Autónomos y pymes se oponen al libre comercio con EEUU

La apertura de fronteras y el fin de los aranceles entre Europa y Estados Unidos choca con autónomos y pymes, que creen que sólo beneficia a las multinacionales.

La Confederación Intersectorial de Autónomos del Estado Español (CIAE) se opone frontalmente a la apertura de fronteras entre Estados Unidos y Europa que supondría la rúbrica del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP). Sienten que Europa da mucho a cambio de muy poco y no ven la necesidad de eliminar los aranceles, que ahora están en un 2% de media. Estos son para ellos, los principales escollos.

Licitaciones públicas

Con la firma del tratado, los gobiernos estarían obligados a conceder el mismo trato a las empresas extranjeras que a las nacionales, autónomos y pymes. O dicho de otro modo, se elimina la preferencia o prioridad en los contratos de compra o licitación pública por el hecho de dar empleo local o respetar modelos sociales, ambientales y laborales de sus países. Y, sin embargo, Estados Unidos pretende excluir del tratado los servicios marítimos y pone trabas para que las empresas europeas accedan a licitaciones públicas allí.

Agricultura y ganadería

Con una legislación mucho más transparente en Europa que en Estados Unidos en materia de agricultura y ganadería, los productores locales estarían en inferioridad de condiciones a la hora de competir con los gigantes estadounidenses y el consumidor también sale perdiendo. Las empresas americanas, por ejemplo, no tienen obligación de alertar en el etiquetado si han utilizado transgénicos en la elaboración de sus productos, ni están sometidas a los controles regulativos que existen en Europa en materia de pesticidas y otros productos químicos.

Es más, en la UE rige un principio de precaución en el uso de sustancias químicas, mientras en EE UU se da prioridad a la comercialización. ¿Qué significa esto? Que sólo se retiran del mercado aquellos productos que se haya demostrado a posteriori que son dañinos.

Denominación de origen

Es otro de los grandes motivos de conflicto. Estados Unidos no reconoce la denominación de origen de muchos de nuestros productos porque no asocia las producciones a un territorio concreto. Por eso producen queso feta en Wisconsin, vino de Jerez en California y Oporto en Oregón.

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