Estos son los pequeños negocios que desafían a los bancos

Pagos móviles, crowdlending, cambio de divisas, pagos entre particulares, criptomoneda… Las fintech suponen un reto para los bancos, que podrían ver comprometido un tercio de sus ingresos en los próximos 10 años. 

Las compañías tecnológicas han llegado para sacudir el statu quo del sector financiero. Los bancos están entre las entidades más antiguas y asentadas de la economía contemporánea, con un papel fundamental en la lubricación de todos sus engranajes. Sin embargo, el desgaste reputacional que han sufrido en los últimos años y la irrupción en el mercado de un puñado de empresas fintech supone un duro desafío. “El sector financiero, que está todavía saliendo de una profunda crisis en los últimos años, afronta un escenario de tormenta perfecta para los próximos años”, reconoce Domingo Mirón, director general de Servicios Financieros de la consultora Accenture.

En primer lugar, se ha producido un cambio en el cliente. “Es un consumidor más dueño de la relación, con necesidades cambiantes, con menos sentimiento de fidelidad a las entidades financieras y con más capacidades técnicas y de autoservicio”, explica Mirón.

En segundo lugar, se configura “un entorno macro en el que, al menos en los próximos años, parece que se mantendrán tipos bajos de interés, que hacen más difícil rentabilizar el negocio bancario tradicional”. A esto hay que añadir “una regulación cada vez más exigente con la protección del consumidor final, que seguirá teniendo impacto en las posibilidades reales de crecimiento y rentabilidad”.

Finalmente, se suma la irrupción de las tecnológicas. “La disrupción digital está facilitando la entrada de nuevos actores. Quizá todavía no en todo el negocio bancario, pero sí en determinados segmentos y servicios. En base a nuestros estudios, hasta un tercio de la cifra de negocios de los bancos está en riesgo debido a esta irrupción”, asegura el responsable de Accenture.

Las cifras que maneja McKinsey son similares. La consultora estima que los competidores digitales han hecho que los ingresos de la banca minorista caigan entre el 10% y el 40% en 2015 en sus principales negocios –hipotecas, pagos minoristas, financiación al consumo, pymes y gestión patrimonial–, con un descenso del beneficio de entre el 20% y el 60%. Para Goldman Sachs, los nuevos competidores podrían quedarse con un 7% de los beneficios de las entidades tradicionales en los próximos cinco años.

¿Y qué panorama ofrecerá el sector en cinco o diez años? “Habrá muchas menos entidades porque el sector financiero es un negocio que cada vez tiene menos margen, y no sólo por el tipo de interés que tenemos. Cada vez más, tiene que ser un negocio de volumen. Por eso, habrá fusiones para poder generar más ingresos, pero no por rentabilidad sino por volumen. Además, tendrán que ser cada vez más eficientes, por lo que necesitarán unirse y reducir los servicios centrales”, especifica Rodrigo García de la Cruz, profesor del Instituto de Estudios Financieros (IEB). Además, “las oficinas tienen que especializarse, generar servicios más que productos y ofrecer a los clientes soluciones adaptadas a cada uno de ellos. Tienen que ser más como una consultoría o una asesoría”.

En esta línea, Ricardo Pérez, profesor de IE Business School, considera que en el sector financiero español hay un elevado número de oficinas, por lo que “parece abocado a una concentración mayor”. En cuanto a la competencia, McKinsey afirma que los bancos deben enfrentarse a cinco tipos de contendientes: disruptores del modelo de negocio, innovadores de procesos, startups ajenas al sector financiero, bancos digitales y plataformas de otras industrias como e-commerce.

García de la Cruz señala que “habrá muchas startups que se convertirán en grandes compañías, que se unirán a las grandes del sector, y muchísimas más startups. Además, las grandes compañías tecnológicas serán mucho más financieras. Empresas como Apple, Google, Facebook o Amazon ofrecerán una gran gama de soluciones financieras, pero las habrán integrado con una nueva filosofía. Por ejemplo, no veremos un Google Bank, con oficinas donde nos den un préstamo hipotecario, pero podremos acceder a una plataforma digital desde del móvil y financiarnos a través de plataformas P2P, al estilo del crowdlending”.

