Papá se jubila

Las empresas familiares ofrecen claros ejemplos del reto que supone sustituir a alguien con una trayectoria exitosa.

En estos casos, el heredero o la persona venida de fuera para hacerse cargo de la gestión se enfrenta a unos retos difíciles. Juan Carlos Cubeiro señala que “el fundador suele ser una persona con mucha energía y muy personal en su manera de dirigir. Cuando le sucede su hijo, las reglas tienen que cambiar. Hay que mostrar que, si se desea la continuidad de la empresa, ésta tiene que cambiar. Ha de ser más profesional, más comunicativa, más estratégica, más de equipo”.

Como explica Manuel Bermejo, autor del libro Hacia la empresa familiar líder: una visión práctica y optimista, “muchas veces la empresa familiar se vuelve muy conservadora. Mira demasiado hacia el pasado y mantiene un respeto casi atávico por la tradición. Este planteamiento puede hacer que acabe desenfocada en un nuevo escenario, donde las prácticas exitosas hace cinco o diez años quizá ya no lo sean ahora. Insistir con esas mismas prácticas puede ser muy peligroso”.

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