Los autónomos crean sinergias para hacerse fuertes

Cada vez son más los profesionales autónomos que se alían como si fuesen un equipo para compatibilizar sus actividades económicas y ofrecer un servicio ad-hoc a los clientes. Es una forma de hacerse fuertes y ofrecer un servicio de empresa.

En opinión de David Criado, fundador de Volparina, una organización que facilita el cambio a las empresas, la asociación entre profesionales independientes no es sólo una tendencia creciente en el mercado laboral, sino una alternativa a la creación de empleo muy potente.

Suelen ser profesionales independientes que destacan en una determinada actividad económica. Algunos de ellos con una marca personal muy fuerte, como es el caso de Isra García , marketer, speaker y educador, entre otras cosas, quien acostumbra recurrir a otros profesionales de relieve, como Josef Ajram o Juan Merodio, para ofrecer servicios completos. En eso consiste, por ejemplo, el programa Stand Out que Isra García ofrece en su página web. Se trata de un programa global de aprendizaje que va desde la formación en marketing y emprendimiento, hasta la enseñanza de rutinas y habilidades personales. Como es difícil que una sola persona pueda abarcar todos estos conocimientos, la solución es aliarse con profesionales expertos en cada área, tanto dentro como fuera de España, para abordar la internacionalización y ofrecer así un producto interesante y robusto.

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Mencionamos a Isra García por ser uno de los más populares en el panorama emprendedor nacional, pero la misma práctica aplican organizaciones como De los pies a la cabeza , que capitanea Javier Hernández Aguirán pero que, para ampliar la oferta de sus servicios, como talleres, eventos o conferencias motivacionales, recurre a otros expertos a los que se refiere como “fieles escuderos”. Entre ellos se encuentran desde el inventor Luis Martín hasta Gervasio Sánchez.

En otras ocasiones, la asociación obedece, además de a ofrecer servicios complementarios en un mismo espacio, a compartir gastos de mantenimiento. Así, un salón de peluquería puede alquilar a otro profesional del sector uno de sus sillones por horas o el uso compartido de las instalaciones.

Modelo trébol

Ejemplos como los referidos son los que conducen a David Criado a ver en los equipos de autónomos independientes una nueva modalidad de empleo y de crecer como autónomo. Serían equiparables a las organizaciones estructuradas bajo lo que se conoce como el modelo trébol, donde se potencian las actividades corporativas clave y se renuncia a las funciones periféricas de una empresa sin empleados.

La primera hoja del trébol correspondería al núcleo de los profesionales con sus actividades únicas, la segunda sería la subcontratación para trabajos esenciales de organización, y la tercera, en caso de que sea necesaria, correspondería a la fuerza de trabajo flexible en función de las necesidades. “Suele ser un modelo exitoso al que yo le veo mucho futuro en los negocios de conocimiento, como el mío”, afirma Criado.

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