Negocios periféricos

En cualquier caso, los bancos van a seguir ahí, especialmente en determinados segmentos. “El negocio bancario tiene una parte core, basada en conseguir dinero y prestarlo, actividad muy regulada donde es difícil que entren nuevos actores porque deberían jugar con la misma regulación. No obstante, hay un montón de negocios periféricos que se pueden construir sobre ese core y donde sí es posible que lleguen nuevos competidores. Además, son los que más rentabilidad dan, como los pagos electrónicos, préstamos, transferencias, etc.”, señala Pérez.

Como se decía antes, García de la Cruz no cree que veamos un Google Bank o un iBank porque “la rentabilidad –medida por el ROE– de Google o Apple está por encima del 30%, mientras en las entidades financieras se sitúa entre el 6% y 8%. No tiene sentido. Pero por supuesto que van a entrar en servicios financieros. Apple está empezando a utilizar Apple Pay. ¿Gana mucho con ello? No, pero está integrando el pago en el ecosistema del día a día del cliente. Y si ven interesante hacer un préstamo para que haga una compra o cambiar divisa para un viaje, también lo harán. Pero no como lo hace un banco, sino dentro de sus servicios. Aunque si necesitan licencia bancaria, la pedirán”. De hecho, Google y PayPal ya la tienen en Holanda y Luxemburgo, respectivamente, mientras que Facebook ha solicitado licencia como entidad de dinero electrónico en Irlanda.

El cliente es el centro
¿De qué armas disponen las empresas fintech para asaltar el fortín de la banca? Estas son algunas de sus ventajas competitivas.

Experiencia de usuario. Mirón resalta que estas empresas tienen “verdadero foco en que una experiencia de cliente superior es la clave del éxito, por lo que generan experiencias más convenientes”.

Es una consecuencia directa del enfoque en el cliente. Mirón apunta que las fintech “proponen desde el inicio nuevas cadenas de valor disruptivas para algunos tipos de negocios, simplificando la gestión de nuestros pagos o nuestra financiación”. Tratan de evitar los largos cuestionarios, los contratos farragosos y extensos, el envío de documentación física…. Presentan sus productos y servicios de manera sencilla y automática, casi con un formato click & go.

Sin limitaciones. El comercio electrónico está evolucionando hacia el m-commerce, es decir, las compras a través del móvil. El consumidor quiere comprar dónde y cuándo quiera, sin limitaciones en función de la plataforma. Demanda omnicanalidad; poder conectar desde su móvil, una tablet o el ordenador. Las fintech están mejor adaptadas, con apps y webs muy sencillas e intuitivas.

Imagen positiva. Algunas tecnológicas no tienen clientes, sino auténticos fans, como sucede con Apple. Por el contrario, la imagen de los bancos es bastante antipática, especialmente desde el inicio de la crisis. “Si Google o Apple tuvieran mañana un servicio bancario, la mayoría de los clientes se iría con ellos, sobre todo los jóvenes. Y más del 60% de los millenials prefiere a Apple o Facebook antes que a una entidad financiera”, afirma el experto de IEB.

Más agilidad. El profesor de IE Business School hace hincapié en la rapidez de estas compañías: “No es porque sean mejores empresas, sino porque están habituadas a hacer experimentos”. Igualmente, el experto de Accenture indica que los procesos son, por lo general, más sencillos; “y permiten una mayor agilidad en el servicio al cliente”. Los bancos están muy burocratizados, por lo que no les vale con comprar una startup tecnológica.

