¡Aprende a venderte! Todos los pasos para crear tu propia marca personal

Un plan de marketing personal te será útil tanto si buscas tu primer empleo como si pretendes 
ascender, cambiar de trabajo o de profesión, montártelo por tu cuenta...

1. Posiciónate en el mercado

Valora qué deseas para tu vida
 profesional y privada, analiza para qué sirves, tus puntos fuertes y
 débiles, cómo te ven y valoran los demás… Como las buenas marcas, tú también construyes tu prestigio. Por eso, al definir tu misión y visión, sé fiel a tus principios.

1. Valora qué quieres conseguir en la vida

Hay gente que lo subordina todo a su vida profesional. Otras personas ven que el trabajo es tan sólo una fuente de ingresos para financiar su existencia. ¿Qué situación es mejor? Ésta es una opción personal, imposible de valorar. El ideal es tener dos metas bien diferenciadas: una para la vida personal y otra para la profesional, y que además no se contradigan entre sí y encajen perfectamente.

¿Por dónde empezar?

Identifica tu sueño, el objetivo último que quisieras alcanzar y donde mejor se exprese tu personalidad, tus ideales y la calidad de vida que siempre has ansiado. Valora qué esfuerzo estás dispuesto a realizar, a qué cosas estás dispuesto a renunciar y a qué otras no, porque siempre tendrás que pagar un precio. Una gran fuente de infelicidad para el ser humano es no saber hacia dónde ir, no tener claro qué camino seguir ante un problema...
 Todos necesitamos luchar por un objetivo, sentir que aportamos nuestro granito de arena para cambiar el mundo y que nuestras acciones están en sintonía con nuestros principios éticos y morales. Una vida carente de este sentido conduce al vacío existencial, a la náusea moral. Tener objetivos personales y profesionales divergentes, contradictorios o conflictivos, llevan a una tensión que tarde o temprano termina afectando a nuestro carácter, salud física y vida afectiva-familiar. Un equilibrio entre ambiciones y posibilidades, sustentado en los valores éticos individuales debería permitir una confluencia de los proyectos personal y profesional en un proyecto de vida integrado. Jamás olvides que si te vendes al mejor postor olvidando tus principios éticos y morales, puedes poner en juego tu reputación.

2. Conócete a ti mismo

La búsqueda de una identidad propia, acorde con nuestros deseos y nuestra personalidad, es un poderoso motor de cambio. No estar
 satisfechos en forma parcial o total con una situación determinada es fundamental para poder emprender un proceso de transformación.

Ideas para 
la acción. 
Es fundamental que te sinceres contigo mismo, que no te engañes. Todavía no preguntes a los que te rodean qué opinan de ti. Ten en cuenta que este proceso provoca desacomodamientos internos, sensación de desajuste y un deseo de cambiar el esquema actual. Pero, tranquilo, este desequilibrio provoca movimientos y acciones que llevan, en el caso de ser exitosos, a un nuevo equilibrio. Reflexiona sobre tus capacidades y habilidades, sobre aquellas tareas que sabes hacer mejor, sobre tus potencialidades, carencias, intereses y sobre cómo se desarrollan tus relaciones con los demás. Piensa igualmente si estás satisfecho con tu vida personal y familiar y con tu situación profesional. Haz un ranking de tus deseos y otro listado con las aficiones que más te divierten durante tu tiempo de ocio. Tu objetivo es conocerte mucho mejor. Pregúntate, por ejemplo: ¿Qué es lo que quiero cambiar en mi vida? ¿Sería capaz de afrontar un cambio importante? ¿Cómo trabajo mejor: en solitario, en equipo, bajo presión? ¿Cómo son mis relaciones con mis iguales, superiores, colaboradores, clientes, proveedores, etc.? ¿Debo cambiar o seguir como estoy? La decisión no es fácil ni cómoda. Podemos incluso no encontrar ningún apoyo. La decisión se debe tomar cuando uno siente que la situación es tan insoportable que supera al temor al cambio. ¿Quién eres? Debes descubrir tu pasión. Para elaborar el mejor plan de marketing personal, necesitas saber cuál sería tu puesto de trabajo ideal.

3. Realiza un análisis DAFO personal y profesional

Tras la reflexión inicial, es la hora de diseñar una matriz DAFO. Cada experto en marketing personal ofrece su fórmula.

