Trucos para compaginar tu doble faceta de dueño de negocio y vendedor

Ser al mismo tiempo dueño y único comercial de tu propio negocio es mucho más habitual de lo que piensas. 

Cuando montan un negocio, muchos empresarios no son conscientes de que durante una larga temporada no van a tener más remedio que compaginar una doble faceta de dueños y comerciales.

En algún punto de su trayectoria, si no en toda su carrera profesional, un emprendedor no tiene más remedio que buscar la fórmula más efectiva para ayudarle a simular el don de la ubicuidad y a compaginar todas las tareas que implica dirigir una empresa y, además, vender un servicio o un producto sin la ayuda de segundos ni terceros.

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Al principio no sabes cómo organizarte el tiempo. No sabes qué hacer en cada momento. Se te viene todo encima. A lo mejor sales demasiado y dejas pendiente los aspectos más burocráticos o más técnicos de tu empresa, a lo mejor de quedas y piensas que estás perdiendo oportunidades que se encuentran fuera. En el fondo se trata de saber planificarte, sobre todo al principio, para no perder efectividad.

¿Cómo compaginar la dirección con la venta pura y dura? Para empezar está claro que es cuestión de saber repartirse el tiempo. De la misma manera que es indudable que no hay una fórmula única que le funcione a todo el mundo. En un momento, la labor comercial es crítica, pero en otro momento quizá la reducción de costes es más crítica todavía y hay que prestarle más atención. Con carácter general tienes que aprender a hacer cuatro cosas: priorizar; planificar cómo lo vas a hacer; cumplir con esa planificación, y después, delegar, ya que tú no puedes llegar a todo.

Estos son algunos consejos que le funcionan a los emprendedores que arrancan:

1. Trata de obtener resultados en cada visita comercial. Procura que cada vez que hagas una visita comercial sea para obtener resultados. Pon los medios para que cada reunión se transforme en una oportunidad de negocio. Para ello, asegúrate cada vez que te pongas en contacto con una empresa, que vas a hablar con el interlocutor más adecuado y ten preparada información sobre proyectos, productos.

2. Aprovecha los tiempos muertos en los viajes. En los viajes hay ‘tiempo libre’ al que es difícil, muchas veces, sacarle partido. Aprovecha los viajes en coche para mantener contactos con tus clientes, tanto los que conforman tu cartera habitual, como los potenciales. Dedícate a hacer llamadas para conocer cómo les van las cosas, cómo van los proyectos.

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3. No te dejes absorber por el día a día. Nunca debes perder la capacidad de perspectiva para evolucionar a medio y largo plazo si quieres que tu empresa funcione.

4. No vas a llegar a todo: externaliza. Acumular funciones tiene la ventaja de otorgarte una visión global del funcionamiento de tu empresa. Tienes todo en la cabeza, pero también hay que ser conscientes de que uno no es experto en todo y multiplicarte en tareas muy diferentes te lleva a dispersarte, impide depurar fallos y te condena a un crecimiento más lento. Externaliza aquellos servicios que no domines para centrarte en el negocio.

5. Llévalo con naturalidad: vender es humano. A la hora de desarrollar tus habilidades comerciales, lo mejor es tratar de ser lo más natural posible, no intentar nunca comportarte de forma artificial. A la hora de la verdad, los clientes valoran la sinceridad y la seriedad.

6. No contrates para tapar agujeros. Lo importante es tener las personas adecuadas en la empresa, en las que puedas confiar. Son las que están involucradas en el proyecto de la empresa. De forma que aunque estés fuera de viaje, sabes que la empresa va bien. Lo que te permite el control de la empresa es la comunicación.

7. No te olvides de mantener informados a tus clientes. A veces por querer acabar un proyecto cuanto antes, en vez de tener al cliente más informado sobre cómo va evolucionando el proyecto, le dejas fuera. A lo mejor es más importante enviar un correo electrónico cada semana diciendo que has hecho esto o lo otro.

Recuerda que el día sólo tiene 24 horas y hay que obligarse a organizarse y a medir el tiempo.

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