Cuando el emprendimiento persigue algo más que el éxito

‘Inspírate, descubre, emprende’ fue el lema de la mesa en la que intervinieron Juan de Antonio, Cabify, Eneko Knörr, emprendedor en serie y business angel, y Enrique del Río, WeCollect Club, para acompañar el Demo Day de la IV edición del Espacio Coworking EOI Madrid, programa desarrollado con el apoyo del Fondo Social Europeo.

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De izquierda a derecha: Enrique del Río, Eneko Knör, Juan de Antonio y Alejandro Vesga

Juan de Antonio, fundador y CEO de Cabify, Eneko Knörr, emprendedor en serie, actual CEO de Ludei y business angel y Enrique del Río, fundador y CEO de WeCollect Club y coworker en la primera edición del programa en la EOI en Madrid, fueron los tres emprendedores que participaron en la mesa redonda que bajo el lema ‘Inspírate, Descubre, Emprende’, precedió a la presentación de los 12 proyectos participantes en el Demo Day de la IV Edición del Espacio Coworking EOI Madrid de la Escuela de Organización Industrial . El encuentro lo moderó Alejandro Vesga, director de la Revista Emprendedores, quien optó en esta ocasión por un formato abierto donde fuesen los emprendedores asistentes, muchos de ellos alumnos de la EOI, quienes planteasen temas de su interés particular.

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Antes, el responsable del programa de los espacios de trabajo en la EOI, Miguel Sánchez, quiso agradecer a todos los emprendedores participantes en esta IV Edición del espacio en Madrid, el esfuerzo y trabajo realizado durante los 5 meses de estancia en el programa, así como a los mentores y formadores y a todo el equipo en general de la EOI que hace posible la ejecución de este programa que cuenta, como principal financiador, con el apoyo del Fondo Social Europeo. Animó, finalmente, a los equipos de emprendedores a seguir conectados con la Escuela en un deseo de generar una sólida red de emprendedores que han pasado por la EOI. “Hoy termina vuestro tiempo de espacio coworking, pero empieza vuestra aventura emprendedora”, dijo.

Y para atender dudas sobre posibles dificultades que pueden surgir en el transcurso de esa ‘aventura’ compartieron sus experiencias los emprendedores citados.

Innovar en mercados maduros

Lanzó Alejandro Vesga la primera pregunta referente a las dificultades que pueden hallar modelos de negocio nuevos para irrumpir en mercados maduros. La respuesta en este caso fue unánime: tiene sus riesgos. Sin embargo, tal vez fuese la de Juan de Antonio la opinión más radical al afirmar que “Europa no es una zona que destaque por la facilidad para crear nuevos modelos de negocio. Es una sociedad bastante conservadora” aludiendo a las ventajas e inconvenientes que ello conlleva. En el primer caso, está la posibilidad de hacerte con el mercado si eres en primero en lanzar esa propuesta disruptiva mientras que, en el lado opuesto, está la lucha con los poderes establecidos. “De todos los países donde opera Cabify -12 en total- yo diría que España es uno de los más complicados para innovar. En ningún otro país nos han quemado coches”.

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En cualquier caso, todos resaltaron que, en principio, cualquier modelo de negocio y sector pueden valer, independientemente del grado de innovación. Todo va a depender de dónde quieras llegar con tu empresa. Según dijo Eneko Knör “no es necesario estar siempre haciendo locuras” para tener éxito. Palabra, esta última, que Juan de Antonio definió, dentro del emprendimiento, como “tener un impacto positivo en algo que a ti te importa”. La necesidad de aportar valores empresariales que ayuden a mejorar algo, fue también opinión coincidente.

Inversores, sí o no

Uno de los temas que mayor interés suscitó entre los asistentes fue el relativo a la entrada de inversores en la participación de una empresa. La primera advertencia en este sentido fue no obsesionarse con el dinero ni posibles desinversiones. “Si desde el principio te obsesionas con el dinero, con las rondas y todo eso, estás en la industria equivocada. Eso le ocurre a muy poca gente”, dijo Juan de Antonio. También Eneko Knörr calificó de “lotería increíble” eso de vender una empresa atendiendo a la baja tasa de los que lo consiguen.

Distinta es la necesidad de tener que recurrir a financiación externa y rondas de inversión. Todos de acuerdo con el criterio del inversor Luis Martín Cabiedes de que es mucho mejor financiarse con los ingresos que generan los clientes, reconocieron, no obstante, lo complicado que resulta el crecimiento orgánico en determinados modelos de negocio y momentos de la empresa. “A veces necesitas dinero para captar esos clientes cuyo retorno no es siempre inmediato. O no para crecer, sino para hacerlo deprisa” argumentó Juan de Antonio cuya empresa ha levantado ya 300 millones de euros.

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Enrique del Río, aún reconociendo que muchas veces son el mercado y el modelo de negocio los que mandan, insistió en desligar el concepto de éxito empresarial de la entrada de inversores, una idea cada vez más difundida.