Coge lápiz y papel. Escribe tus logros, éxitos y satisfacciones más importantes en el plano profesional, así como tus fracasos, frustraciones y dificultades. A continuación, escribe cómo se desarrollo cada una de esas experiencias y qué aprendiste de todo ello.

El objetivo último es que te des cuenta de cuáles son tus energías positivas y los aspectos que te son más adversos.

Existe una matriz DAFO con:


● Debilidades sin solución que debes aceptar (timidez incapaz de superar).

● Debilidades con solución (no sabes inglés, pero puedes aprender).


● Amenazas personales que te afectan y que en ocasiones has desestimado (alguien que dice ser tu amigo bloquea y rebate sistemáticamente tus iniciativas e ideas, aunque después las haga suyas).

● Amenazas profesionales en estado latente que te pueden perjudicar en algún momento (si no estás al día en tu especialidad profesional y/o has perdido la ilusión por el trabajo, puede que algún día corras el riesgo de perder el puesto).

● Fortalezas actuales que te pueden catapultar al éxito y que puedes estar utilizando ya, o no.

● Fortalezas potenciales, todavía en estado latente, que pueden llegar a ser poderosas si las trabajas.

● Oportunidades. Proyectos y decisiones que puedes poner en marcha ahora, porque el momento te es favorable o porque se requieren tus cualidades, pero que igual dentro de un tiempo pueden desaparecer porque otra persona ha cubierto esa necesidad.

Es el momento de escribir tu misión (hacia dónde quieres ir) y visión: cómo te ves dentro de unos años en el destino al cual quieres dirigirte.

4. Averigua qué opinan de ti

No puedes vivir a espaldas de los demás. Realiza una segmentación para definir quiénes saben sobre ti y/o de qué personas te interesa averiguar lo que piensan de ti. Necesitas recabar información objetiva sobre tu persona, investigando qué opinan quienes te rodean en relación con estos aspectos:


- La imagen. Averigua cómo te ven y valoran, qué piensan de ti (sin olvidar los aspectos negativos), cómo te sitúan en su vida, cuáles han sido sus fuentes de información para llegar a esa imagen,…

- Las actitudes. Indaga cuál es la predisposición de los demás hacia ti, si están contigo o en contra, si te ayudarían en caso de necesidad, o no, etcétera.

- El comportamiento. Investiga si hablan bien de ti, si “compran” tus ideas, si te ofrecerían empleo, si desconfían,…

Notas prácticas

Redacta un cuestionario y elige a cinco personas de tu vida personal y laboral. Lo ideal es que alguien utilice tus preguntas para entrevistarse con ellos. Si es tu amigo, el resultado estará más sesgado. Hay otras alternativas: pasar tú mismo el cuestionario o, lo menos fiable, realizar tú la entrevista. En cualquier caso, debes escuchar con humildad lo que dicen sobre ti los demás.

2. Elige tu marketing mix

Ya sabes cómo eres y cómo te ven los demás. Averigua cómo satisfacer el potencial ‘comprador’: empleador, proveedor, cliente... Y elige tu marketing mix. ¿Cambiar tu imagen, lenguaje o actitud? ¿Dejarte ver? ¿Relacionarte mejor? ¿Diferenciarte? ¿Todo a la vez?

1. Analiza en qué debes cambiar

En las páginas anteriores realizaste una tarea de autoconocimiento que te permitió llegar a establecer tu misión y visión. Sin embargo, tras recabar suficientes datos sobre cómo piensan los demás que eres, quizá debas reconsiderar esa misión y visión. Así, si ves que la gente que trabaja contigo no te ve tan capaz como tú pensabas, deberías bajar el nivel de tus expectativas. De lo contrario, podrías llegar a encontrarte sorteando unas dificultades tremendas a la hora de actuar.

