Retrato robot de un timador

Aunque no todos los 'vendemotos' son iguales... siempre tienen algún rasgo en común. Con esos sencilos tips conseguirás descubrirlos.

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Desconfía si ante preguntas concretas, tu interlocutor responde dándote largas o apelando a una confianza que todavía no se ha ganado.

Medio histriónicos... Para Ovidio Peñalver, “su personalidad histriónica le hace ser un poco sobreactuado, muy insistente, habla rápido sin dejar apenas tiempo para hacer preguntas. Las actitudes y signos externos de comportamiento suelen ser exagerados. Pretenden no dejar espacio para pensar. Siempre quieren llevar la iniciativa”.

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Muy fríos emocionalmente. La ausencia de empatía hace que, aún detectando las emociones ajenas, muestren desinterés. “Ven a los demás como objetos para conseguir sus objetivos. Se les detecta cuando aparecen situaciones tensas emocionalmente y se muestran fríos y distantes”, explica Manel Reyes.

…Medio narcisistas. “Este punto es el que le da ese apego a su imagen, muestran mucha seguridad en ellos mismos, a pesar de que es una máscara que en el fondo oculta timidez y baja autoestima”, continúa Peñalver. Como explica Reyes, “en lugar de pasar desapercibidos, se exponen hasta las máximas consecuencias. Son egocéntricos y hablan constantemente de sí mismos. Resultan tan atractivos socialmente que consiguen que se le perdonen algunas incongruencias”. Es precisamente ese afán de protagonismo y de exposición de su perfección en cualquier situación lo que nos puede hacer sospechar.

Ni arrepentimiento. “Son incapaces de tener sentimientos de culpa ante los efectos devastadores de sus fechorías. Ni se arrepienten ni sienten vergüenza, si son detectados. Esta característica la consiguen por su capacidad increíble de racionalizar cualquier tipo de situación por muy dolorosa, engañosa o delictiva que haya sido”, continúa Reyes.

Porque yo lo valgo. Saben transmitir todo este encanto y esta capacidad de seducción a través del lenguaje corporal, por eso son tan difíciles de detectar. Tienen muy bien ensayados los tips de autoridad: ocupan el espacio que les rodea, gesticulan abiertamente, tienen carisma, se saben arrolladores y se ejercitan como tal.

Aprendiz de todo, maestro de nada. Son extrovertidos y cuentan con una gran red de contactos. Como explica Reyes, “son ingeniosos y se expresan bien, así que son conversadores amenos, elocuentes, capaces de emitir respuestas rápidas y convincentes. Aparecen como personas inteligentes, con conocimientos en muchas materias, alguien de quien poder aprender”.

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Con cero empatía. “Se camuflan con comportamientos aceptables, pero juegan a la autogratificación, se excitan con ello y persiguen su propio objetivo sin importarles el daño que infringen”, continúa Reyes. Carecen de implicación con los demás, no tienen empatía. Es más, a menudo piensan que la culpa es de los otros por dejarse engañar.

Mentirosos patológicos. Tienen facilidad de palabra y una tremenda capacidad de inventarse historias e improvisar argumentos para seguir dando consistencia a sus ficciones. “Incluso si son descubiertos elaborarán razones convincentes para generar una duda razonable”, afirma Reyes.

Con mucho sex appeal. Cuidan mucho su imagen y siempre llevan ropa elegante, de calidad, con un punto de modernidad: tacones llamativos, accesorios coloridos, pañuelos en la solapa, gemelos modernos. Ese punto de osadía es el que le da un plus de seguridad, de aspiracional y de marca-tendencias que le granjea muchos admiradores.

Ten cuidado con lo que dices, cualquier indiscreción puede ser utlizada en tu contra.

Una fauna de mucho cuidado

Según una estadística publicada por Jon Roson en su libro ¿Es usted un psicópata?, el 1% de la población mundial podría considerarse psicópata, pero esta cifra sube hasta el 4% si sólo se analizan a los empresarios, políticos y líderes. Es cierto que no todos los vendemotos son obligatoriamente psicópatas, pero lo cierto es que están más cerca de ese perfil que del de un ciudadano de a pie. Entre los perfiles que un emprendedor puede encontrarse en su día a día hemos identificado, por lo menos, estos cinco:

El proveedor tramposo. Nos promete caminos más cortos, milagros que nos van a permitir fabricar más rápido, más barato o con menos costes. Junto a esas promesas, también pide pagos anticipados.

El intermediario vendehumos. Es el más peligroso. Al igual que el anterior ofrece atajos, pero, en este caso, para conseguir acuerdos ventajosos, acceder a determinados contratos, obtener trato de favor ante determinados organismos…

El cliente pirata. Es aquel que en realidad quiere llegar a nuestro producto o nuestro know how para utilizarlo él en forma de competencia directa nuestra. Lo vampiriza todo.

El socio fantasma. Ofrece contactos e intangibles a cambio de participaciones altas. Pueden ser acuerdos beneficiosos siempre que conozcas y verifiques muy bien los antecedentes y las intenciones; en caso contrario, pueden ponerte en desventaja.

El inversor tiburón. Se aprovecha de la inexperiencia del emprendedor para tomar participaciones abusivas en el capital de las startups. No te dejes llevar por el ansia de captar capital y pide asesoramiento antes de firmar ningún acuerdo con inversores.

Por sus rasgos los conoceréis

El lenguaje no verbal es una fuente de información muy interesante. Cuando lo que se dice no está en consonancia con lo que se piensa, se produce una contradicción que el cerebro procesa de forma inconsciente a través de señales incontrolables. Éstos son algunos de los signos más evidentes de que nuestro interlocutor está mintiendo.

Evita mirar de frente e incluso tiende a situarse de lado para hablar. Normalmente, la mirada se dirige hacia la derecha, hacia arriba.

Se rasca la nariz y/o la oreja y, a veces, también el cuello.

Tiende a taparse la boca, real o metafóricamente, con la mano, un papel o rozándola.

Es fácil que ante cuestiones relacionadas con el engaño responda con evasivas, sin fijar fechas ni actos concretos.

Habla rápido, aunque en las respuestas a posibles preguntas puede, al revés, introducir pausas demasiado largas entre las palabras, como si estuviese sopesando la respuesta.

No concreta y divaga.

Observa sus reacciones fisiológicas: ligero sudor, cierto rubor, parpadeo más rápido…

En todo caso, estamos ante mentirosos profesionales capaces de creer sus propias mentiras, con lo cual dominarán el lenguaje corporal. Lo mejor para desenmascararles es hacerles muchas preguntas: de contraste, de ampliación, de confirmación…

Más información:

Una cosa es detectarlos, y otras combatirlos. Si quieres saber cómo, pincha aquí.

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