El capital riesgo les abrió la puerta a la banca

MedPrive es un comercio de servicios médicos. Un concepto innovador que exige un gran aporte de capital tanto para desarrollar la tecnología como para comercializarla; darse a conocer. “Arrancamos en febrero de 2012, con financiación interna de los socios.

En mayo de 2013 entraron inversores privados (Cabiedes and Partners) con 350.000 euros. Eso nos abrió las puertas a la financiación bancaria, un ICF que nos concedió Sabadell de 100.000 euros. Con este capital pudimos acceder a una deuda mayor, un préstamo de Enisa de 300.000 euros. Después, también hemos conseguido un ICO Inversión de 125.000 euros de La Caixa y otro ICO Inversión de 100.000 euros de BBVA”, explica su CEO, Marc Montserrat.

Equilibrar deuda e inversión

“Creo que la clave a la hora de solicitar la financiación es saber hacer un buen equilibrio entre lo que es deuda pura de lo que no lo es. El capital riesgo no es deuda. Enisa sí, pero tiene la ventaja de que si estás en número rojos, que es lo normal en los cuatro primeros años de una startup, lo puedes incluir como fondos propios. De no hacerlo, tendríamos que ir a una ampliación de capital u otra medida porque estaríamos en quiebra técnica. Un ICF o un ICO, en cambio, es deuda pura. Esto te permite tirar durante unos meses aunque tus fondos sean negativos”, explica Montserrat.

Otra clave para este emprendedor es “diferenciar la etapa inicial, en la que metes algo de dinero, pruebas si el negocio puede tener tracción o no, si puede generar ventas, de cuando ya empiezas a crecer y buscas inversores privados para acelerar el crecimiento, como nosotros ahora. En la etapa inicial no puedes pensar si pierdes parte de tu empresa.

Primero, porque tu empresa al principio vale poco, si te ofrecen 100.000 euros acéptalos. Y segundo, porque por no perder un 10% o un 15% te quedas con un 100% de algo que no vale nada o vale muy poco. Llega otro que te copia el negocio, acepta la inversión privada y te deja fuera del mercado. La parte que pierdes de la empresa te tiene que preocupar cuando ya estás consolidado y además puedes negociarla mejor. Nosotros ahora buscamos una ronda de financiación de un millón de euros, pero no estamos dispuestos a perder más de un 15% de la empresa”.

Su consejo

“No te des nunca por vencido. Hay que moverse, invertir tiempo en crear red con gente del mundo de la inversión, ya sea bancos o inversores privados. Ir sembrando todo lo posible a nivel de contactos. Y si ya operativamente tienes algún resultado, poténcialo, es atractivo para el inversor. Cuando estás en foros de inversores y emprendedores, ya entras en contacto con esta gente. Al inversor le gusta conocer al emprendedor, ver el modelo de negocio, cómo evoluciona, hacen su análisis de mercado, de competencia, buscan el caballo ganador”.

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