempre es el seguro de instalaciones o de equipos informáticos, los que protegen la fabricación, que a veces te ponen 100 euros, pero puede elevarse hasta 1.000 euros”. También hay seguros optativos que conviene contratar, como el de responsabilidad de administradores y consejeros, por ejemplo, muy habitual en Europa y EEUU y cada vez más popular aquí.

Impuestos. Los costes fiscales son muchas veces olvidados por los emprendedores y son una partida importante. A pesar de lo obvio, por desgracia todavía hay mucho emprendedor que se olvida de detraer el IVA que cobra en las facturas y cuando llega el momento de saldar las cuentas trimestrales, se lleva el gran disgusto porque no tiene prevista esa cuantía. Y es que, al contrario de lo que ocurría con los salarios, en el caso de los ingresos es vital que en las planificaciones estimes tus rentas netas, sin el IVA, para que no tengas problemas de tesorería”, señala Olabarrieta. Son costes fiscales que a menudo no se tienen en cuenta.

Licencias. Los negocios que tienen necesidad de solicitar una licencia suelen considerarlas en sus planes de empresas y así suelen reservar entre 5.000 y 10.000 euros. Ahora bien, hay unas licencias que no suelen computar que son las relacionadas con el software que hay que instalar en nuestros sistemas informáticos, sistemas operativos, antivirus…

Protección industrial e intelectual. En España hay poca querencia a patentar a nivel mundial, generalmente se opta por patentar a nivel nacional y comunitario, pero no lo hacemos en Estados Unidos porque es muy caro. Y esto al final nos puede pasar una factura nada despreciable, porque las grandes marcas que están en aquel país pueden fácilmente copiar nuestros modelos y sacarnos del mercado. Si tenemos un diseño o un producto, es necesario destinar una cantidad importante para su protección. Ahora bien, según García de la Calle, “se trabaja más las patentes que la protección de marcas y este es un apartado importante.” La protección de la marca y el registro se puede hacer online, pero las tasas hay que pedirlas. Registrar la marca cuesta entre 150 y 20 euros y normalmente es un concepto que no se tiene en cuenta".

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