¡Flechazos en la oficina! Por qué cada vez nacen más relaciones de pareja en el trabajo

Cada vez pasamos más horas en el trabajo. De ahí que se convierta en un marco propicio para que afloren flechazos o sólidas amistades que acaban convirtiéndose en algo más.

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Aunque en más de una ocasión habremos oído o dicho aquello que no es conveniente “mezclar el trabajo con las pasiones”, lo cierto es que una cosa es la teoría y otra la práctica. ¿Cómo se explica si no que el 35% de los españoles confiese haber tenido una aventura alguna vez en la oficina o que el 45% declare que no le importaría probar esta experiencia alguna vez?

Es innegable que, en Europa, los empleados pasan cada vez más tiempo en en trabajo. Esto hace que, progresivamente, la frontera entre vida personal y laboral sea cada vez más difusa. Una delgada línea en la que el mundo laboral va usurpando protagonismo a lo privado. Si comparamos el número de horas que ambos sexos se relacionan laboralmente nos dará una idea de que, si bien nuestras relaciones con familiares y amigos son el centro de la vida emocional, la mayoría de nosotros pasamos más tiempo con los colegas o compañeros que con los primeros.

En el trabajo se comparten objetivos, esfuerzos, éxitos y fracasos. Y todo ello en múltiples situaciones: en el despacho, tomando café, en la sala de juntas, por los pasillos... Así se explica que un 10% de los españoles tengan regularmente relaciones sentimentales en la oficina, mientras que otro 25% manifiesta haberlas tenido en varias ocasiones.

Diferentes reacciones

Si en alguna ocasión notas que puede surgir la chispa con alguien, piensa que, por lo general, todo se desarrollará a las mil maravillas, pero que también es una situación delicada que puede dar lugar a problemas. Es por ello que te conviene tener en cuenta una serie de consejos:

¿Prohibido enrollarse? Hay muchas compañías que no ven con muy buenos ojos las relaciones de pareja entre sus trabajadores. ¿El motivo? Consideran que estas situaciones suelen ser muchas veces causas de conflictos y, en consecuencia, de enrarecimiento del clima laboral y, sobre todo de la eficacia.

La propagación del rumor. Desde el mismo momento en el que se ve a dos compañeros de trabajo tomando un café o charlando animadamente ya se sabe que –no importa que se trate de un buen amigo o de un colega– habrá quienes inicien comentarios del tipo: “están liados”, “hay algo entre ellos”... El peso del mito que afirma que un hombre y una mujer sólo pueden ser amantes o esposos sigue cayendo sobre la libertad de relación entre los géneros.

El viejo tabú. Hay muchas parejas que, aunque sólo mantengan una simple aventura, prefieren que quede entre ellos para evitar problemas con los jefes o chismes con los compañeros.

Algo que no ocurre con el resto de ciudadanos de nuestro continente. El 70% de los europeos no tiene ningún tipo de tabú en este sentido, y declaran haber tenido una ventura más de una vez (29%), o no tener ningún problema para tener relaciones sentimentales en el trabajo en un futuro (37%).

Corbatas y tacones. Según los expertos, las reticencias son más habituales en las mujeres. No se trata tanto de una cuestión estadística como puramente socio-cultural. La mujer sigue siendo más reticente, probablemente por mantener su imagen y a veces también por temor a represalias.

Ocasiones especiales

Después de una larga jornada no es extraño que a algunos les guste tomarse una cañita o una copa y, de esta forma, relajarse. En este tipo de situaciones se conversa sobre cuestiones de trabajo y sobre sus vidas respectivas, ambiciones y esperanzas. Descubrimos a la otra persona y creamos vínculos muy especiales.

Los vínculos se fomentan aún más en fiestas o comidas de trabajo que organiza la propia empresa. Los encuentros sociales pueden propiciar más intimidad y sociabilidad entre compañeros: las fiestas también se hacen por eso y no sólo como extra o como celebración de una fecha. Las ocasiones donde la gente tiene oportunidad de desinhibirse siempre son un buen momento para comenzar relaciones de todo tipo.

Tipos de parejas

Como el roce hace el cariño es inevitable –les guste o no a las empresas– impedir la intimidad de las personas. Sin embargo, y dependiendo del tipo de relación que empecemos, éstas tendrán unas consecuencias diferentes:

El simple tonteo. El flirteo entra dentro de las relaciones amigables que se establecen en un lugar de trabajo. Siempre que no se sea irrespetuoso, que haya una comunicación fluida y que las dos partes sepan a qué están jugando, no existirá problema. Eso sí, no hay que olvidar que las aventuras a veces pueden convertirse en magníficos amigos . .. o enemigos.

Algo estable. En las relaciones afianzadas la problemática será la misma que en cualquier otra pareja. Conviene separar lo profesional de lo personal, algo alcanzable si se hace uso correcto de nuestro sentido de la responsabilidad profesional.

En muchos casos sucede que al final una de las partes acaba dejando su puesto laboral para incorporarse a otra empresa.

Ordena y mando. Si la relación laboral es desigual, es decir, si uno manda y el otro tiene que obedecer es muy difícil pasar de un rol de igualdad (el de pareja) a un rol de jefe o de subordinado. Hay que tener muy claro cada terreno.

¿Entiendes? En lo referente a la relación homosexual, aunque en principio no tendría porqué ser distinta de las anteriores, de nuevo influirá la cuestión socio-cultural: la presión puede ser mayor, aunque no obligatoriamente, y lo deseable es que de cara al exterior se viera como cualquier otra relación.

En el caso de una discusión o de una ruptura es necesario acudir al sentido común. Lo exigible es que en la medida de lo posible, la intimidad quede al margen. Superados los momentos iniciales de pasión amorosa, las relaciones afectivas fracasan más por incomunicación que por apatía o rechazo sexual. Cuando se pierde la esperanza de ser entendido por el otro surgen la frustración y los deseos de venganza. Podemos desquitarnos contando las miserias más humillantes de la pareja a terceras personas. De ahí que, el mejor consejo siempre sea el de tratar de lograr una buena comunicación.

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