Qué debes cuidar

Si un producto no satisface unas necesidades, nadie lo
 comprará. Primer punto: eres un producto satisfactor.
Un producto con una buena marca, un buen envase o una buena presencia se compra mejor que otro que no tenga estas características. Eso mismo ocurre con el marketing personal. Así, hay aspectos fundamentales que debes cuidar al máximo para satisfacer a las personas con las que te relacionas, sin dejar nunca de actuar sobre ellos: la forma de hablar, la apariencia (vestimenta, limpieza, peinado...), la forma de actuar, tu comportamiento en los distintos ambientes por los que te sueles mover, etc. Cuidar o no cuidar estos aspectos puede inclinar la balanza de tu aceptación hacia un punto u otro. Deberás hacer sacrificios. Es el precio que tienes que pagar para lograr unos objetivos de orden superior . Quizá tengas que cambiar tus actividades en el tiempo libre, destinar tiempo a la formación, prestar un servicio a los demás, etc.

2. Utiliza el mejor escaparate

Tus superiores, iguales, subordinados, clientes... deben percibir lo bueno que eres y los beneficios que les brinda el contar con tus servicios. La acumulación de experiencias positivas y el efecto “boca-oído” se potenciarán si sabes utilizar el mejor escaparate.

Dónde dejarte ver. Elige dónde debes ser visto y cuida tu comportamiento en esos lugares. No dejes de asistir a las cenas, celebraciones y fiestas que tu empresa organice para los empleados. Apúntate al “comité organizador”. Determina en qué reuniones y eventos vinculados a tu profesión no debes faltar: congresos profesionales, ferias sectoriales, etc. Y si crees que estás en condiciones de hacerlo con éxito, ponte en contacto con los organizadores para impartir alguna conferencia o comunicar una ponencia para compartir tus conocimientos y experiencias. Si tienes una empresa, organiza seminarios para clientes.

Cuida tu imagen. Selecciona muy bien a qué actos culturales, sociales y deportivos debes asistir y a cuáles no, así como el tipo de personas con las que te relacionas. Cuida tu imagen en todo momento, incluso durante el tiempo de ocio. Realiza estudios de postgrado o asiste a seminarios de perfeccionamiento. Esto te será muy útil para encontrar empleo de cara a la empresa para la que ya trabajas, frente a la competencia y ante tus clientes (puede que algún día piensen en contratarte). Redactar artículos para revistas o boletines o escribir libros sobre materias en las que te hayas especializado son también fantásticas oportunidades de promoción. Participar en foros online de comunidades afines a tu perfil profesional dando consejo a otros, etcétera, es una buena estrategia para que tu nombre circule por Internet y vayas siendo reconocido como un experto en las materias que dominas. Y, por qué no, crea tu propia página web.

3. Apuesta por el networking o PRM

En definitiva, se trata de cuidar las relaciones personales con profesores, compañeros , jefes, colaboradores, amigos, clientes, proveedores, etc., a medida de cada persona y/o segmento sobre el que quieras actuar. Ahora bien, si no vas a ser constante, deja que las relaciones fluyan con naturalidad, al azar. En Marketing personal la pesadez o la insistencia cierran más puertas de las que abren.

Personaliza

Hay que ser generoso, sembrar para después recoger. El PRM requiere adoptar un enfoque altruista. Hacer un mailing felicitando la Navidad a todos tus contactos no es PRM, pues lo importante es personalizar. Estudia a fondo las características, preferencias y necesidades de quienes te rodean. Interésate por sus problemas personales y profesionales, felicítales por sus aniversarios, triunfos.... Si logras establecer una comunicación fluida permanente conseguirás de ellos lo que necesites, siempre que también reciban toda tu cooperación y ayuda. Como aconseja Tom Peters en su libro Reinventando el trabajo: “Vuela 3.000 kilómetros, aunque sea para una comida de una hora. Aun en la era de las relaciones virtuales, el cara a cara cuenta... y mucho”.

4. Diferénciate de la competencia

Al igual que la promoción incentiva la demanda de un producto ofreciendo algo adicional, en marketing personal se traduce en los aspectos diferenciales y temporales que de forma extra ofrecemos a quienes queremos que nos acepten y/o compren/contraten. La antítesis de esta estrategia sería la realización de los trabajos que tengo encomendados hacer sin más. En lugar de limitarte a cumplir el expediente, procura hacer algo especial a fin de no pasar 
inadvertido.


