Los mayores errores que puedes cometer a la hora de planificar tu negocio

Repasamos con la ayuda de un experto en creación de empresas cinco de los mayores errores que cometen los emprendedores a la hora de planificar su negocio.

Si tienes compromisos que te impiden dedicarte a montar tu negocio a tiempo completo lo primero que tienes que hacer, antes de montar nada, es solucionarlos. ¿Tienes una hipoteca? Vende tu casa, comparte piso o vuelve con tus padres. ¿Demasiados gastos fijos? Que no se te caigan los anillos, baja tu nivel de vida al máximo. ¿Poco conocimiento del sector? Búscate un socio que sepa del negocio antes de empezar nada. ¿No tienes nada de dinero? Busca quien te lo preste para empezar.

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La planificación es una habilidad que, a la hora de la verdad, no es decisiva para emprender. Si no eres buen planificador no tienes por qué ser un mal emprendedor. Se suele decir que un buen emprendedor tiene que ser una persona muy orientada al detalle, pero puede que tú no lo seas y que sí lo sea alguien en tu equipo. También se suele decir que tienen que ser personas con capacidad de planificar, y hay muchos emprendedores que no tienen capacidad de planificar. Un buen emprendedor si no es un buen planificador, lo que tiene que tener es la capacidad de poner un buen director gerente.

Hablamos con Javier García Álvarez, fundador del Instituto CIES e inversor privado, sobre los principales errores que cometen a la hora de planificar:

1. "Se gastan dinero en oficinas, muebles... se gastan dinero en cosas como si tuvieran mucho dineroa. Entierran el dinero en cosas que no son inversiones de cara al futuro. Se colocan en unos sitios desproporcionadas: gestión de servidores para un millón de usuarios cuando tienes 5.000. Hay muchas ineficiencias en cuanto a gastos. No se valora la rentabilidad: tengo que estar en el centro de Madrid. O igual no tienes que pagar esta renta... Creo que lo que sí que no está asumido es que una startup es un testeo constante de un modelo de negocio y hasta que no tengas todo funcionando y generando ingresos, no te plantees gastos que no afecten a tu modelo de negocio. Lo estás tirando por el desagüe".

2. "De la misma manera, tiene un riesgo brutal pedir deuda en esas etapas, cuando estás testeando tu modelo de negocio. Cuando llega la primera cuota de devolución de la deuda, rompes. Veo que uno de los fracasos fundamentales, es que se ha abierto una espita con los microcréditos. Piden 50.000 euros, se los dan. 50.000 euros se gastan muy rápido. Llega la primera cuota después de la carencia y rompiste. Por nosotros pasan empresas que están en quiebra y que buscan dinero para pagar sus deudas".

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3. "Otro error importante es no tener un equipo capacitado para sacar algo al mercado que pueda generar ingresos... o pones foco en los ingresos o ten en cuenta que los gastos que tú tienes es un goteo que te puede dejar sin recursos. Ese famoso burning rate cada vez es más importante. La caja manda en una startup. Ahí es donde la gente se equivoca. Se creen que activando la I+D en la contabilidad les aparecen una serie de gastos y tenemos una contabilidad chula, pero no se ve que se está palmando caja... hay que tener cuidado".

4. "Se cree que el dinero llega más fácilmente de lo que llega. Y al no tener un modelo de negocio orientado a los ingresos desde el minuto uno, sino que está orientado al desarrollo de producto o tecnología o a conseguir usuarios... no están orientados a vender. En ese contexto hay que medir con cuentagotas. Cada euro cuenta. Hay que gastar a partir del momento en el que duela de verdad. En esas etapas o lo haces cuando duele o estás jodido. No puedes destinar dinero a experimentar".

5. "Luego piden dinero por lo que le cuestan las cosas, no por su propuesta al mercado. Lo que no puedes decir es: He tenido una idea, me cuesta desarrollarla 400.000 euros y para no diluirme esta empresa vale un millón. Me llegan muchos proyectos así. Igual que en una empresa no puedes fijar tus precios exclusivamente en función de tus gastos, porque los precios los fija el mercado y les da igual lo que te cuesten a ti. Lo mismo ocurre con las inversiones: en esta etapa en la que estás, con este riesgo y con estas necesidades, cada vez vales menos. Cuánto menos necesites, más vales. A España le queda profundizar en esa cultura de hacer cosas de verdad, de levantar negocios de verdad".

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