El truco para vencer la pereza

A nuestro cerebro le molestan las tareas inacabadas, por eso somos propensos a finalizar las cosas que hemos empezado. 

La afirmación de que la mejor manera de terminar un trabajo es empezarlo, puede parecer obvia, pero tiene una explicación psicológica. El hallazgo hay que agradecérselo a Bliuma Zeigárnik, la psicóloga que dio nombre al que se conoce como efecto Zeigárnik según el cual a nuestro cerebro no le gusta dejar las cosas a medias. Valga como ejemplo la interrupción de un libro o una película. Con las tareas inacabadas sucede lo mismo.

Somos menos propensos a posponer la finalización de un trabajo una vez que lo hemos iniciado. Ello se explica porque la mente sufre una especie de ansiedad que no se alivia hasta que no se culmina esa tarea. Entonces respiramos y trasladamos al cerebro un mensaje de satisfacción que nos permite pasar a la tarea siguiente de forma más positiva y relajada. Bliuma Zeigárnik se dio cuenta de este fenómeno al estudiar a un grupo de camareros y comprobar que les resultaba más fácil recordar los servicios pendientes de atención y de cobro que los ya saldados.

Lo difícil, entonces, no es hacer las tareas, sino empezar con ellas. Procrastinar es el vicio de aplazar trabajos que sabemos que debemos hacer, bien por pereza, bien por desagrado, complejidad, falta de estímulo…La distracción es más común con tareas que no son urgentes ni están sujetas a plazos inmediatos, pero ello no exime de su cumplimiento, por lo que conservan su carga psicológica.

El truco para aliviar el peso es ponerte con ello marcándote inicialmente plazos cortos, aunque sea dedicándole solo unos minutos. Ese corto tiempo será suficiente para despertar la ansiedad mental que te obligue a autoimponerte una disciplina para acabar con ello y poder relajarte. Así que la solución para vencer la resistencia hacia una tarea determinada es sencilla: No pensar y ponerse con ello.

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