Pautas para despedirte de la empresa y salir por la puerta grande

Muchas personas deciden cambiar de trabajo porque se sienten infravaloradas o poco integradas en el proyecto. La cuestión es cómo hacerlo de la manera más ventajosa.

Albert Rivera Gives A Press Conference After A Meeting With The King
Europa Press NewsGetty Images

Por si no te has enterado, Albert Rivera presentó su dimisión el pasado lunes como líder de Ciudadanos, después de los malos resultados cosechados en los comicios del día anterior. Puede que tú estés pensando hacer lo mismo en tu empresa. Tomar la decisión no es fácil . Te damos unas pautas para que tomes la mejor decisión posible.

“No me despiden, soy yo el que quiere irse. Mi puesto de trabajo no me reporta la satisfacción que yo esperaba y he descubierto nuevas perspectivas en mi carrera profesional, que sólo puedo desarrollar fuera de esta empresa”.

Ésta es una de las principales reflexiones que lleva a muchos profesionales a plantearse el abandono de su actual compañía. Pero no todos terminan dando el paso. La inseguridad y la incertidumbre ante el futuro son factores que a menudo paralizan la decisión.


Sin embargo, después de un prudente periodo de meditación, no son pocos los que terminan convenciéndose de que dar el paso merece la pena y de que es necesario asumir un cierto riesgo para lograr la realización profesional en otras compañías o por medio de otras fórmulas, como emprender un negocio propio.

Cuando ya estamos seguros de que es preciso seguir adelante, deberemos plantearnos cómo actuar y qué pautas seguir para abandonar la empresa de la forma más ventajosa posible y sin que nos cree ningún tipo de dificultades.

Analizar los motivos

¿Cuáles son los motivos por los que un empleado decide abandonar voluntariamente la empresa en la que trabaja? Aunque se pueden dar razones de diferente tipo, las más frecuentes son la falta de sentido a su trabajo en la empresa, no tener vínculos de integración con el proyecto de trabajo y de empresa que le trasmite su jefe directo. Raramente el desencadenante es una mala retribución, aunque en algún caso se da.

Cuando uno se plantea un cambio así, debe reflexionar sobre lo que realmente quiere conseguir con ello y cuáles son sus aspiraciones personales y profesionales. Es aconsejable meditar sobre si estamos dispuestos a dejar la organización pase lo que pase, o pretendemos forzar una mejora salarial, una promoción u otra ventaja para nuestro trabajo futuro. Eso debe llevarnos a considerar y asumir que si echamos un pulso, podemos ganar o perder, ya que quizás nuestro peso profesional o nuestra posición en la compañía no sean tan importantes como nosotros mismos creemos.

Nueve pasos para una buena salida


Una vez que hemos tomado la firme decisión de abandonar la empresa, nos planteamos cómo hacerlo, con qué antelación comunicarlo, cómo despedirnos, qué razones dar, etc. Todos estos detalles son importantes para no dañar nuestra imagen a la hora de incorporarnos a otra compañía en el futuro o de crear un negocio propio, del que, incluso, nuestra ya antigua empresa pudiera convertirse en cliente.

Los expertos consultados por Emprendedores nos han facilitado los siguientes nueve consejos:


1. Hazlo con antelación. Lo primero que debes tener en cuenta es avisar con la suficiente antelación. Las prisas no son buenas en casi nada, y en esto tampoco. Tus jefes más directos podrían interpretar que les dejas colgados, sobre todo si estabas desarrollando algunas tareas urgentes.


2. Evalúa a quién dirigirte. En condiciones normales, hay que seguir los procedimientos y canales que existan en la empresa. Lo lógico es hablar con el jefe directo y después con el área de Recursos Humanos. Inicialmente, no es aconsejable escribir cartas, a menos que la decisión sea irrevocable. Una carta se percibe como un distanciamiento y un deseo de no dialogar.


3. Busca buenos argumentos. Cuando uno se siente infravalorado y no encuentra sentido a su trabajo en la empresa, puede resultar difícil o engorroso dar una explicación exacta de su marcha, sobre todo si no se dispone de otra oferta de trabajo y la primera expectativa va a ser el paro. Alega razones personales y plantea que necesitas repensar tu carrera profesional.

Normalmente, todos los jefes o responsables entenderán tu propuesta como una razón lógica y lícita. Seguramente también ellos lo vivieron así en el pasado. De hecho, y en función de su nivel de responsabilidad, acostumbran a buscar alternativas con la dirección para sus colaboradores. Incluso, si en la propia compañía no se puede hacer nada al respecto, pueden llegar a aconsejar diferentes vías y facilitar diversos contactos personales para ayudar a la salida del empleado. Eso sí, siempre que tengan clara la valía del candidato y que no existan otras posibilidades internas.

