¿Por qué se van los emprendedores de España?

En nuestro país hay muchos obstáculos a la hora de montar un negocio. Esto produce una preocupante fuga de empresarios, que deciden salir para poner en marcha sus proyectos.

Los motivos que llevan a los emprendedores a montar su negocio fuera de España, son muchos. Normalmente los profesionales y los autónomos ponen tierra de por medio por necesidad, al contrario que los emprendedores que lo hacen por buscar la oportunidad. Estos últimos compiten en un mercado global y que tienen que estar cerca de sus clientes y sus stakeholders.

El aumento de esta ‘emigración’ de emprendedores, es cada vez más notable y más preocupante. Fuera de nuestras fronteras se encuentran mejores condiciones, facilidad e acceso a la financiación y trámites burocráticos más sencillos. Estos son los motivos principales de la fuga de talento emprendedor.

Burocracia interminable

Una de las diferencias principales entre España y el resto de países, es que aquí se tarda una media de 28 días en crear una empresa, frente a los 12 de media en la OCDE, los 6 de EEUU y los cinco de Portugal.

Esta barrera es uno de los principales obstáculos de nuestro país, ya que hay que sentarse frente a un notario y rellenar cientos de papeles, lo que desanima al emprendedor.

Mayores costes

No sólo nos desanimamos por el papeleo, también nos encontramos con que en España es más caro montar una empresa. A pesar de que se puede crear una SL con unos 3.000 euros, hay que tener en cuenta las tasas notariales, registrales, impuestos y Seguridad Social, que ascienden a unos 850 euros.

Complicado acceso a la financiación

El acceso a crédito para las pymes se encuentra bastante parado y, aunque la financiación privada se mueve, estamos todavía lejos de otros países como EEUU. Es importante atraer capitales privados europeos, ya que pueden aportar muchos valores para los pequeños empresarios.

Mentalidad errónea

En nuestro país aún vivimos con miedo al fracaso, lo que hace el emprendimiento una tarea difícil. Además, si tu startup fracasa, tienes que responder con tus bienes personales presentes y futuros, lo cual retrae bastante a la hora de asumir riesgos.

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