Nueva formación para emprendedores millenials

Aprendizaje cooperativo, fab labs, learning by doing... Las formas de aprender han cambiado. Los másteres siguen estando entre las mejores opciones a la hora de formarse, pero tienen que adaptarse a los nuevos emprendedores. 

A las clases en las que un profesor habla y los alumnos escuchan, les quedan los días contados. Para eso, te buscas los contenidos en la Red”. Así explica Ramón Gurriarán, director de Programas Formativos de la escuela de negocios EOI, la revolución que la nueva generación de estudiantes, los millennials,está provocando en el mundo de la formación.

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“En los últimos años, está aumentando el número de universitarios que se plantean emprender”, y, con su acceso a los postgrados, se está evidenciando “una brecha cada vez mayor entre profesores y alumnos en el uso de las tecnologías y en el modo de vida”.

Porque no sólo conocen el mundo digital mejor que las generaciones anteriores: acostumbrados a buscar contenidos en la Red y a interactuar en la Web 2.0, los nuevos estudiantes rechazan su tradicional rol pasivo y exigen formas de aprendizaje cooperativo.

Renovación imprescindible

Ese mayor protagonismo del estudiante está calando en la formación superior y ha llegado también a los postgrados. El MBA y los másteres de creación y gestión de empresas siguen siendo los programas más completos y adecuados para los futuros emprendedores. Como afirma Rosa Batista, vicedecana de Postgrado y Formación Continua de la Universidad de Las Palmas (ULPGC), “los másteres dan una carga importante de contenidos que te amueblan la cabeza”. Pero, en cuanto a los resultados, surgen dudas. “Aunque algunos programas son muy buenos, hay de todo. ¿Que sean efectivos? Podrían serlo más, pero a algunas instituciones sólo parece preocuparles su estadística: el número de proyectos puestos en marcha por sus alumnos”, y no lo que ocurre después con esos proyectos, señala Batista.

“El propio modelo de negocio de la formación debe evolucionar” para adaptarse, tanto a las formas de aprender de los nuevos emprendedores, como a sus necesidades, advierte Gurriarán. “Antes, el objetivo de un MBA era enseñar al alumno a hacer un plan de negocio. Ahora, lo que se pretende es ayudarle a diseñar un modelo de negocio que le permita vivir: se trata de encontrar clientes que quieran comprar su producto para que el negocio pueda crecer”.

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Nuevos métodos

Según el experto de EOI, los programas más innovadores ya están respondiendo a las nuevas demandas. Las novedades que más se están aplicando son:

Learning by doing. Esta metodología, en la que el alumno va poniendo en marcha su proyecto desde el primer día con el consejo de mentores, ha dado ya el salto de las incubadoras de negocios a los MBA más clásicos. Muchos están optando por mantener el método del caso para transmitir una visión general de la empresa, pero introducen el learning by doing para desarrollar las habilidades directivas.

Orientación a las competencias. Los recién graduados que están llegando a los postgrados “tienen unas ganas tremendas de emprender y un conocimiento teórico muy importante”, asegura Rosa Batista. “Eso hace que sus proyectos sean muy interesantes, pero les faltan aptitudes. Además, vienen con la cultura de la hora y ya: quieren crear la empresa de forma inmediata, y eso no lo van a conseguir”. Por ese motivo, continúa Batista, una de las principales misiones de los formadores es “trabajar mucho las competencias y enseñarles a pivotar: no pueden casarse con su idea, deben entender que a veces hay que cambiar el público, el producto o incluso la propia idea”.

Más emprendimiento. Los MBA clásicos, que antes se dirigían a formar directivos, están apostando ahora mucho más por el espíritu emprendedor. “Vamos hacia un modelo de relaciones laborales en el que la figura del freelanceva a ser creciente y en el que las empresas buscan directivos con perfiles similares al emprendedor”, señala el experto de EOI. “Por eso, el proyecto de emprendimiento es fundamental en los programas más punteros. La experiencia nos dice que algunos alumnos lo pondrán en marcha, y otros habrán conseguido competencias y actitudes muy necesarias en la empresa”.

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Conocimientos vs experiencias

“En el campo de la formación –explica Gurriarán–, la tecnología actual permite la difusión masiva de contenidos, como ocurre con los MOOC –los cursos online abiertos a todo el mundo–, que son muy válidos para aprender determinadas cosas. Pero formar no es sólo transmitir conocimientos: es interactuar, experimentar, compartir... Un máster debe aportar a un emprendedor algo más que un tutorial: debe ser una experiencia muy intensa”.

Iniciativas en la universidad

“Los postgrados dirigidos a emprendedores serían más efectivos si hubiera antecedentes en la formación: no se crea una generación de emprendedores en un año”, recuerda Rosa Batista. “eso ya se está corrigiendo al incluir competencias de emprendimiento en etapas anteriores de la formación, pero los resultados no se verán hasta dentro de seis o siete años”. Algunas universidades están jugando un papel muy activo en esta tarea. Estos son algunos proyectos interesantes:

El laboratorio. Esta iniciativa pionera de la ULPGC tiene por objetivo fomentar el emprendimiento incentivando el desarrollo de proyectos de cocreación multidisciplinares. “Se basa en la cooperación: intentamos maridar a alumnos de ingenierías con otros relacionados con estudios de empresa. Ellos traen su proyecto y, a partir de ahí, generamos las competencias que necesitan”, sin que haya un programa de contenidos cerrado, explica Batista. Con la filosofía del aprendizaje cooperativo, esta iniciativa reúne a alumnos, profesores, personal universitario y empresas, que trabajan conjuntamente desarrollando sus ideas.

Fab labs. Muchas universidades, sobre todo las facultades técnicas, están apostando por los fab labs, laboratorios de fabricación digital que cuentan con toda la maquinaria y recursos necesarios para desarrollar prototipos, abiertos a estudiantes, profesores, empresas, etc. El objetivo es avanzar en proyectos de i+D+i mediante la colaboración entre emprendedores.

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Iniciativa emprendedora universitaria. Desde 2013, EOI organiza cursos en universidades en los que explican cómo desarrollar ideas de negocio. Según Gurriarán, “hemos encontrado universidades más proclives y otras con una aproximación nada realista al emprendimiento”, pero “hasta ahora, en el ámbito universitario, no se hablaba de emprender, y eso está cambiando”.

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