La escalabilidad y los socios

Quiso saber uno de los asistentes cuáles son los parámetros que determinan la escalabilidad de un negocio. A la respuesta facilitada por Knör como la capacidad de “vender mucho más con los mismos recursos”, añadió de Antonio la recomendación de vigilar el coste de adquisición de los clientes. “Captar clientes a un coste cada vez más bajo, entra también en la definición de escalable”, dijo.

Se habló, asimismo, de la importancia de atinar con los socios y de cómo gestionar los equipos iniciales. En el primer caso se alertó de los riesgos que conlleva primar la amistad para dar entrada a un socio en la empresa. Pese a que mantener una buena relación es primordial, los tres ponentes se decantaron por una visión más profesional a la hora de hacer esta selección. Así, mientras que Eneko Knörr apuntó algunas herramientas que ayudan a tomar esta decisión como si se tratase de una entrevista de trabajo, De Antonio propuso plantearse el tema de los socios más desde una perspectiva de matrimonio. En el caso de Enrique del Río, fue la especialidad y caché profesional en las distintas ramas del arte, la que prevaleció.

Plan de negocios

Con respecto a la conveniencia de elaborar o no un plan de negocios a modo de hoja de ruta para la toma de decisiones, fue un tema que también salió en el encuentro, pero por el que los ponentes pasaron de puntillas desde la consideración de que “el Excel lo aguanta todo”. Aún así, aunque no sea preciso redactarlo en 200 páginas, si reconocieron la valía del plan siempre y cuando tienda más al pesimismo y se ponga especial atención en el capítulo de los gastos, que es la parte que, en un principio, más se puede controlar.

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El ecosistema

Antes las numerosas alusiones hechas al emprendimiento en Silicon Valley, formuló Alejandro Vesga una pregunta a los ponentes sobre cuáles eran las principales diferencias con el ecosistema español. La visión compartida fue más que optimista. “Cuando yo me fui a Silicon Valley-dijo Eneko Knör-fue porque entonces en España era imposible conseguir financiación, menos en proyectos tecnológicos. Ahora las cosas han cambiado mucho. Las rondas que se escuchan ahora antes eran impensables. Ahora pienso que España es un buen sitio para emprender. Hay dinero, están entrando fondos europeos y, lo más importante, hay talento exageradamente bueno”.

Asimismo, de Antonio subrayó “el crecimiento exponencial” de fondos que apoyan a emprendedores en nuestro país desde donde se pueden lanzar proyectos globales a un coste mucho más bajo que si se elige EE.UU como plataforma. Se habló también de la posibilidad, inimaginable hace unos años, de poder elegir ya entre varios inversores, al dar entrada a capital externo.

El precio que hay que pagar

Otra de las asistentes se interesó por conocer cómo congeniaban ellos la vida personal con la profesional. Exceptuando a Enrique del Río, quien reconoció que la pasión por su trabajo es tal que no siente aún diferencias entre la vista personal y la profesional, para Eneko Knörr y Juan de Antonio la conciliación resultaba algo complicado. “Conozco a varios emprendedores que han vendido su empresa, pero no conozco a ninguno que viva ahora en una isla del Caribe. Se acaban embarcando en el siguiente proyecto con la misma intensidad que en el primero. Es una especie de droga”, dijo Knörr, una adicción que también reconoció el CEO de Cabify.

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Mensajes para recordar

Antes de finalizar el encuentro Alejandro Vesga recopiló, a modo de conclusión, algunas de las frases más reseñables que se pronunciaron en la mesas sobre los distintos temas que fueron surgiendo. Fueron estas:

-Ideas: “Cualquier área y modelo de negocio puede acarrear éxito, pero será mayor cuanto más grande sea la ambición y la escalabilidad”

-Innovación:“Europa no es especialmente buena para lanzar proyectos disruptivos. Conlleva sus riesgos y muchas dificultades”.

-Inversión: “No hay que obsesionarse con la búsqueda del dinero desde el principio”

-Impacto: “No es cuestión de dar un pelotazo. Se trata también de aportar valores que generen un impacto positivo en la sociedad o mejoren algo”.

-Especial atención: “Hay que vigilar mucho el coste de adquisición de clientes”. “Estudiar muy bien las cláusulas que se firman a la hora de dar entrada a business angels y establecer los porcentajes entre los socios”.

-El éxito: “El éxito no radica en lograr una desinversión sino en desarrollar la empresa”

-Equipos:Valorar el factor profesional, pero también el capital humano.

-El ecosistema nacional: Optimismo en general. “Ha habido un crecimiento exponencial de los fondos”; “Ahora hasta algunos pueden permitirse el lujo de elegir entre varios business angels”; “Ahora hay oportunidades, hay dinero y hay talento exageradamente bueno”.

-El emprendimiento: “Se habla mucho de los éxitos, pero emprender es duro. Es como una montaña rusa”.

-La vida del emprendedor: “Resulta complicado conciliar la vida personal y familiar con el emprendimiento”. “Emprender es adictivo”.

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