Los peores errores que puedes cometer a la hora de motivar a tus empleados

¿Cuántas veces te has quedado en blanco cuando tenías que dar un discurso a tus empleados? ¿Y cuántas poco satisfecho? Para que no vuelva a pasarte algo parecido, te ofrecemos una serie de consejos que mejorarán tus arengas.

El arte de la oratoria era y sigue siendo una de las cualidades más apreciadas en todo líder. Y los empresarios de hoy día, con equipos a los que dirigir y motivar a su cargo, no pueden permitirse el lujo de no dominar el arte de arengar, o lo que es igual, de motivar con sus discursos en público.

En toda empresa es fundamental que exista una comunicación fluida entre los responsables y sus subordinados. Y los discursos son una herramienta que puede permitir, en muchas ocasiones, solventar una crisis, obtener mejores resultados, mejorar el estado de ánimo general, etc.

Los empresarios deben tener la capacidad de desarrollar y, sobre todo, de comunicar su plan de empresa. Sólo de esta manera podrá conseguir que su equipo se sienta lo suficientemente identificado con el proyecto.

Los errores más comunes que se cometen en los discursos orientados a motivar a los empleados

Según los expertos consultados, existe una serie de fallos que los directivos cometen con frecuencia en sus discursos para motivar. Te lo contamos para que puedas evitarlos:

1. Ponerse galones

En las arengas, el directivo debe recordar que su empresa es un equipo y que, por tanto, los buenos resultados de la misma se deben a la participación de todos los trabajadores y no de él únicamente. No debes dar importancia a tus méritos y mucho menos dirigirte con superioridad y desprecio hacia tus empleados.

2. Poca originalidad

No es conveniente que todos los discursos que se ofrecen a los empleados sean iguales y repitan siempre las mismas anécdotas o historietas. Intenta dar un toque de actualidad a todas las reuniones porque la falta de novedad u originalidad puede llevar al aburrimiento y a la pérdida de interés por parte de los trabajadores.

3. Abusar de elementos externos al discurso

Aunque en países como Estados Unidos es muy común la utilización de técnicas destinadas a ofrecer espectáculo, en España no es común. El discurso y el mensaje sigue teniendo un papel primordial. Por este motivo, no se debe abusar del contexto.

4. Incidir solamente en los aspectos negativos

No sólo debe acudirse a los empleados para decirles aquello que han hecho mal o que tienen que rectificar. Para motivarlos, es conveniente también comentar sus logros y aplaudir sus esfuerzos. Y en ocasiones, es muy útil hacerlo en público.

5. No repartir los agradecimientos

Ante los buenos resultados de una empresa, el directivo debe dar la enhorabuena al equipo completo y no sólo a unos pocos. Nunca debe tratar de forma diferente a sus empleados ya que la deferencia con alguno de ellos puede llevar a envidias y desmotivación en el resto de los compañeros.

6. Excesiva seriedad

Es importante que el empresario transmita respeto a sus empleados pero en ningún caso miedo. Y, para evitarlo, es conveniente que sus discursos sean cercanos e incluyan ciertas notas de humor y amabilidad.

No abusar del guión. Pese a que es necesario realizar un borrador del discurso para que no se quede en el tintero ninguno de los temas que se quieren tratar, no es conveniente que el empresario esté supeditado al texto escrito. Si lo hace, perderá el contacto visual de la audiencia, perjudicando así su comunicación con los empleados, y eliminará la naturalidad de sus palabras. Además hay que dejar lugar a la improvisación para poder ir modificando el orden o contenido del discurso en función de la respuesta del auditorio.

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