Qué ofrecer. 
Los tipos de promoción más comunes son: los servicios adicionales que prestamos a terceros a cambio de nada, las habilidades extras que ofrecemos sin que se nos pidan, o la realización de tareas no previstas ni requeridas por parte de las personas que trabajan con nosotros. Debido a la gran competencia existente en el mercado laboral, esta herramienta es muy útil para los universitarios y técnicos que encuentran dificultades al buscar su primer empleo. Conviene utilizar la imaginación y la creatividad para reflejar en el currículo aportaciones adicionales a las requeridas por el empleador. Está comprobado que cuando un empresario, head hunter o un seleccionador de candidatos analizan una serie de currículos, acostumbran a seleccionar los que se diferencian de los demás por ofrecer ‘ventajas diferenciales’ que se convierten automáticamente en ‘ventajas competitivas’ para el candidato. Si no logras ser diferente, serás un producto sujeto a una sola variable: el precio más bajo.

Para usar la diferenciación como estrategia, es fundamental hacerlo “a medida”, esto es, adecuada a cada persona. Para ello, es básico conocer qué le gustaría obtener de mí al otro, aunque no lo haya explicitado.

3. Pon tu plan en marcha

Tras elegir el marketing mix más conveniente para tu misión y visión, busca un norte alcanzable. Abandona la reflexión, es el momento de actuar. Marcarte metas diarias, mensuales... vigila tu actitud, cuida tus relaciones a todos los niveles y ¡sé proactivo!

1. Abandona la reflexión y actúa

Convergentes con la misión y visión, alcanzables, mesurables y coherentes entre sí, así deberían ser tus objetivos personales y profesionales. Igualmente, habrás definido unas estrategias acordes con tus necesidades, tu forma de ser y tu filosofía de la vida. Ahora ya sólo te falta ponerte en marcha, y hacerlo cuanto antes. “Nada llega de no hacer nada”, dijo William Shakespeare.

Planifícate

Precisa acciones concretas, tareas que debes realizar en el próximo mes, trimestre, año... en tu vida privada y profesional. ¡Y escríbelas!

● Describe la acción. Por ejemplo, asistir al congreso nacional anual vinculado a tu ejercicio profesional, que este año se celebra en...

● El por qué. Es un marco excelente para relacionarme con profesionales que trabajan en el mismo campo que yo y además asistir me da prestigio y me pone al día.


● El cuándo. La fecha.


● Recomendaciones. ¡Ojo con el plazo de inscripción!

2. Sé diplomático y aplica el sentido común

Procura primero comprender y después ser comprendido. Es la clave de la comunicación interpersonal efectiva. Practica la escucha empática, que no consiste en estar de acuerdo sino en ponerse en el lugar del otro, entrar en su marco de referencia, mirar el mundo como él lo ve, comprender su paradigma.

No te signifiques

Si estás ante un interlocutor al que no conoces y con el que no tienes suficiente confianza, y él inicia una charla de contenido político, sé prudente. En estos casos, es preferible no significarse y utilizar el sentido común. Si tienes que dar tu opinión, procura que tenga un contenido humanista: las guerras nunca son deseables, la violencia no es la solución...

Ten mucho tacto

No critiques nunca a tus colaboradores en público, es tremendamente peligroso. En privado, actúa sin contemplaciones y no seas paternalista. Es mejor ser un mediocre constructor que un extraordinario y fuera de serie criticador.

No seas trepa


No quieras ser un escalador nato la gente lo detecta a la legua y puedes caer muy rápido. Mejor ir hacia arriba, sí, pero poco a poco... de viaje. Durante una entrevista laboral, muéstrate sincero, pero positivo, incluso al confesar alguno de tus fracasos. Y no critiques nunca a personas ni empresas.

3. Gánate a la gente: compañeros, jefe,…

Debes convertirte en un auxiliar eficaz para tu jefe. Nadie es imprescindible, pero debes esforzarte en parecérselo. Hay dos tipos de personas: las que te explican, con todo lujo de detalles, por qué no se puede hacer una cosa y las que, a pesar de todo, la llevan a cabo.
No te jactes de tus éxitos, tus colegas y tu jefe podrían verte como un riesgo para su propio lucimiento.
 Ayuda a tu jefe a destacar, conviértete en su aliado, dedícale atención, tiempo y esfuerzo. Es la persona que más influencia tiene sobre tu rendimiento y tu éxito. Defiéndelo públicamente y protege su prestigio. Evita sus fallos, que tenga un desliz o quede en ridículo.

