¿Qué entidades están dando más facilidades?

Para las líneas privadas de cada entidad financiera fíjate en las que más están apoyando a los emprendedores. Muchas son pequeñas y aparentemente regionales pero algunas apoyan a emprendedores de todo el ámbito nacional.

Lo mejor para saber quién es quién en tu localidad es preguntar “en tu agencia de desarrollo qué entidades están apostando más por el emprendedor. Nosotros te vamos a decir cuáles están funcionando mejor, con cuáles hacemos más operaciones como la que necesitas. También mediamos muchas veces con una llamada de teléfono al banco. En los sitios pequeños como La Rioja nos conocemos todos, es más fácil”, comenta Luis Pérez Echeguren.

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Para emprender, en estos momentos (porque puede cambiar) las más comprometidas, según nos cuentan emprendedores e instituciones que trabajan en el día a día con proyectos nuevos, son las cajas rurales en general, cajas laborales como Laboral Kutxa para País Vasco y Navarra, algún banco de primera fila como Caixa Bank, BBVA o Banco Popular, otros aparentemente regionales pero que están apoyando proyectos en toda España, como Banco Sabadell, y las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) de cada localidad.

Pero insistimos, hay que comparar siempre porque la política de los bancos va cambiando en función de sus necesidades comerciales. “Hay que saber escoger. Los bancos tienen necesidades distintas en momentos distintos. A veces te sirve una y otras veces hay que esperar el día adecuado. Un banco te puede dar un no un día y otro darte el crédito. A veces hay que esperar a que madure tu empresa para poder colaborar con ese banco”, dice Ferran Nogué.

¿Por qué es tan difícil que el banco apoye al emprendedor?

Una postura que cuesta comprender al emprendedor, pero que tiene toda la lógica del mundo, es que para el banco apoyar a los emprendedores es más arriesgado que hacerlo con una empresa ya creada. Con unas cuentas que puede presentar. Por eso, es más complicado acudir a la banca tradicional como emprendedor sin un aval. Los bancos miran riesgos, es su negocio. Y un proyecto emprendedor es papel. Más riesgo que casi ninguna otra operación bancaria. No significa que nunca te vayan a apoyar, sino que igual antes tienes que conseguir otros apoyos. Pueden ser líneas públicas, una plataforma empresarial, inversión de familiares… Y luego sí, acudir a ellos para aumentar la financiación. Pasito a pasito.

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Por eso, también “hay que hacer un plan de empresa. Para empresas ya consolidadas, los analistas de riesgo cuentan con historial de la empresa, datos, lo que permite tomar las decisiones de si se consigue o no la financiación más fácilmente. Para un emprendedor, solo contamos con el plan de negocio”, explica Julia Sáinz, responsable del Área de Nueva Empresa de Avalmadrid.

Tengo un proyecto tradicional y carezco de aval

Averigua cuál es el máximo que puede ofrecer la entidad financiera que hayas escogido sin necesidad de avales o de subirlo a riesgos, las dos cosas. En Laboral Kutxa, por ejemplo, “salvo en estas operaciones de menos de 25.000 euros en las que es menos frecuente el aval, es habitual pedirle garantías adicionales. Pero hay excepciones. Por ejemplo, una persona que se ha divorciado y tiene la vivienda en propiedad a medias. La persona emprendedora pone todo lo que tiene pero en ese todo no hay garantías. Hay una línea especial en la que Gaztenpresa cubre esa parte. Han creado un fondo específico para cubrir esos casos especiales. Pero, insisto, no es lo más habitual. Lo normal es que en el 75% u 80% de las operaciones se pidan garantías adicionales, ya sean hipotecarias o que avale una persona que sí tiene vivienda en propiedad”, asegura Borja Garate.

Otra alternativa son las Sociedades de Garantía Recíproca. “Funcionan en cada región con condiciones y bancos distintos. Lo lógico es que la empresa vaya a la Sociedad de su propia zona. Hay alguna que sí tiene ámbito nacional, pero en general todas son de ámbito autonómico. Las condiciones no son las mismas en general, pero puede haber algún cambio porque no todas tienen los mismos acuerdos de colaboración con sus socios protectores que son los gobiernos de las Comunidades Autónomas. En algunas hay algún tipo de bonificación que ofrecen sus gobiernos autonómicos,y esas tendrán productos más baratos que las demás”, explica Marta Cea Soriano, directora general de Cesgar.

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“Aquí estamos apoyando a emprendedores de todo tipo: autónomos, comercio, turismo y servicios. Fundamentalmente. Personas que compran una licencia y van a iniciar su actividad como taxistas, por ejemplo. Hostelería, para apertura de bares y restaurantes. Y un 15% a Industria. La media de las operaciones para emprender está en torno a los 50.000 euros”, explica Julia Sáinz.

¿Dónde acudo si tengo un proyecto innovador?

Para este tipo de negocios, la mejor vía es la financiación pública: con Enisa a la cabeza. Y en esto coinciden todos los emprendedores. Eso no significa que no haya otras líneas muy concretas para innovaciones que también debas valorar.
Aquí la clave es entender el concepto de innovación que prima cada fuente de financiación: “Enisa antiguamente se parecía mucho al CDTI en el sentido de que sólo apoyaba proyectos tecnológicos, pero ahora apoya cualquier tipo de innovación. Por ejemplo, si vendes quesos y ahora los vas a vender por Internet, o vendes quesos y les vas a poner una vitamina y vas a vender unos quesos diferentes. Es decir, cualquier cosa que sea una innovación, no tiene por qué ser tecnología, ellos están interesados en apoyarlo”, explica Margarita García de la Calle, empresaria y profesora del IE.

