¿Por qué fallan las relaciones entre socios?

Seleccionar al socio ideal y gestionar con acierto la relación requiere ciertas dosis de habilidad. 

Las relaciones entre socios son muy parecidas a las relaciones que se establecen entre una pareja. Por eso, es importante cuidar algunos aspectos para que el amor empresarial no se nos rompa. Para el consultor Daniel Oliveira, cuatro son los aspectos clave:

No delimitar las funciones.

Normalmente, la sociedad nace desde un punto de vista emocional (amigos, compañeros de clase, de trabajo...) y el reparto de cargos no se hace con la suficiente honestidad. “A ello hay que unir muchas veces los malentendidos. Es posible que alguien tire más para adelante porque tiene un perfil más comercial y el otro se tome a mal esa actitud porque lo vea como una usurpación”. Para evitar conflictos, el reparto de funciones debe consensuarse y fijarse de forma oficial y hacerlo desde el principio.

Permitir las intromisiones familiares.

Cuando las empresas empiezan a crecer, es fácil que los entornos familiares se involucren, tanto en forma de recriminaciones, críticas y agravios comparativos, como incorporándose a la empresa. Y eso es un error por las implicaciones emocionales que conlleva y que acabarán provocando fisuras.

Elegir mal a los socios.

Como hemos visto, a la hora de elegir a los socios conviene analizar tus puntos fuertes y débiles y escoger a quienes te puedan complementar. Olvídate de buscar aliados entre iguales, lo ideal es que sean perfiles muy diferentes, aunque con una capacidad de trabajo y un nivel de compromiso similares.

No dejar claras las reglas de juego.

Hay que establecer las reglas que van a regir la asociación: desde qué talento va a poner cada uno, qué hacer con los beneficios, qué entrada dar a otros partners, qué ocurrirá cuando alguno quiera marcharse... Por escrito y “preferiblemente redactado por un externo-mediador”.

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Manual del socio capitalista

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