Errores de comunicación del emprendedor novato

Proyectos que no salen, recortes en líneas de negocio, inversiones que no llegan... un emprendedor tiene que comunicar a su plantilla qué está ocurriendo en el negocio. Y habitualmente comete errores de comunicación cuando tiene que dar este tipo de información. 

Ya puedes ser el mejor líder, puedes tener mucha experiencia o estar muy bien formado, que si la información que recibes y manejas, no es objetiva, veraz y es gestionada en tiempo real, es muy probable que las decisiones que se tomen en tu empresa no sean las más adecuadas. Gestionar la comunicación en tu empresa cuando ya todo va rodado es razonablemente fácil, lo complicado es hacerlo en los primeros meses y años de vida de tu negocio, cuando la incertidumbre a cada paso que dáis es constante: dudas sobre los clientes, sobre el equipo, sobre el futuro...

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Estos son los cuatro errores de comunicación que cometen habitualmente los emprendedores novatos y cómo hay que afrontarlos:

1. Posponer las malas noticias. Lo primero que hay que hacer cuando hay una mala noticia en una empresa es comunicarla cuanto antes. Se tiende a posponer las malas noticias. Está claro que hay que dar información en la medida de lo posible. Pero no hay que eludir los datos. La plantilla necesita entender las cosas. Y hay que asegurarse -y esto es importante- que se ha entendido. Hay veces que tú comunicas y llega otro mensaje: el mensaje que quieren oír. Hay que asegurarse de que el mensaje está clarísimo: ¿Por qué se ha recortado ese presupuesto? ¿Por qué no ha salido ese proyecto? Tienen que quedar respondidas todas las lagunas. No se soporta la incertidumbre.

2. Quitarle solemnidad a la información. Siempre que no sea algo grave, el exceso de solemnidad tienen un doble efecto negativo en la plantilla: por un lado, genera nerviosismo y, por otro termina por anestesiar a la plantilla (impide que reaccionen cuando pasa algo realmente importante para el negocio). Hay que decir: Ha ocurrido esto y vamos a evaluar por qué ha ocurrido. La templanza, sobre todo en épocas como la actual, es importante. Es importante no trasladar nerviosismo. No trasladar angustia, ansiedad. Una cosa es compartirlo con compañeros, pero otra diferente que vaya hacia abajo. Y, ojo, no se trata de hacer de padre. Esto significa tener templaza y reconocer lo que ocurre: se nos ha caído esto del presupuesto, pero vamos a luchar para conseguir esto, y vamos a hacer esto otro para conseguirlo que seguro que va a ir bien. Sin grandes cosa solemnes. Lo solemne angustia. [Un cierre o una venta del negocio, como te podrás imaginar, requiere otro tipo de comunicaciones.]

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3. No equilibrar decisiones de denominador con políticas de numerador. Siempre que se toman decisiones de denominador –reducción de costes o ajustes tras la pérdida de un cliente– hay que compensarlas a la hora de comunicarlas con políticas de numerador –sí, ha ocurrido esto, pero vamos a empezar a trabajar en esto otro para ganar dinero y para poder normalizar esta situación–. Se pone mucho foco en reportar y poco foco en crear. Se trata de motivar a la gente que trabaja para ti para que continúe formando parte del proyecto, para que siga sintiendo que, en parte, también es suyo.

4. Pasar de puntillas por las consecuencias. Cada vez que se comunica algo en una empresa que empieza, el equipo quiere saber cómo les va a afectar personalmente. Hay que ayudar a la plantilla a entender cuáles van a ser las consecuencias, no sólo decir los porqués, sino cuáles son las implicaciones que tiene para ellos. Si no, suelen aparecer los miedos. Esta es la forma de calmar los miedos. Esto ha pasado por esto y tiene que ver con esto y se va a traducir en esto o no se va a traducir en esto otro.

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