Tácticas para apretarse el cinturón tras un despido

Si te despiden, no tardarás en encontrar un nuevo empleo si estás preparado. Mientras tanto, algunas técnicas te ayudarán a sobrellevarlo con dignidad.

Fusiones, reorganizaciones, ajustes de plantilla, quiebras.... son noticias frecuentes dentro del actual panorama empresarial. No obstante, si te preparas de antemano, cuando el despido se cruce en tu camino –y ojalá que esto no suceda–, podrás, no sólo hacerle frente, sino salir airoso de la situación. En la actualidad, todos deberíamos contemplar la pérdida de puesto de trabajo como una realidad que puede pasarle a cualquiera de nosotros. Hay que estar permanentemente preparado. Los empleos que duraban ‘toda la vida’ prácticamente ya no existen.

Ante estas situaciones, es aconsejable seguir una doble estrategia. Por un lado, planificar nuestras finanzas, teniendo en cuenta que nuestros ingresos se han reducido y probablemente debamos apretarnos el cinturón. En segundo lugar, prepararnos psicológicamente y ponernos en marcha para conseguir cuanto antes un nuevo empleo que cumpla nuestras expectativas.

Manos a la obra

Combate el pesimismo. Al principio es normal experimentar sentimientos negativos cuando uno se queda sin trabajo. Miedo, rabia, tristeza pueden aflorar en estos momentos. Hay que dejarlos salir, pero no más tiempo del necesario. Se necesita un tiempo para adaptarse a la nueva situación, pero es necesario combatir los pensamientos negativos. Conviene ser realista y reconocer las cosas tal cual están, pero no ponerlas peor, ni exagerar lo ocurrido. Sobre todo conviene hablar del tema en términos de solución, no de queja, pues la queja engendra pesimismo.

No bajes la guardia. No hay que comportarse jamás como un parado, sino asumir el despido como una situación de transición entre un trabajo y otro. Tener presentes pensamientos del tipo «Si he estado equis años desempeñando un cargo de directivo, ¿por qué no lo voy a poder conseguir otra vez», ayuda a afrontar la nueva situación con optimismo.

También es importante el seguir vistiéndote cada mañana como si fueras a trabajar. Sobre todo, no hay que descuidar el aspecto personal, ni abandonar por completo la vida que llevabas antes. Por ejemplo, si tenías por costumbre ir al gimnasio tres veces a la semana, continúa haciéndolo. Si no puedes permitirte ese gasto, puedes sustituir el gimnasio por salir a correr.

En marcha, cuanto antes. La mayoría de los recién despedidos necesitan un tiempo para reorientarse, tanto si lo habían planificado así como si no.Puedes concederte unos días de descanso, o incluso una semana para reflexionar, pero ten en cuenta que tus futuros empleadores no verán con muy buenos ojos un largo periodo de descanso. Tras unos días, o incluso una semana de respiro, lo mejor es ponerse en marcha cuanto antes.

Primeras opciones. En la búsqueda de empleo, dedica al menos la mitad de tus esfuerzos a tu red de contactos. Se estima que entre el 65% y el 70% de los puestos de trabajo surgen a través del networking.

Una segunda opción es investigar en otras empresas del sector. Hay que estar siempre pendiente de lo que la competencia puede ofrecernos. No quiere decir que vayas a ser desleal mientras estés trabajando para una empresa, pero si ésta te despide, puedes ofrecer a otras compañías las habilidades directivas o la experiencia que has adquirido.

Cambio de carrera. Aunque estés especializado en un sector, puedes reorientar tu carrera.

Ante el nuevo empleador

Después de haber sido despedido, conviene hacerse estas tres preguntas: «¿Por qué te dijeron que te despedían?» (versión oficial), «¿qué crees tú que realmente sucedió?» y «¿qué le vas a decir a la gente?» (sobre todo a los potenciales entrevistadores).

Tras reflexionar sobre las dos primeras preguntas, olvídalas y concéntrate en la tercera. A ser posible, incluirás manifestaciones positivas acerca de tu antigua empresa e incluso de tus anteriores superiores. Concibe también una respuesta razonada y razonable al inevitable «¿Por qué se encuentra usted en paro?»


¿Conviene aceptar el primer empleo que te ofrezcan?Si encuentras rápidamente una oferta, sopesa los pros y los contras de tu nuevo empleo.

Prevenir y curar. Nunca está de más controlar la economía personal

Estas pautas te pueden dar alguna pista sobre cómo afrontar un revés laboral y, en general, reducir gastos.

Los SPP. Infórmate sobre los Seguros de Protección de Pagos que te ayudan a afrontar deudas en situaciones adversas. Son unos productos que garantizan el pago de las cuotas de un préstamo, en situaciones de pérdidas de ingreso como el desempleo. Se pueden aplicar en hipotecas, préstamos personales, tarjetas de crédito, compras a plazo, y en cualquier producto que exija un pago. Así, puedes contar con un respaldo que te permitirá afrontar tus compromisos de pago sin tocar tus ingresos. Casi todas las grandes entidades financieras y aseguradoras cuentan con este tipo de seguros.

Realiza un estudio detallado. Analiza tu estructura de gastos para amoldarte racionalmente a la nueva realidad. Una buena idea es elaborar un gráfico o una tabla en la que figuren todos los ingresos y gastos mensuales que se producen en la economía familiar. Por ejemplo, en una hoja de papel se desglosan los costes fijos en dos columnas (alquiler, hipoteca, luz, agua...) y los gastos variables (sobre los que tienes influencia directa: ropa, actividades de ocio, etc.) Calcula la diferencia. El resultado es el margen financiero del que dispones.

Alargar la hipoteca. Si vender tu casa te parece una opción demasiado drástica, plantéate la posibilidad de alargar los plazos de pago de tu crédito hipotecario.

Vacaciones y aplazamientos de compra. La forma más directa de ahorrar consiste en actuar de forma drástica sobre aquellos gastos que exigen un fuerte desembolso y que no son de primera necesidad.
 Por ejemplo, a la hora de planificar tus vacaciones controla tus impulsos. No es el mejor momento para realizar viajes demasiado costosos por mucha ganas que tengas de conocer, por ejemplo, lugares exóticos. Tampoco es el mejor momento para comprarte el último modelo de coche. A fin de cuentas, lo importante es que te sirva como medio de transporte.

Otras fuentes de ingresos

Te presentamos diversas opciones para que puedas obtener ingresos hasta encontrar un nuevo empleo:

Saca partido a tu vivienda

Aunque te cueste, si surge una buena oportunidad de venta puedes contemplar la opción de trasladarte a una casa más pequeña o vivir en un barrio más económico.

Alquila la segunda residencia

Si tienes una casa en la playa o en la sierra, ¿qué mejor momento para alquilarla? En los meses de vacaciones, el alquiler está asegurado, incluso puedes encontrar inquilinos dispuestos a utilizar tu segunda residencia como su vivienda habitual.

Rentabilizar tus ahorros

Posiblemente tengas unos ahorros que, sumados a la indemnización que te corresponde, no estaría de más que rentabilizaras. Si piensas que no estás en situación de correr muchas aventuras y prefieres una inversión segura, una buena opción es abrir un depósito en algún banco. Si eres más arriesgado, puedes dedicar parte de tu dinero a invertir en Bolsa.

Busca un sobresueldo

No te conformes con ver pasar los días a la espera de que te llamen para una entrevista de trabajo. Conviene que te mantengas en plena actividad. Trata de realizar algunos trabajos esporádicos, en forma de colaboraciones o trabajos de consultoría, que, además de unos ingresos, te servirán para mantener abierta tu red de contactos.

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