Tu Implicación en la iniciativa

Hasta aquí hemos visto más o menos la hoja de ruta que debes seguir en función del tipo de negocio que tengas. Ahora te contamos en qué se van a fijar todos para ofrecerte su apoyo.

“Lo primero vemos la implicación del emprendedor, que es fundamental. Y esa implicaciónque sea de dedicación, de aportación de fondos propios, no tanto cuánto aporta, sino si aporta todo lo que puede. Es un síntoma de que cree en su proyecto. La experiencia de la persona también. Y que salgan las cuentas de manera realista: una previsión de las cuentas de explotación de los tres primeros años. Se hace un presupuesto pormenorizado de tesorería del primer año”, asegura Borja Garate. Y añade: “Pero más importante aún que los números es analizar qué emprendedor tenemos enfrente. Si no está preparado para realizar esa labor o es un proyecto de demasiado alcance, no tiene sentido seguir adelante”.

El plan de negocio

Es lo que refleja si tu idea es o no viable. ¿Por qué te lo pueden echar atrás? “Muchas veces las previsiones de resultados están muy alejadas de las posibilidades reales. Hacen previsiones de ingresar unas cantidades que no se ajustan a la realidad. Los planes de negocio que nosotros financiamos normalmente son comercios, bares, restaurantes, servicios, etc. No necesitan planes de negocio muy largos. Lo que tienen que reflejar bien es cuál es la inversión total, es decir, cuánto he tenido que poner para abrir la puerta de mi negocio, si tengo un porcentaje que voy a poner yo y una buena previsión de resultados”, explica Julia Sáinz.

Fondos propios

En la mayoría de los casos, te pedirán que aportes una parte del capital necesario para emprender. Incluso en líneas públicas como las de Enisa, que este año exigen el 50%, y para algunas líneas condicionan la cantidad prestada a la cantidad aportada por el emprendedor. “Hay que aportar la mayor cantidad de recursos propios posible. No creo que un negocio se deba financiar al cien por cien con recursos propios, pero nunca al cien por cien con recursos ajenos. Hay que encontrar ese equilibrio que te permita empezar con una estructura financiera adecuada. Cada negocio hay que estudiarlo y eso es lo que se hace aquí. Nosotros exigimos como mínimo un 25%. Si ponemos ese límite es porque hemos visto que muchos negocios, con un 25% que pongan de recursos propios, sí que son financiables”, comenta Julia Sáinz.

¿Cuánto pedir?

Una cosa es la cantidad que está dispuesto a darte el banco y otra muy distinta la que te conviene pedir. Para que el proyecto sea viable. “La cantidad que se financia y la que se invierte es importante para la viabilidad del negocio. Ir al cien por cien de financiación ajena es un error. Pero también puede serlo no querer pedir un crédito y quedarse sin efectivo. Si tengo 12.000 euros y monto un despacho de abogados, invierto en el mobiliario, licencias, etc. todo lo que tengo y no tengo clientes, no puedo ni pagar el alquiler. Si acudo al banco en esas condiciones ya no me lo va a dar. Si desde el principio planteo el negocio como una inversión propia de 12.000 euros y la necesidad de financiación de otros 12.000, me lo darán y así tengo más capacidad para aguantar, puedo invertir en marketing y hacer una labor comercial mejor”, recomienda Luis Pérez Echeguren.

No te quedes con la primera oferta

Muchos emprendedores no comparan en otros bancos. Se quedan con lo primero que les dan. Y puede haber diferencias. “Nosotros fuimos como a cinco o seis. En La Caixa hubo opciones, nos salió la financiación, pero no se cerró porque las condiciones de otros bancos para nuestro caso eran mejores. El Santander nos escuchó muy bien, pero sin avales ni garantías nos dijo que era imposible. Y yo no quería arriesgar mi casa. Y fíjate, al final hemos conseguido 270.000 de varias fuentes”, comenta Anadón.