Sé un entusiasta

¿Y si te encargan un marrón? Ofrécete voluntario, porque los trabajos asquerosos te darán la oportunidad de destacar. Si el proyecto no te entusiasma, ¡consigue que lo haga! Tú eres el principal ingrediente de tus proyectos. No hay tarea que no pueda servir de apoyo para saltar a un asunto de mucho mayor calado.

Únete a tu equipo

En su libro Sobreviva a los errores del jefe sin perder el empleo, Ira Chaleff ofrecía estas recomendaciones para mantener una relación positiva con los colegas:


- Identifica las necesidades de tus compañeros. Debéis lograr la unidad colaboradora en lugar de la competitividad incontrolada.


- Propón utilizar el pensamiento creativo ante los problemas, en lugar de defender rígidamente las diferentes posturas.

- Facilita el liderazgo basado en competencias. Debes estar preparado tanto para liderar como para ser liderado por tus colegas cuando se convierten en líderes.

- Si parece que os estáis dividiendo en facciones, recuérdales que todos sois remeros del mismo barco.

4. Comunica mejor y encuentra el ‘rapport’

Quienes se comunican bien en las entrevistas de trabajo tienen más de un 50% de posibilidades de ser seleccionados, y ello independientemente de otras cualificaciones que puedan tener. En opinión de este experto: la comunicación es, junto con las relaciones personales, la herramienta más potente del marketing personal. Para hacerlo con éxito:


- Piensa en el lenguaje que más le interesa, entiende y acepta el receptor.


- Elabora el mensaje más apropiado en función del canal que veas más idóneo para comunicarte: cara a cara, por teléfono, Internet, mediante una carta...

- Céntrate en una sola idea.

- Si te van a ver y escuchar, debes utilizar las palabras justas, con la entonación y las pausas adecuadas y la ayuda de los ademanes y gestos convenientes para enfatizar las ideas.

Por último, no seas fantasma. La gente puede detectar a un farolero a miles de kilómetros. Si expones tus ideas con claridad, concreta y gráficamente, logras aumentar la credibilidad.

Busca la sintonía

Cuando las personas se gustan, se parecen; y cuando se parecen, se gustan. Entonces aparece el rapport (compenetración) que se facilita mediante las técnicas de acompasamiento. Trata de acompasar algunas facetas del otro, pero no todos sus movimientos. Agudiza la percepción y...

- Establece una distancia cómoda para el otro.


- Mírale a los ojos.


- Refleja su postura, tono, volumen y ritmo de la voz.

- Utiliza sus palabras o frases repetitivas (muletillas).

- Adopta su actitud (vehemencia, optimismo).

4. Nunca bajes la guardia

El plan de marketing personal no tiene fin, si quieres que tu prestigio aumente con los años. Para ello, deberás realizar mejoras continuas, profesionales y personales. Gana confianza en ti mismo, aprende constantemente y desarrolla habilidades que son clave.

1. Gana en autoestima

Igual que es más fácil vender un producto si uno está convencido de sus bondades, quien quiera venderse bien también deberá creer en sí mismo. Valora tus habilidades técnicas, humanas... y trata de mejorarlas constantemente. Ese es el camino para ganar autoestima; La seguridad en uno mismo viene de una coherencia de adentro hacia afuera, de vivir una vida de integridad en la que los hábitos diarios reflejan los valores más profundos. La salud física afecta a la salud mental; la fuerza espiritual a la social/emocional. Al progresar en una dimensión, acrecentamos nuestras aptitudes en las todas las demás. Pasamos el 90% de nuestro tiempo hablando con nosotros mismos. He de cuidar cómo me hablo para poder proteger mi actitud ¡Ojo con quién me comparo! Para mantener una correcta actitud constructiva he de compararme conmigo mismo. ¿Mejoro con respecto a la vez anterior? Los demás pueden servirme de modelo a seguir o imitar para evolucionar, pero no como figura para mi frustración debido a que no soy –quizás– mejor que ellos, pues cada uno nacemos con unas cualidades y talentos distintos. No puedo pretender ser el mejor en todo.

La enorme fuerza del pensamiento positivo.Hay palabras y preguntas constructivas –te ayudan a ilusionarte y alcanzar tus metas– y destructivas, que te destruyen y limitan.