Manejo de la información. “Son expertas nativas en el manejo de las nuevas tecnologías y la información de clientes. Siendo el negocio bancario un negocio de datos, tienen cierta ventaja para crear servicios personalizados y de mayor valor”, destaca el responsable de Accenture.
Venta cruzada. Uno de los caballos de batalla del sector financiero es el aumento de la rentabilidad de su cartera de clientes mediante la venta cruzada de productos. La gran cantidad de datos que poseen las tecnológicas y, sobre todo, la destreza a la hora de manejarlos, son herramientas fundamentales. Empresas como Amazon han demostrado su habilidad para generar ventas por la recomendación de productos relacionados o complementarios.

Un mercado con barreras

Aunque las ventajas de estas compañías son evidentes, también hay que considerar algunos impedimentos para el desarrollo de su negocio.

Confianza. Las fintech aún tienen que granjearse la confianza del consumidor. Aunque la imagen de los bancos se haya deteriorado, todavía se perciben como entidades seguras, con el respaldo de organismos de vigilancia y control. Quizá sea más fácil fiarse de grandes corporaciones como Google o Apple, pero las startups lo tienen más difícil. “Aunque la imagen de las entidades financieras durante la crisis ha sufrido una cierta erosión, el negocio bancario sigue estando basado en la confianza y, por ello, la mayor regulación a la que están sometidas las entidades financieras todavía puede suponer una ventaja para los bancos”, explica el responsable de Accenture. No obstante, Pérez remarca que “pese a que la confianza ha sido tradicionalmente un elemento clave para las transacciones financieras, está dejando de serlo. Ahora, el factor clave es el beneficio que se pueda obtener, ya sea en la experiencia, los precios o la personalización”.

Barreras legales. El sector financiero está muy regulado, por lo que es difícil entrar en su mercado. Al menos en el negocio core o fundamental, basado en la captación de activos y su gestión. Sin embargo, las tecnológicas están más interesadas en los negocios periféricos, como los pagos electrónicos, por ejemplo. En estos segmentos hay menores barreras. En cualquier caso, Google y PayPal tienen licencia bancaria en Europa, al igual que el e-commerce Alibaba o la teleco Tencent en China. También hay que tener en cuenta las exigencias de las leyes de protección de datos. Habrá que ver cómo manejan la información de los usuarios y el conflicto que puede generar la utilización de los datos recopilados por redes sociales o buscadores al ofrecer servicios y productos financieros.

Fragmentación. “Los nuevos entrantes lo hacen aún en partes del negocio bancario, lo que puede suponer una desventaja, ya que las entidades tienen mayor facilidad para cubrir necesidades globales de sus clientes y fidelizarlos con paquetes de productos y servicios”, reseña Mirón.

Ataque por varios flancos

Hay segmentos de negocio donde las compañías tecnológicas arañarán una importante cuota de mercado a la banca tradicional.

Pagos electrónicos. Estamos viviendo una dura pugna en este ámbito, donde se enfrentan Apple Pay, Android Pay, PayPal Here, Samsung Pay o AliPay.

Crowdlending. Las plataformas colaborativas de préstamo son uno de los fenómenos más interesantes. El éxito más claro es Lending Club, especializada en el préstamos entre particulares. En España tenemos a Arboribus, Comunitae, LoanBook o Zencap.

Divisas. Han surgido varias empresas centradas en el intercambio de divisas, con el fin de desintermediar un negocio monopolizado por bancos e intermediarios. Permiten que dos empresas intercambien las divisas directamente, de un modo P2P, como la española Kantox.

Criptomoneda. El bitcoin es el máximo exponente de este tipo de moneda virtual, basada en las transacciones sin intermediarios, en modo P2P. En 2014 se hicieron más de 1.000 millones de pagos con bitcoin, que cuenta con el reconocimiento en Alemania y Australia, aunque no EE UU, donde ha sido encuadrada como materia prima. Hay varias plataformas de cambio de bitcoins. En España destaca Coinffeine.

