11 consejos muy prácticos para ser un jefe admirado por tus empleados

Este no es un catálogo de buenas intenciones, sino el fruto de la experiencia de muchos directivos y expertos en liderazgo.

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1. Diversión contra el estrés

Crear en la empresa un ambiente
 de energía ayuda a convertirse en un jefe querido. No hace falta tener caras largas para conseguir trabajar 
al máximo y de forma eficaz. Reír es terapéutico, sano y contagioso.
 Teniendo en cuenta los asombrosos costes asociados al estrés, una de sus obligaciones [del jefe] consiste en evitar que sus colaboradores o cualquier otro miembro de la organización se vean sometidos a situaciones 
de tensión. Una vez por semana proponga a sus empleados hacer algo diferente para que se relajen.

2. Procura no sentirte ofendido

Cuando otras personas hagan comentarios groseros de un modo deliberado o inadvertido, se te plantean, dos alternativas: sentirte profundamente herido y en consecuencia debilitado mentalmente, o ignorarlos por completo, incluso reírte de las circunstancias y experimentar una mayor energía vital.

3. Motiva con elogios


Los elogios son útiles como elemento de motivación y se deben hacer cuando una persona ha realizado un esfuerzo, ha logrado algo nuevo, 
ha sido de gran ayuda o, simplemente, se lo merece. El hecho de que
se pague a un empleado por desempeñar un determinado cometido no significa que hacerlo bien sea sólo parte de su responsabilidad. Todos sabemos lo agradable que resulta que un jefe al que respetamos nos elogie sinceramente.

4. Explica tus decisiones sobre ascensos

Considere los sentimientos del resto del personal al ascender a alguien. Procura explicar a los afectados por qué consideras que el candidato seleccionado era el ideal, y recuérdales que habrá nuevas oportunidades. Si alguien expresa sus reservas, averigua los motivos.

5. Escucha al personal


Un clima laboral óptimo se puede conseguir si el directivo mantiene una buena comunicación con el personal. Si demuestras que les escuchas y que valoras sus opiniones, el personal te hablará con franqueza y sin miedo. Aprovecha las conversaciones informales, sean individuales o en grupo, para exhibir esta habilidad receptiva. Deja claro que incluso las críticas negativas son útiles porque sirven para mejorar.

6. Busca el consenso


Hay que tomar, siempre que se pueda, decisiones consensuadas. Discutir un problema con algunos colaboradores y estudiar conjuntamente las diferentes alternativas es, con frecuencia, la mejor manera de preparar una decisión. Pide a tus colaboradores que no duden en exponer sus opiniones y tenlas siempre en cuenta.

7. Da mayor libertad al equipo

Es importante dar la mayor libertad posible al equipo, asignándoles tareas completas y dejándoles aplicar sus propios métodos, sin dejar de realizar sugerencias para mejorar su trabajo. De esta manera les permitirás explotar todo su talento. Déjales pensar libremente para que puedan aprovechar su capacidad de reflexión.

8. Gánate su confianza


Un líder debe demostrar una y otra vez, con hechos y palabras, que es digno de confianza. Aun así, siempre habrá quienes crean que tiene una cara oculta y que si da confianza es, en realidad, para disponer de la de su gente y aprovecharse de ella.

9. Ocúpate de tu gente


Como jefe, su primer deber es ocuparse de su gente, garantizar las mejores condiciones de trabajo posibles y dedicar la atención necesaria a las propuestas razonables de cambios o mejoras. Además, debes vigilar el bienestar del personal. Haz excepciones para ayudar a algún miembro en dificultades y actúa inmediatamente si detectas algún problema. Tu objetivo debe ser evitar que los problemas se agraven: pregunta, y si hay algún problema, intervén.

10. Celebra los éxitos


Los buenos resultados aportan confianza a la plantilla. Para consolidar esta confianza, celebre los éxitos personales o globales mediante presentaciones, entregas de premios u otros sistemas. Si alguien comete un error, hay que hacérselo saber sin acritud, pues los trabajadores comprometidos ya son suficientemente autoexigentes.

11. Ofrece apoyo


El mejor apoyo que se puede ofrecer no cuesta nada y es psicológico: la lealtad. Pero si quiere que la gente sea leal, empiece por usted mismo. Si un empleado tiene problemas, ayúdale. Pero recuerda que el apoyo material también es vital. Proporcionar a tu equipo los medios y recursos para que puedan mejorar en su trabajo es tu obligación.

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