También puede haber una innovación en un proyecto por su forma de comercializarlo en el mercado. “Nosotros no podíamos optar a CDTI porque buscan innovación tecnológica y nuestra innovación está en el mercado. No en la tecnología que hemos desarrollado. Somos una plataforma de comercio electrónico. Innovamos en el sector al que hemos aplicado esa tecnología, que es el médico. Ésa es la parte innovadora”, explica Marc Montserrat, CEO de MedPrive Health Care.

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¿Me interesa más la financiación pública o la privada?

“La principal diferencia entre las dos vías es que, normalmente, las públicas ofrecen una carencia mayor; que, dependiendo de lo que hayas aportado a la empresa, no te solicitan garantías personales, y que son más flexibles en las condiciones de devolución. Esas son las principales ventajas, porque el tipo a veces puede estar más barato en un banco en función de las líneas públicas de las que estemos hablando”, asegura Margarita García de la Calle.

“En cuanto a las diferencias en las condiciones bancarias, en el caso de las líneas emprendedores no hay muchas. La mayoría se mueven en tipos de entre el 4% y el 5%, igual que el ICO Emprendedor. Sí es posible encontrar diferencias en las garantías que puedan pedirte. Algunos bancos las solicitan por el cien por cien del préstamo y otros por el 50%”, añade.

¿Qué me exige una SGR?

Las SGR trabajan con la mayoría de los bancos. Tienen acuerdos prefijados con ellos. En Avalmadrid, por ejemplo, “ahora tenemos un euríbor más un 3%, con una comisión de apertura que varía entre un 0.5% y un 1%. A ese coste, además, hay que sumar el precio de nuestra comisión de estudios (entre un 0,5% y un 1%) y unos costes de aval que suelen estar entre un 1% y un 2%. Para proyectos emprendedores lo habitual es fijar el máximo (2%), mientras que para otro tipo de operaciones estaría entre un 1% y un 1,5%”, comenta Julia Sáinz.

“Eso sí. Hay que tener en cuenta que las SGR son entidades financieras y tienen que cumplir con las mismas exigencias de solvencia y provisiones que los bancos. Pedimos menos garantías, pero no se puede conceder una operación sin ninguna garantía. El emprendedor tiene que estar comprometido con su proyecto. Somos una buena opción porque siempre va a ser más fácil conseguir la financiación que si acude directamente a la entidad de crédito. Los bancos buscan rentabilidad porque es su negocio, nosotros no. Nosotros buscamos facilitar el crédito en buenas condiciones y minimizando los riesgos, porque tampoco podemos presentar cuentas deficitarias”, apunta Marta Cea.

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“Las garantías que pedimos dependen de la operación. Lo primero es que sea viable. Y si lo es, si tiene capacidad de reembolso. Dependiendo del tipo de operación, podemos no pedir ninguna garantía. Eso sucede en el 30% de las operaciones que concedemos. En el otro 70% mejoramos el plazo y el acceso a la financiación, porque nos encontramos con muchas empresas que no acceden a la financiación si no es a través de la SGR. Otra cosa importante es que nunca pedimos el 100% de las garantías”, añade Marta Cea.

¿Y si lo que llevo entre manos es uno de tecnología?

Busca el primer apoyo en las líneas públicas para este tipo de negocios: las hay locales y nacionales, como CDTI, ICO para proyectos de tecnología... También intenta en las plataformas empresariales y líneas concretas que ofrecen algunos bancos. Pocos. Este tipo de proyectos son los que menos entiende la banca tradicional. Y, sin embargo, son los que tienen más financiación alternativa. Son las niñas bonitas para la mayoría de los inversores y las bestias negras de los bancos. ¿Cómo se entiende esto? Es muy sencillo. “Estos emprendedores son diferentes a los empresarios que acostumbran a recibir los directores de oficina.

Nosotros hemos creado un servicio específico para ellos y hemos tenido que formar a quienes van a analizar estos proyectos para que los miren desde otros parámetros y no desde la cuenta de resultados, porque si no, no apoyarían a ninguno. En estos proyectos,el foco primero es comprender qué es una startup, cómo se financia, entender qué es Enisa, qué es un Neotec, que es un business angel y los que más pintan en España. Si te viene una empresa que te dice que le ha invertido fulano, que sepan qué gente está apoyando estos proyectos. Porque, al final, no tienes muchas más cosas en las que apoyarte: no tienen un histórico o, si lo tienen, no es halagüeño y por las vías habituales de la banca, con un análisis tradicional, es difícil darles productos bancarios”, explica Yolanda Pérez, directora de Bstartup del Banco Sabadell.

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Y añade: “Hemos financiado el 83% de las operaciones que se han presentado. Con productos bancarios como ICO, ICF (que sólo funciona en Cataluña), créditos puente si están esperando una subvención… productos estándard pero con un tratamiento específico; dedicándoles más tiempo y escuchándoles más. Y, sobre todo, conociendo mejor este ecosistema. Si te viene un cliente que te dice que no va a facturar hasta dentro de dos años pues un director de una oficina tradicional se queda un poco asustado si le está pidiendo un crédito. Entendiendo mejor sus proyectos y los mecanismos de financiación, yendo a la realidad de cada empresa, se están aprobando operaciones que antes no se habrían aprobado”.

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