4. Si la situación es ‘delicada’, te conviene ser discreto. Hay otros motivos, afortunadamente poco comunes, que llevarían a una persona a tener el deseo de marcharse: discriminación racial, política, cultural, de género, acoso sexual, etc. Puesto que estas circunstancias son delicadas y atañen a toda la empresa, y si optas por tratar de mantener la confidencialidad, la persona con quien deberías contactar inicialmente sería con el responsable de Recursos Humanos. Si el motivo viene dado por estas cuestiones, hay que plantearlo con cautela y de forma muy veraz y creíble, porque la empresa suele querer datos concretos.

5. Finaliza tus tareas en la empresa. En caso de que te sea posible, deberás comprometerte con la empresa a finalizar el proyecto o los proyectos en los que estabas implicado. Si esto resulta demasiado complicado, al menos te encargarás de poner toda la información al respecto a disposición de los que vayan a hacerse cargo, para facilitar que la continuidad se produzca sin mayores problemas.

6. No critiques. Aunque a veces uno se tenga que morder la lengua, no es aconsejable aprovechar los últimos momentos para criticar o cargar las tintas sobre los aspectos negativos observados en el funcionamiento de la compañía o en el liderazgo de los directivos. En caso de que no podamos aguantarnos, hay que hacerlo con espíritu constructivo e indicando que creemos que se están tomando, o se pueden tomar, medidas para resolverlo.

7. No te cierres puertas. Aunque el desánimo sea la razón principal que nos lleve a cambiar de rumbo profesional, tus proyectos deberán condicionar la forma y el momento de finiquitar el contrato. No es lo mismo que estés pensando en buscar un nuevo trabajo como asalariado que optar por establecerte como profesional independiente o constituir una empresa.

Incluso puedes intentar convertirte en proveedor de tu antigua compañía. Sería una buena estrategia comercial pues, al conocer sus características y necesidades, les podrás servir mejor. De cualquier forma, nunca hagas públicas tus intenciones, antes es preciso tenerlas muy claras.


8. Despedida personal. Una vez que está clara la decisión, despídete directamente de todas las personas con las que has tenido contacto profesional, por supuesto sin olvidarte de los directivos ajenos a tu propio departamento. Da las gracias a los compañeros por su colaboración y por todo lo aprendido, y pon tu amistad a disposición de todos ellos.

Es preferible despedirse en primer lugar del jefe directo y, después, de los responsables con los que hayas tenido contacto, particularmente de aquéllos con los que has trabajado y, por supuesto, de aquéllos que te contrataron, etc. Según sea la cultura de la empresa, tienes que considerar qué personas de la alta dirección deben enterarse directamente de tu salida. Tras despedirte de estas personas conviene hacerlo de manera general. El correo electrónico puede servir para esta segunda fase.

9. Prepárate para las ‘malas caras’. ¿Cómo debes actuar si el jefe se toma a mal tu salida de la empresa y te pide explicaciones de mala manera? Primero, has de prever esa situación tomando conciencia de que tu actitud consistirá en hablar cortésmente y sin acaloramientos. Le indicarás que comprendes su sorpresa, pero que la carrera de cada uno es algo que debe decidir uno mismo. No obstante, es conveniente agradecerle lo que has aprendido con él y decirle que siempre estarás dispuesto a mantener relaciones.

Si se pone muy violento, lo mejor será no perder la calma y acortar al máximo la reunión. Al cabo de unos días, una vez enfriada la situación, llámale para disculparte por la sorpresa causada. Si no quiere ponerse al teléfono, simplemente le puedes enviar un correo electrónico indicando que hubieses querido volver a verle. Eso sí, siempre con amabilidad: lo cortés no quita lo valiente.

¿Por qué queremos irnos?

Tomar la decisión de abandonar una empresa, sobre todo cuando no se tiene otra oferta de trabajo, no es fácil. Los motivos que llevan a alguien a abandonar su compañía –en la que, quizá, lleva muchos años– pueden ser diversos pero, sin duda alguna, serios. Estos son los principales:

● Llevar mucho tiempo haciendo el mismo trabajo, lo que puede aburrir, sin divisar ninguna facilidad para un cambio.

● Deseo de superación profesional. En este punto siempre hay matices, porque depende de la ambición por crecer que tenga cada individuo, y también de su edad. Por ejemplo, alrededor de los 40 años muchas personas consideran que deben dar un golpe de timón hacia adelante para ganar un nivel superior que les coloque en un entorno ejecutivo más próximo a la alta dirección.

● Diferencia de criterios o falta de entendimiento personal con el jefe inmediato.


● Aprender nuevas cosas, lo que les suele suceder a las personas más jóvenes, con deseo de superación profesional.

● Cuestiones como el 
mobbing, discriminación con relación a otros compañeros o acoso de tipo sexual.

