Errores que no debes cometer al elegir un plan de pensiones

La mayoría de las personas que ahorra en un plan de pensiones escoge mal e invierte su dinero
 a final de año, sin sacar así la mayor rentabilidad a su inversión. ¿Y si aprovechas el comienzo del año para planificarte mejor? 

El Gobierno aborda, por fin, la reforma del sistema de pensiones. A la espera de que se apruebe qué modelo seguir, lo que es seguro
 es que las cuantías de 
las futuras pensiones no serán tan generosas como las actuales. Tendremos que contar con ingresos añadidos como un plan 
de pensiones privado. Y, nos consta, que los pocos que ya invierten en este tipo de productos cometen muchos errores. “La mayoría de las personas que ahorran en planes de pensiones aporta dinero sólo en el último mes del año, por el efecto fiscal. Este es un doble error, porque, en primer lugar, la elección del plan de pensiones y el ahorro para la jubilación no debería realizarse sólo porque existe una ventaja fiscal. Y, en segundo lugar, sale más caro en términos de rentabilidad concentrar las aportaciones en diciembre, si analizamos los datos de la bolsa española. El ahorro periódico nos beneficia en el largo plazo, además, gracias al efecto del interés compuesto: mes a mes obtenemos una rentabilidad que reinvertida incrementa nuestro ahorro”, explica Belén Alarcón, socia directora de Asesoramiento Patrimonial de Abante.
 Otro error habitual es “que los ahorradores no hagan 
un análisis en profundidad de la oferta de planes de pensiones que tienen a su disposición y se dejen llevar por las campañas de los productos más populares de las grandes entidades, que se decanten por un plan por la simple razón de que reciben a cambio un regalo”, comenta Alarcón.

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¿Cómo escoger bien?

“Es necesario dedicarle algo de tiempo, al fin y al cabo ésta es una de las decisiones financieras más importantes que tomamos: el ahorro que consigamos durante la fase de acumulación es el que nos permitirá mantener el nivel de vida en las dos o tres décadas que viviremos jubilados. Conviene que echemos un vistazo a lo que nos ofrecen entidades independientes y gestoras más allá de los bancos. Y elegir el plan que más se adecue a nuestras necesidades de rentabilidad, teniendo en cuenta nuestro perfil de riesgo y el plazo de la inversión”, recomienda la socia directora de Abante, que añade: “La edad es un factor a tener en cuenta.
 El plazo de la inversión es determinante a la hora de optar por un producto u otro, dado que cuanto mayor sea el plazo, más riesgo seremos capaces de asumir. En cualquier caso, es imprescindible analizar cada caso de forma individual”.

Para Alarcón, “mantener el nivel de vida durante la jubilación es un objetivo común a la mayoría de las personas; por tanto, y teniendo este objetivo claro, cuanto antes comencemos a ahorrar será mejor, porque un plazo de inversión más largo nos permitirá tener que hacer un esfuerzo de ahorro inferior. Por ejemplo, la diferencia entre empezar a ahorrar a
los 25 años o hacerlo a los 35 (en el caso en que queramos disponer de una renta de 1.500 euros entre los 67 y los 90 años, teniendo en cuenta una inflación del 2%), si la rentabilidad que obtenemos iguala a la inflación, es de 3.000 euros. Es decir, tendremos que ahorrar 3.000 euros más cada año. Si retrasamos a los 45 años esta decisión, el esfuerzo de ahorro que deberemos hacer se duplica”.

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