Las nuevas habilidades que exigen las empresas

Adaptarse a los cambios, saber trabajar en equipo, comunicar bien o ser creativo son  algunas de las que se conocen como ‘soft skills’, las habilidades blandas que cada vez valoran más las startups.

Lo contrario de las habilidades blandas serían las hard skills, aquellas que se relacionan con la profesionalidad, el conocimiento o la formación de los trabajadores. Es decir las que, hasta ahora, incluíamos en el CV porque eran las más valoradas por las empresas. Siguen siendo importantes, pero las nuevas organizaciones empiezan a exigir a sus empleados otros requisitos que no dependen ni de la trayectoria académica ni de la profesional. Son las habilidades blandas, más cercanas, dentro de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, a la inteligencia interpersonal o la creativa que de la lógico-matemática o espacial.

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“Todo hard necesita un soft diseñado a medida, que lo gestione, que lo lidere y acompañe hasta la consecución de los objetivos”, dice Ignasi Alcalde, consultor y docente en transformación digital, innovación y visualización de datos. De aquí se concluye fácilmente la misión de desempeño de liderazgo y de gestión de equipos que correspondería a quienes dominan es inteligencia ‘social’ sobre los que se limitan a los conocimientos técnicos.

Las más valoradas

Pero lo cierto es que las nuevas organizaciones no lo tienen tan estructurado. Lo normal es que a todos los integrantes se les pida el cultivo de ambas categorías. Es decir, que además de ser muy buenos en lo suyo, tengan también cultura de empresa, que sepan trabajar en equipo, colaborar…Según el economista Guy Berger, este es el orden de las habilidades blandas que más demandan las empresas: comunicación, organización, trabajo en equipo, puntualidad, pensamiento crítico, sociabilidad, creatividad, relaciones interpersonales, facilidad de adaptación y ser una persona amigable.

De todas las señaladas Juan Prego, socio director de Actitud Creativa , destaca 3 como fundamentales dentro de una empresa emergente: “La empatía, porque es lo que les va a permitir calzar los zapatos de los clientes y dar con el producto o la solución adecuada. La segunda sería la creatividad porque el uso de las tecnologías ya está al alcance de casi todos y sólo la manera de aplicarla y los fines puede distinguirles de la competencia. La tercera es la comunicación, que es clave no sólo para divulgar bien tu misión y lo que haces, sino también a nivel interno, para mantener unidos a los equipos, que es donde acaban fallando”.

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Por su parte, Álvaro López-Cotelo, manager en Ironhack, sostiene que “colaborar y saber trabajar en equipo es hoy fundamental en todos los ámbitos”. De hecho, una de las pruebas de preselección que llevan a cabo en este centro formativo de creadores digitales consiste en una entrevista personal donde se valoran cualidades como la adaptabilidad o la tolerancia a la frustración o resistencia.

Las de base tecnológica

Pero es en el caso de las startups, muchas de ellas de base tecnológica (EBTs), donde parecen urgir más que en otras estos perfiles integrales. “En nuestra empresa se aplica un filtro cultural muy fuerte. Buscamos a personas jóvenes cualificadas, pero, sobre todo, con mentalidad abierta, con iniciativa y con actitud para adaptarse a los cambios. Personas que respiren como nosotros, sin fronteras, a las que les guste viajar y no tengan reparo en desplazarse”, declara Daniel Tallón, director de marketing de Spotahome , empresa que reúne a empleados de más de 30 nacionalidades.

Tampoco en Zapiens tienen en cuenta el país de origen a la hora de seleccionar a los integrantes del equipo. “Lo que buscamos es talento, algo que no está relacionado con el lugar donde naces. Tenemos en el equipo gente de Ucrania, Estados Unidos, Polonia…Al final todos nos comunicamos en inglés, pero es muy valiosa la aportación cultural que hacen a empresa ”, dice Daniel Suárez, CEO.

“Inteligencia y la pasión con la que se levantan cada mañana. Eso es algo que yo no puedo enseñar. Tienen que traerlo de base”, decía Carlos Jiménez, CEO de Valeet, que eran los dos primeros aspectos en los que se fijaba antes de integrar a una persona en su equipo. Las otras dos eran sinceridad y humildad, otras que tampoco se aprenden ni en un master ni en la universidad.

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