Cómo vencer tentadoras propuestas de última hora

El camino de la despedida no siempre es fácil. 
A veces podemos encontrarnos con
 algunas tentaciones. ¿Cómo debemos actuar para 
superarlas?


● Intentan convencerte de que sigas en la empresa. En este caso, deberás indicar que no es un problema de contraoferta, que ya lo has pensado 
adecuadamente.


● Te ofrecen un aumento de sueldo. Esta actitud indicaría que la decisión de dejar la compañía esta bien tomada, ya que no merece la pena permanecer en una organización que espera esta situación para aumentar el sueldo. Además, se supone que si te vas por contar con la oferta de otra empresa, ésta te pagará más. Y si no es así, es porque el sueldo no es un motivo de peso para permanecer allí. No deberías quedarte exclusivamente por dinero.

Te plantean una renegociación global. Si te proponen una revisión del conjunto del trabajo –jefe, proyectos que se realizarán, autonomía, etc.–, piénsatelo. Eso sí, para quedarte en una empresa que sólo reacciona cuando anuncias la salida, el cambio debe ser extremadamente atractivo.

¿Podemos negociar una indemnización?

Una salida voluntaria no supone legalmente indemnización alguna. Pero son habituales los casos de profesionales que plantean a la dirección su estado de desmotivación, con el objetivo de forzar una negociación. A las empresas, lógicamente, no les interesa mantener a un profesional en esta situación y pueden acceder a negociar. Otra situación es cuando sospechamos que a la empresa le interesa que nos vayamos o no le viene mal nuestra decisión de irnos. Si es así, también podemos intentar llegar a un acuerdo, y ofrecer les una salida pactada, con una indemnización justa según nuestra antigüedad y salario, exenta de conflictos.

Regulación de plantilla


Las regulaciones de empleo y los ajustes de plantilla están a la orden del día. Pero podemos convertir estas circunstancias en una interesante oportunidad para nuestros planes, si coincide con el que momento en que hemos decidido irnos de la empresa. Además, ten en cuenta que si la regulación no está técnicamente bien hecha, seguramente vendrán otras después y, probablemente, las condiciones de indemnización de la primera regulación serán mejor que las siguientes. ¿Qué pasos puedes dar en este caso?

● Intenta averiguar, por los típicos rumores de pasillo o contactos personales, si existe algún plan de regulación de plantilla.

● Si es así, no digas que te vas de la empresa hasta que ésta anuncie su intención de reducir personal.

● En ese
momento, indaga si están elaborando una 
lista de posibles afectados, así 
como el tipo de
 bajas (incentivadas, prejubilaciones...) y de indemnizaciones.


● Dirígete a tu jefe directo o al responsable de Recursos Humanos (depende
 de la cultura de la empresa y de la
 relación que tengamos con ellos) para exponerle tu ofrecimiento de ser incluido voluntariamente entre las bajas incentivadas.

Dos documentos básicos para el trabajador

Carta de dimisión

En principio, lo más adecuado es anunciar nuestra intención de irnos de la empresa de forma personal y verbal. Sin embargo, en ocasiones nos es más sencillo redactar una carta. En esta decisión pueden influir factores de timidez, de poca proximidad o falta de confianza con los jefes, de incertidumbre ante la reacción que puedan tener... O bien, simplemente, lo podemos hacer así para que quede constancia por escrito. En cualquier caso, a la hora de redactar la misiva, no hay que descuidar, al menos dos aspectos.

Brevedad. La cultura de la compañía aconsejará si la carta debe ser más o menos extensa, si bien lo recomendable es hacerla breve y escueta. En ella alegaremos cuestiones personales como causa de tomar tal decisión. Sin embargo, hay un caso en el que la carta tiene que ser extensa: cuando se quiere motivar la salida por mobbing o acoso moral en el trabajo, o por acoso de otro tipo (como el sexual), con objeto de constituir una prueba que sirva para su presentación en un tribunal.

Entrega en personal. Salvo que sea del todo imposible, la carta se debe entregar en mano.

Carta de recomendación

¿Se debe pedir una carta de recomendación para utilizarla a la hora de solicitar trabajo en otras empresas o iniciar nuevos negocios? Todo dependerá de las relaciones mantenidas. Hay que calibrar si esa carta será sincera o no. Si no lo es, aunque se escriban buenas palabras, cuando se presente a un nuevo empleador, éste puede preguntar a los firmantes si se ratifican en lo dicho en la carta y entonces las consecuencias podrían ser peores. Por el contrario, si la trayectoria y las relaciones han sido buenas o correctas, se puede solicitar una carta de recomendación y la posibilidad de dar nombres de personas que faciliten buenas referencias, en caso de que hagan falta. Es habitual que las empresas que están seleccionando un candidato para un puesto pidan, directamente o a través de las consultoras, referencias profesionales.

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