Tecnoestrés: cómo hacer frente a esta nueva psicopatología laboral

Pese a su reciente aparición, es un problema que afecta cada vez a más trabajadores. En España, según un estudio del Observatorio de Prevención de Riesgos Laborales, uno de cada tres (34%) encuestados considera que el uso excesivo de las tecnologías de la información (TIC) en el trabajo le produce problemas.

El término lo acuñó en 1984 el psiquiatra estadounidense Craig Brod asociándolo a los efectos negativos del uso intensivo de la tecnología. El psiquiatra lo catalogaba como una patología laboral al referirse a ella como “una enfermedad de adaptación causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías del ordenador de manera saludable”. Más adelante, la doctora y profesora de psicología en la Universidad Jaume I de Castellón Marisa Salanova, acotaría el concepto con la siguiente definición: “El tecnoestrés es un estado psicológico negativo que se relaciona con la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación o con la amenaza de su uso en un futuro. Ese estado viene condicionado por la percepción de un desajuste entre las demandas y los recursos relacionados con el uso de las TIC que provoca un alto nivel de activación psicofisiológica, malestar y el desarrollo de actitudes negativas hacia las TIC”.

Internet, telefonía móvil, ordenadores, redes sociales, teletrabajo, monitoriazación…son sólo algunos de los conceptos que se engloban dentro de las TIC. Todos ellos tan integrados en la vida actual que parece que hemos nacido con ellos, pero no es así. Por poner un ejemplo, a principios de los años 90, la inmensa mayoría de los españoles no podíamos acceder a a dispositivos de telefonía móvil debido a su elevado coste (2.300€, aproximadamente). Su uso no se popularizó hasta, más o menos, 2006, y hoy somos uno de los países de Europa donde la telefonía móvil tiene mayor grado de aceptación.

Estudio del Observatorio de Riesgos Laborales

Valga éste para ilustrar la rápida penetración de la tecnología en nuestras vidas, tanto dentro como fuera del ámbito laboral. Una velocidad que puede ocasionar disfunciones y problemas de adaptación. Para analizar el problema del impacto de la omnipresencia de las TIC en nuestras vidas, el Observatorio de Prevención de Riesgos Laborales realizó, en colaboración con la Universidad Jaume I, un estudio en 2016 que dio como resultado el primer informe de tecnoestrés realizado en España.

Partiendo de una muestra de 855 personas consultadas de diferentes países (55,5% de España y resto de otros países de América Latina), el objetivo era conocer el uso que se hace de las TIC y sus consecuencias psicosociales, especialmente sobre el tecnoestrés, referido al estrés específico derivado de la introducción y uso de nuevas tecnologías en el trabajo. Los resultados completos del estudio pueden consultarse en el enlace añadido arriba, pero cabe anticipar algunos de los datos más relevantes. Así, el 97% de los consultados afirman hacer uso de las TIC en el trabajo, mientras que un 73% reconocen hacerlo también en tu tiempo de ocio. Un 38% declara dedicar más de 10 horas a la semana a internet. En cuanto a su manejo en el trabajo, sólo un 27% afirma haber recibido formación específica por parte de la empresa.

En lo que respecta a la percepción que tienen de las TIC, cerca del 87% las valoran de forma positiva, sin que ello les impida lamentar algunas de las exigencias que su uso conlleva. En este sentido, la queja que más se repite es tener que trabajar con mucha información escrita y muchos datos, seguido de la obligación de estar pendientes y recordar muchas cosas a la vez. Lamentan también trabajar con plazos muy ajustados y hacerlo durante más tiempo.

Algunas conclusiones

De la investigación se extraen una serie de conclusiones entre las que se encuentran:

-Uso extendido dentro y fuera del trabajo: El efecto negativo de las TIC en el ámbito laboral puede verse acentuado por el uso personal dado que aumenta el tiempo de exposición.

-Problemas por exceso de uso. Un 34% de las personas que participaron en el estudio consideran que el uso excesivo de las TIC les produce problemas o consecuencias negativas como el bajo rendimiento en el estudio o trabajo, tensión, fatiga visual, posturas inadecuadas, discusiones de pareja, no salir con sus amigos, etc.

-Factores psicosociales de carga y ritmo de trabajo. Un 31,87% afirma trabajar con plazos ajustados y un 24,79% trabajar contra reloj.

-Preocupados por dar respuesta a las tecnologías de origen laboral. Un 65% de los consultados afirman estar de acuerdo, muy de acuerdo o absolutamente de acuerdo en estar tan preocupados por dar respuesta a los requerimientos tecnológicos de origen laboral (contestar mails, teléfono…) que olvidan sus asuntos personales.

Tipos de tecnoestrés

Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo de España existen distintos tipos de tecnoestrés que se catalogan de la siguiente forma:


Tecnoansiedad: Es el más conocido. Aquí la persona experimenta altos niveles de activación fisiológica no placentera y siente tensión y malestar por el uso presente o futuro de algún tipo de TIC. La misma ansiedad lleva a tener actitudes escépticas respecto al uso de tecnologías, a la vez que pensamientos negativos sobre la propia capacidad y competencia con las TICs. Un tipo específico de tecnoansiedad es la tecnofobia.

Tecnoadicción: Es el tecnoestrés específico debido a la incontrolable compulsión a utilizar TIC en cualquier momento y lugar. Los tecnoadictos son aquellas personas que quieren estar al día de los últimos avances tecnológicos y acaban siendo “dependientes” de la tecnología.

Tecnofatiga: Se caracteriza por sentimientos de cansancio y agotamiento mental y cognitivo debidos al uso de tecnologías, complementados también con actitudes escépticas y creencias de ineficacia con el uso de TICs. Un tipo específico de tecnofatiga es el llamado: síndrome de la "fatiga informativa" derivado de los actuales requisitos de la Sociedad de la Información y que se concreta en la sobrecarga informativa cuando se utiliza Internet.

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