Para el emprendedor Ferran Nogué, “comparar te ayuda a conocer mucho más lo que está ocurriendo. Si vas trabajando con varios bancos, ves alternativas a lo que dice cada uno. Comprendes que no siempre lo que argumenta un banco es cierto. No es que sea mentira. Digo que la persona con la que estás negociando te explica lo que conoce. Con un pull de bancos, vas aprendiendo otras alternativas”.

Plazo de devolución

“Es muy importante que sepan que lo que se quiere financiar se tiene que ajustar a los plazos adecuados. Es decir, si lo que necesitan es financiar inversión, tendrá que ser una financiación a medio o largo plazo. No puedes financiar a seis meses un bien de inversión que se va a amortizar a lo largo de los siguientes años. Los plazos son tanto o más importantes que el precio de la financiación. En España hubo unos años en que la única forma que tenían los emprendedores de obtener financiación era con préstamos personales, muchas veces avalados por la familia, que eran no sólo caros, sino, sobre todo, a muy corto plazo. Así que empezaban con una estructura financiera inadecuada”, advierte Julia Sáinz.

¿Qué se considera una estructura financiera adecuada? “Adecuada a los plazos y a la inversión que se va a llevar a cabo. En un pequeño comercio, por ejemplo, la inversión fundamentalmente va a ser para las obras, equipos informáticos, y una pequeña parte para financiar el circulante. Deben saber muy bien cuánto tienen que gastar, cuál va a ser la inversión total el día que abran su negocio, qué parte pueden poner ellos y qué parte tienen que pedir. Y si va a ser fundamentalmente una financiación para inversión, tiene que ser a medio o largo plazo. Hay que trabajar muy bien el plan de inversión, el plan de financiación y la previsión de resultados.

En nuestro caso, el préstamo para emprendedores, es básicamente hasta 60.000 euros, con plazos de entre 5 y 7 años, que son muy adecuados para pequeños negocios. Que no se pida una póliza de crédito para financiar la inversión o un préstamo personal a devolver en un año”, advierte Julia Sáinz.

¿Hay diferencias en las líneas públicas?

Son muy diferentes en la cantidad (dependiendo de las líneas que consigas), pero sobre todo en las condiciones. Las líneas ICO, al ir a través de la banca, pueden exigirte avales o garantías que no te van a pedir las de Enisa o CDTI. Hay también diferencias en los tipos de interés: las ICO ahora están en torno a un 5% y las de Enisa en torno al 3% y generalmente con periodos de carencia interesantes. Las CDTI tienen unos tipos muy bajos, por debajo del 1%; plazos de carencia muy largos y, como Enisa, condicionados a los resultados del comienzo. En contra, CDTI es de las más complicadas de conseguir. “Y te demandan coinversión. Al final, te piden que tú pongas una parte significativa del dinero y el problema es que muchos emprendedores no lo tienen”, explica Ángel Luis Quesada, CEO de Kubide, un estudio de inversión, desarrollo y lanzamiento de startups.

¿Qué significa condicionar la devolución a los resultados?. “Los préstamos de Enisa se vinculan al cash flow que va a generar la compañía. Significa que si la empresa tiene problemas de liquidez en los primeros años, que es lo habitual al arrancar un negocio, va devolviendo menos intereses. Y, a medida que aumentan los ingresos, paga más. Eso con el banco es más difícil. Esta mayor flexibilidad es la principal ventaja con respecto a un banco”, explica Margarita García de la Calle.

Aunque se trata de financiación pública, recuerda que es un préstamo que hay que devolver. “Tienen la ventaja de que son condicionados a resultados, pero hay una situación que nadie cuenta y que se puede dar. Si te va muy mal, no pasa nada porque cierras. Si te va muy bien, no pasa nada porque pagas. Pero está la situación intermedia, en la que no te va bien del todo, pero no te va tan mal como para cerrar. Te va lo suficientemente bien como para pagar el préstamo, pero no para comer tú, entre comillas. Como cualquier otro préstamo, consume recursos”, advierte Ángel Luis Quesada.

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