Microcréditos. El principal ejemplo es Wonga, que ofrece créditos de hasta 600 euros con un plazo de devolución de hasta 60 días. Opera online y no requiere el envío de documentación física, funcionado las 24 horas del día y los 365 días del año. El crédito se concede a partir de un sistema de scoring (evaluación). Una vez aprobado, el usuario recibe los fondos en apenas 15 minutos.

Pagos P2P. Consiste en la transferencia directa de dinero a la propia cuenta bancaria, a otra persona o a un negocio. Destaca TransferWise, que permite transferir dinero al extranjero utilizando la moneda local. También hay plataformas que facilitan el pago entre particulares, como Google Wallet, Snapcash, PayPal.Me, Venmo –también de PayPal–, Facebook Messenger, WeChat o AliPay.

Gestores financieros. Se trata de plataformas online para PC y smartphone donde el usuario agrega sus cuentas para llevar un control. Mint es un referente.

La amenaza de los gigantes de Silicon Valley

El desafío de las tecnológicas al sector financiero ya es una realidad. Según el II Ranking anual sobre competidores del sector financiero, elaborado por el IEB, PayPal, Apple, Google, Facebook y Amazon son, en este orden, la principal amenaza. ¿Qué están haciendo?

PayPal. Mueve a diario 7,6 millones de dólares. Además de los pagos online, permite enviar y recibir dinero como una cuenta corriente. Incluso dispone de una tarjeta prepago para pagar en tiendas físicas y online, y retirar fondos en cajeros. Además, cuenta con un sistemas de pagos electrónicos NFC (PayPal Here) y dos plataformas de pagos P2P (PayPal.Me y Venmo). Sus fortalezas son la comodidad y la seguridad en el pago online, donde es casi el estándar.

Apple. El ejemplo más claro de su interés por los servicios financieros es Apple Pay, su sistema de pagos electrónicos móviles mediante NFC. Permite pagar en comercios físicos y en aplicaciones del universo iOS. En EE UU ya supone dos de cada tres pagos contactless. Apple podría plantearse ofrecer préstamos para comprar sus productos o facilitar herramientas P2P para el envío y recepción de dinero entre amigos. Sus puntos fuertes son una excepcional imagen de marca y una base de cliente de alto poder adquisitivo. Además, tiene liquidez para salir de compras, si así lo desea.

Google. Además de Android Pay, su sistema de pagos móviles NFC, cuenta con Google Wallet, un monedero virtual prepago para pagos electrónicos, pagos P2P y transferencia de fondos. Otra iniciativa es Robinhood, un broker online gratuito que ya tiene más de 600.000 clientes. Google ofrece préstamos en EE UU y Reino Unido a pymes que compren publicidad en su buscador. Además, controla el 7% de Lending Club, la mayor plataforma de crowdlending. También cuenta con Compare, un comparador de seguros que funciona en Reino Unido y California. Y no hay que olvidar que tiene licencia bancaria en Holanda. Su potencial reside en el gran volumen de información de sus usuarios, incluyendo sus gustos, necesidades, ubicación geográfica, etc.

Facebook. En 2014 solicitó a las autoridades irlandesas la licencia de entidad de dinero electrónico, con el fin de permitir a sus usuarios acumular dinero en su plataforma y usarlo para realizar pagos a otros usuarios. Además, a través de Messenger, su servicio de mensajería instantánea, permite vincular tarjetas de débito para hacer pagos P2P. Está conversando con empresas que ofrecen transferencias internacionales online y a través de smartphones, como TransferWise, Moni Technologies o Azimo. Su fortaleza es una enorme base de clientes, con más de 1.000 millones de usuarios activos.

Amazon. Aprovecha su dominio en el ámbito del e-commerce para ofrecer varios servicios financieros. Cuenta con una plataforma de pago que permite la compra segura en su web y en otras tiendas, moneda virtual -para regalar o pagar contenidos en Kindle Fire o dispositivos Android- y tarjetas de débito y de crédito.

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