3 cosas que no hacen los papás de Silicon Valley

En una cultura como la nuestra, algunas de las prácticas pueden resultar chocantes, pero esto es lo que deciden cada vez más ‘papás’ de Silicon Valley.

LLevarles a colegios tecnológicos

Mientras que en la escuela pública de la mayoría de los países del mundo occidental se acometen grandes inversiones en ordenadores en las aulas y otras tecnologías, en el corazón de Silicon Valley reniegan de ella durante los primeros años de la educación de sus hijos. Algunos alegan que los ordenadores inhiben el pensamiento creativo, el movimiento físico, la interacción humana y la capacidad de atención.

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Los llaman colegios low tech, pero en algunos el uso de la tecnología es, más que bajo, inexistente, sin ordenadores, tablets ni pizarras digitales. No hay pantalla que valga. Se sabe que los hijos de Steve Jobs y los de Bill Gates siempre tuvieron restringido el uso de las tecnologías, dentro y fuera de casa, pero ahora son la mayoría de los hijos de empleados de las grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley los que acuden a colegios con papel, tiza y lápiz como herramientas fundamentales. Hasta, aproximadamente, los 13 años, los niños no empiezan a ser instruidos con tecnología.

En muchos de estos colegios se aplica el método Waldorf, uno de los sistemas educativos alternativos más conocidos que persigue el desarrollo de cada niño en un ambiente libre y cooperativo, sin exámenes y con un fuerte apoyo en el arte y los trabajos manuales.

Actualmente hay más de 1000 escuelas Waldorf independientes repartidas por todo el mundo, muchas de ellas ubicadas en California, donde Silicon Valley les ha dado fama y ha ayudado a su arraigo global, también con presencia en España. Los niños de los centros Waldorf aprenden haciendo, ligando el conocimiento a actividades concretas que incitan su curiosidad y su felicidad por adquirir conocimientos. La idea final es ayudarles a salir de lo meramente intelectual y entrar en el mundo de la imaginación.

Claro que, en esto de la educación de sus vástagos, los hay todavía más exigentes. Elon Musk, descontento con la educación que recibían sus hijos en el colegio, decidió sacarles y crear su propia escuela, Ad Astra, en el sur de los Ángeles, de la que existe un vago rastro. Por no tener, no tiene ni página web, aunque se sabe que se fundó en julio de 2015 y que se forma a niños con edades de entre 7 y 14 años.

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Dejar a los hijos inmensas fortunas en herencia

Los hay que, en lugar de poner las cosas demasiado fáciles a sus hijos, prefieren que cultiven el esfuerzo y luchen por repetir las hazañas de sus progenitores. Mientras, sus inmensas fortunas van a parar a donaciones con fines benéficos. “No le hacemos un favor a los niños dejándoles una gran suma de dinero, distorsiona cualquier cosa que quieran hacer”, justificaba Bill Gates su decisión y la de su esposa de legar sólo una parte de su fortuna a los hijos.

Aunque más pequeños, también están avisados los hijos de Mark Zuckerberg, el CEO de Facebook. Según publicaron algunos medios al poco tiempo de nacer su primera hija, Zuckerberg escribió una carta advirtiéndola de que el 99% de las acciones de Facebook las destinaría a promover la igualdad de todos los niños.

Asimismo Warren Buffett, uno de los más grandes inversores globales y el tercero más rico del mundo en la última lista Forbes decía, con respecto a la herencia de sus hijos: “Quiero dejarles el dinero suficiente para que sientan que pueden hacer cualquier cosa, pero no demasiado para que no hagan nada”.

Cogerse el permiso de paternidad

Marck Zuckerberg fue uno de los primeros emprendedores en anunciar a bombo y platillo que cogería dos meses de baja de paternidad cuando se produjese el nacimiento de su hija. Para él es fácil, pensarán muchos, y es cierto, sobre todo teniendo en cuenta que en EE.UU todavía no se contempla retribución económica alguna por los permisos de maternidad o paternidad por nacimiento o adopción.

En 2012, solo los estados de California, Nueva Jersey y Rhode Island, reconocieron estos permisos legalmente retribuidos. Ahora, cada vez son más las empresas que han aprobado medidas en esta dirección como Netflix o Microsoft que han pasado a convertirse en paradigma. Así, en el caso de Netflix, la compañía ofrece un año de baja pagada tras tener un bebé.

No obstante, en la mayoría de los Estados sigue estando en manos de la voluntad de las empresas pagar o no estos permisos, aunque se supone que uno de los compromisos de Trump era el de ofrecer una ayuda pública de seis semanas de baja por este concepto.

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