Leve repunte de la actividad emprendedora

Si la tasa de la actividad emprendedora total (TAE) en España en 2014 era del 5,2%, en 2015 se elevó al 5,7%. Este es uno de los datos más relevantes que se desprenden del Informe GEM España 2015.

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Momento de la presentación del informe en el auditorio de la Fundación Rafael del Pino

Lejos todavía de recuperar la actividad emprendedora de 2008, lo cierto es durante los 2 últimos años hemos conseguido no sólo frenar la caída sino repuntarla tímidamente. Así lo pone de manifiesto el Informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor) correspondiente a España en el año 2015 y que mide nuestra actividad empresarial comparándola con más de 60 países. El informe, capitaneado por el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE) y patrocinado por la Fundación Rafael del Pino y el Banco Santander, a través de Santander Universidades, se estructura en dos partes. La primera, que analiza el ecosistema emprendedor, tiene en cuenta los datos extraídos de cerca de 25.000 encuestas realizadas por 17 equipos de investigación. La segunda, que estudia el entorno, cuenta con la opinión de más de 500 expertos nacionales.

Un problema sistémico

Aunque modesto, por segundo año consecutivo la TAE española experimenta un repunte hasta situarse en el 5,7%. Esto significa, según Iñaki Peña, director técnico del informe GEM en España, que de cada español adulto (entre 18-64 años) al que preguntas si ha montado un negocio durante los últimos 42 meses (3 años y medio) el 5,7 responde de manera afirmativa. El porcentaje es mayor que el año pasado, pero la media internacional está entre un 10 y un 12%, dos dígitos que ni en 2008 ha alcanzado nunca España, lo que conduce a pensar a Iñaki Peña que lo nuestro es algo sistémico porque ni en los tiempos de bonanza termina de arraigar el espíritu emprendedor.

Por otro lado, el número actual de empresas censadas en España es de 3.200.000, es decir 400.000 menos de las existentes en 2008, una diferencia que puede parecer poco relevante si se tiene en cuenta la gravedad de la crisis atravesada, pero lo cierto es que las supervivientes que no han podido absorber ni la mano de obra ni el impulso de las erradicadas como pone de manifiesto la tasa de desempleo superior al 20% que viene registrando España durante 5 años consecutivos. En cuanto al tejido empresarial en nuestro país lo constituyen mayoritariamente pymes las cuales, en conjunto, representan el 62% del PIB.

El proceso emprendedor

Si la primera parte del informe se basa en las consultas que se extienden a un abanico tan amplio como es la población con edades de entre los 18 y los 64 años, es al objeto de sondear todo el proceso emprendedor, desde que nace la idea hasta que se consolida. De esta manera el estudio distingue entre emprendimiento potencial (con intención de emprender en los próximos 3 años), emprendimiento naciente (iniciativas en fase de despegue que han pagado salarios por un máximo de 3 meses), emprendimiento nuevo (en fase de consolidación con entre 3-42 meses de actividad) y empresas consolidadas (ha superado los 3 años y medio de vida).

El conjunto de todas ellas experimentan un ligero incremento de la TEA respecto a 2014, pero es a los empresarios consolidados y al emprendimiento nuevo al que se debe el mayor aumento compensando, simultáneamente, la caída de los emprendedores nacientes en el último año, un descenso que también se acusa en los emprendedores potenciales. En esta última categoría observa Iñaki Peña la ventaja de las mujeres sobre los hombres, un adelantamiento que desaparece a la hora de llegar a la acción porque muy pocas son las que sobrepasan la fase potencial.

El perfil empresarial

En cuanto al perfil medio de los emprendedores, se mantiene la tónica del año anterior que sitúa a los de la franja de edad de entre 35 y 45 años, prioritariamente varones y con formación universitaria como los más activos. En lo que respecta al tipo de empresas que se generan, según el informe predomina las de pequeño tamaño (1-3 empleados), con la mirada puesta en los consumidores finales locales y escasas ambiciones de crecimiento. Así, 8 de cada 10 se concentran en el sector servicios, 5 de cada 10 corresponden a autoempleados que no generan puestos de trabajo, cerca de 7 de cada 10 carecen de orientación innovadora y el 80% renuncian a la opción de internacionalizar la compañía durante los 3-4 primeros años de recorrido.

Como apunte optimista en este apartado cabe también destacar que, aunque continúa siendo elevado, se rebaja el porcentaje de los que dicen emprender por necesidad o alternativa al desempleo (24,9%) revirtiendo la tendencia de los últimos años y que son el 73,5% quienes afirman emprender tras detectar una oportunidad de negocio. Asimismo, y aunque siga siendo algo inferior de una por cada dos, se estrecha la brecha del emprendimiento femenino.

El entorno

En este capítulo son los expertos quienes toman la palabra que en este año han llegado a sumar cerca de 600. Las cuestiones que se les plantean son del tipo de soluciones que se les ocurren para mejorar el contexto o los principales obstáculos que advierten para el despegue de una empresa. Según Iñaki Peña las tres principales recomendaciones lanzadas son: Una mejora educativa en la formación emprendedora - que no sólo gestora-; maduración inversora que anime a la búsqueda de vías alternativas de financiación y fomente la inversión en fases tempranas y análisis de la eficacia y posible revisión de las políticas gubernamentales dictadas en este orden, como podría ser el impacto real de la Ley de Emprendimiento.

Cierta atonía

Ni los datos del 2015 son peores que los precedentes ni el entorno parece más desfavorable que en otras ocasiones. La consulta, sin embargo, tampoco refleja el impulso que sería deseable para desatascar la situación, recortar la tasa de desempleo, activar la economía y garantizar el estado de bienestar de la mayoría. Iñaki Peña lo define como “cierta atonía” que perdura en nuestra cultura empresarial. Podrían atribuirse las causas a un carácter acomodaticio, al miedo al fracaso y al cierre de segundas oportunidades o a una devaluación de la figura del emprendedor, pero serían especulaciones porque no existe un estudio exhaustivo que lo analice. "Lo único seguro es que, comparado con el resto, no somos tan emprendedores y que a algunos se nos escapa el significado de quienes hablan de burbuja emprendedora".

Al informe GEM se incorporan habitualmente dos análisis monográficos que, en esta ocasión, han correspondido al Emprendimiento Corporativo y Organismos y Medidas de Apoyo al Emprendedor en España. En lo que respecta al intraemprendimiento, este mantiene su progresiva disminución siendo más frecuente en las empresas que apuestan por la innovación. Tampoco las políticas gubernamentales de apoyo al emprendimiento merecen el aprobado

Los interesados en consultar el informe GEM España 2015 pueden descargárselo a través de este enlace: http://www.cise.es/wp-content/uploads/InformeGEM2015.pdf

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