2. Entrénate a fondo, aprende e infórmate continuamente

Los conocimientos están quedando obsoletos cada vez con mayor rapidez. Como consecuencia, no te olvides nunca de la formación permanente, dejando de lado los títulos y los diplomas que de muy poco sirven. Busca buenos contenidos en seminarios puntuales y procura estar cerca de buenos profesionales. En efecto, hay una forma de mejorar nuestra preparación: relacionándonos con personas de éxito en nuestra disciplina. Al contrario de lo que pueda parecer, estas personas suelen estar encantadas de compartir con uno sus experiencias y conocimientos. Si eres universitario o estás estudiando un postgrado, aproxímate a los profesores que imparten las asignaturas que más te interesan.

Apúntate a sus seminarios u ofrécete para colaborar con ellos en sus trabajos de investigación. Si ya trabajas como profesional, no desperdicies la oportunidad de tomar contacto personal con las personas que imparten formación en tu empresa o fuera de ella, lee sus libros, apórtales tus sugerencias, consejos...

La información 
te da más poder. 
Es bueno que se te reconozca como experto en determinadas materias, pero es todavía mejor que se reconozca que sirves para todo. Al menos en caso de emergencia (es decir, cada dos días. Estar al día, y no sólo en tu área de especialización, aumenta tu prestigio. Lee a diario periódicos y revistas, libros, información en Internet,..

3. Siembra, si es que quieres cosechar

La filosofía ganar/ganar es un pilar básico del marketing personal. Con su aplicación, los acuerdos alcanzados con otros son mutuamente beneficiosos, y eso es clave para la gestión de las relaciones, porque en ellas la negociación es constante. Negociamos entre compañeros de estudios y de trabajo, con superiores, cuando hacemos contactos profesionales o acuerdos con la competencia, con proveedores, clientes, familiares, amigos e incluso con vecinos.

Una competencia 
esencial. 
La capacidad de negociar es una competencia esencial. De hecho, es la habilidad directiva más valorada hoy por las empresas. Tu reputación profesional se verá incrementada si, entre otros “talentos”, eres capaz de cerrar tratos o de llegar a acuerdos estratégicos logrando que ambas partes salgan beneficiadas.

La confianza
 en las relaciones. Hacer marketing personal significa construir relaciones a largo plazo. Tenemos que afrontar el paradigma ganar/ganar desde un auténtico deseo de esforzarnos por construir una relación que lo haga posible, basada en la confianza. Este experto en liderazgo nos facilita otro concepto muy útil para describir las relaciones entre individuos: la cuenta bancaria emocional, una metáfora de la confianza incorporada a una relación. Es el sentimiento de seguridad que tenemos respecto de otro ser humano. Si aumento mis depósitos con la cortesía, la bondad, la honestidad, y mantengo mi compromiso con el otro, constituyo una reserva. Incluso puedo equivocarme, y ese nivel de confianza, esa reserva emocional, compensará la diferencia. Cuando la confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva. ¿Cómo aumentar la cuenta bancaria emocional?: comprendiendo al otro, prestando atención a lo pequeño (atenciones, asperezas...), manteniendo los compromisos, aclarando nuestras expectativas (muchas veces no son evidentes) , demostrando integridad personal y pidiendo disculpas por nuestros errores.

4. Gestiona mejor tu tiempo

Ten claro que no hay éxito sin un manejo inteligente de tu tiempo. En ningún aspecto de tu vida. 
Una óptima gestión del tiempo es el mandato del tercer hábito de la gente altamente efectiva. Establece primero lo primero.
 Si tratas de resolver los problemas de tiempo trabajando más o más deprisa, estás cayendo en la 
trampa de la actividad: no tendrás tiempo de reflexionar, de establecer prioridades, de elegir lo que realmente es importante. Y es probable que te dejes ofuscar por lo más urgente, que puede ser menos importante que otras cosas que dejas para luego y que al final se convierten en urgentes. De esta forma, sólo ganarás estrés y agotamiento.

Toma conciencia de tu proactividad
. Las personas que llegan a ocupar los buenos puestos laborales son las proactivas, aquellas que dan soluciones a los problemas, que tienen iniciativa y responsabilidad: habilidad para elegir la respuesta. Ante las preocupaciones, él recomienda centrar las energías en las cosas sobre las que es posible actuar y aceptar lo que no podemos cambiar.

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