¿Serías capaz de cogerte un año sabático y seguir manejando el negocio?

¿Sabes cuáles son las principales dificultades que habría que superar?

¿Y si un emprendedor/a se quiere coger una baja de un año para cuidar a sus hijos (empresas como Netflix ya lo hacen)? Aunque seguir con la actividad de la empresa sea factible en nuestra ausencia, no es nada fácil. ¿Cuáles son las principales dificultades que habrá que superar?

1. Mantener la relación con clientes

En las pymes, la relación con el cliente acostumbra a ser muy personal y estrecha. ¿Qué pasará cuando no estemos? Los clientes quieren hablar con alguien que vaya a estar siempre, por lo que es difícil dejar a sustitutos. Al menos cuando se trata de nuevas negociaciones o proyectos. A los clientes se les olvida pronto si estás de baja. Lo que quieren es que se resuelvan sus asuntos de forma rápida, que todo siga funcionando y que el servicio se preste con igual calidad.

Otra cuestión es si debemos explicar abiertamente la situación a los clientes y anticiparnos al momento de la ausencia para ir preparando el terreno. Puede que haya quienes no lo entiendan y prefieran no continuar con nosotros.

Solución: El cliente, lo primero. Hay que cuidar a cada cliente como si fuera un tesoro. Normalmente es positivo que esté al corriente de la situación, aunque no hace falta que entremos en detalles. Si conoce lo que ocurre, disipamos los rumores, que suelen ser peores que la situación real. Además, es fundamental que tenga la certeza de que nuestra ausencia no va a influir en el servicio que le prestamos.

2. En ocasiones te ocupas de tareas muy especializadas

Es muy difícil delegar funciones si somos expertos en un campo. En otras ocasiones se trata de un requisito legal, como ocurre, por ejemplo, en las ópticas donde es obligatorio que siempre haya un óptico. Si trabajas solo, no te queda más remedio que contratar a un sustituto... o cerrar.

Solución: Contrata (casi mejor que cerrar). Es muy probable que no pueda hacerse cargo de la toma de decisiones, es cierto, pero sí que podrá realizar las tareas del día a día, que absorben mucho tiempo y para las que somos perfectamente prescindibles. Las bajas por maternidad, adopción, acogimiento..., por ejemplo, se pueden cubrir mediante un contrato de interinidad bonificado, muy interesante para aplicar en estas situaciones.

3. Decisiones menos ágiles

Aunque dejemos a alguien al frente de la gestión del día a día, es muy probable que esta persona –a no ser que sea un socio– carezca de la autonomía necesaria para afrontar una decisión urgente o resolver un problema grave. Esto ralentiza el funcionamiento de la empresa e incluso puede dar al traste con alguna operación.

Solución: Poner el ‘piloto automático’. Si el motivo de la ausencia tiene una fecha de conclusión más o menos delimitado, una solución habitual es poner el ‘control de crucero’ en nuestra empresa. Podemos centrarnos en los proyectos que ya están en marcha, dejando la búsqueda activa de nuevos clientes u operaciones para cuando volvamos y podamos dedicarnos al 100% a seguir creciendo.

4. No vas a desconectar del todo por mucho que quieras desconectar: ¡Es tu empresa!

Sea cual sea el motivo de la ausencia, tendrás que dar de ti un 200% para sobrellevar la situación. Es imposible desconectar del todo si la empresa continúa en marcha. Lo normal es que debas afrontar las circunstancias que te obligan a ausentarte compaginándolas con el trabajo. Habrá que sacar un rato durante el día para ver cómo va todo, mandar algún correo electrónico, hacer una llamada, planificar alguna reunión…

Solución: Si tenemos algún socio en la empresa o disponemos de empleados, no les quedará más remedio que asumir un poco más de trabajo. Es imprescindible que sea un trabajador que te inspire total confianza y que la confianza sea mutua. Debe entender qué te pasa, ver tus necesidades y asumir esa parte de responsabilidad para ayudarte.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Habilidades