Hay vida después del fracaso: estos emprendedores lo demuestran

Si el fracaso no importa, lo esperable es que los protagonistas de estos fiascos no se vean penalizados a la hora de abordar nuevos proyectos.

¿Ha sido asi? En general parece que si. Muchos de los emprendedores ‘fracasados’ han vuelto rápidamente a las andadas y a veces con inusitado éxito. El caso de Drew Houston, 34 años, con una fortuna de 1.040 millones de dólares y que fracasó con sus primeras startups, Bit9 y Accolade. Su primer proyecto, un programa de apuestas automatizado para póker que fundó mientras estudiaba en el MIT, fue un fracaso monumental; había errores de programación que llevaba a que los jugadores no pudieran apostar y perdieran su dinero. Todo esto no le impidió fundar Dropbox en el 2007, un servicio para compartir archivos en la Nube que cuenta con 300 millones de usuarios en todo el mundo y tiene un valor estimado de 10.000 millones de dólares.

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Tampoco a Kevin Ryan le ha afectado su fracaso en Gilt. Tras dejar su puesto de CEO en la compañía en el 2013 empezo a pensar en nuevos proyectos de los cuales alguno, como Nomad Health, ya está en marcha: se trata de un site especializado en proporcionar servicios de reclutamiento de profesionales en la sanidad que ha recibido ya veinte millones de dólares de los inversores. Además, Ryan, que fue elegido una de ‘las 50 personas más influyentes en el mundo de los negocios’ justo el año en que tuvo que dejar su cargo, es un personaje muy respetado qye se sienta en los consejos de la universidad de Yale, el ISEAD y el Fondo de Inversiones de New York City. Claro que, si bien Ryan no acertó en Gilt, si lo hizo antes en otras startups: DoubleClick, fundada por él (y ahora de Google) y que vendió por 1.100 millones de dólares; o Business Insider, que vendió también a la alemana Axel Springer por 442 millones.

Otra de las ‘fracasadas’ en Gilt, Michele Peluso, nombrada CEO tras la salida de Ryan, tampoco se puede quejar de que la han dejado de lado. En octubre del año pasado fue nombrada responsable máximo de Marketing en IBM. La ejecutiva explicó incluso que uno de sus objectivos es aplicar las experiencias profesionales positivas de Gilt en IBM. Claro que Peluso no es una novata. Antes de Git había sido responsable de marketing en Citigroup y CEO de Travelocity.

La realidad es que la fe de los inversores en ‘sus’ emprendedores puede llegar a vces a extremos inexplicables. Ni siquiera el desastre de gestión protagonizado por Parker Conrad al frente de Zenefits le ha cerrado su carrera como promotor de nuevas startups. Apenas unos meses después de dejar su cargo en esa compañía, este anunciaba el lanzamiento de Rippling, un servicio para facilitar a las empresas la admisión de nuevos empleados. De hecho, una revista del sector escribia recientemente que “los inversores en Rippling están muy entusiasmados con la nueva idea de Conrad y no parecen preocupados con lo que le ocurrió en el pasado”. Ben Ling, de Khosla Ventures, explicaba que “Contrad reúne una combinación única de de inteligencia, decisión y flexibilidad, algo difícil de encontrar”.

Son apenas unos cuantos casos. La lista de emprendedores fracasados y recuperados podría ser casi infinita.

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