El blockchain es lo que cambiará el mundo, no la inteligencia artificial

No siempre lo apercibimos, pero la inteligencia artificial está ya más presente en nuestras vidas de lo que pensamos. Esto no sucederá el día que el uso del blockchain se normalice.

Desde ser descartado para un puesto de trabajo hasta que te concedan o denieguen un crédito. Son solo algunas de las decisiones que en muchos casos adoptan ya los algoritmos de manera invisible, más allá de las filtraciones de Google y que no están relacionados con acciones precedentes.

Así es como, poco a poco, vamos dando la bienvenida a la incorporación de la inteligencia artificial a nuestras vidas sin apenas darnos cuenta de ello. El motivo se debe a que, en esencia, no ha transformado aún las bases que desde hace siglos rigen el mundo. Poco cambia la suerte de un reo independientemente de que la condena la decida un legislador o una máquina, de la misma manera que se nos escapa la diferencia radical entre que sea el algoritmo de spotify el que cree una lista de grandes éxitos musicales a que la decidan las productoras.

Cierto que el big data ligado al machine learning es ahora la tecnología de moda y a la que los gurús todavía vaticinan un largo recorrido. “Esto va a seguir creciendo de forma exponencial en los próximos años y es algo que va a cambiar bastante nuestra vida, con sus implicaciones éticas y legales. Pero probablemente no nos demos cuenta de ello. De la inteligencia artificial solo te das cuenta cuando falla, cuando de repente ves que el software de Siri no entiende lo que dices o te juega una mala pasada. En caso contrario, no le das mayor importancia”, es la opinión de Fernando Rodríguez programador con más de 20 años de experiencia y uno de los responsables de la aceleradora de desarrolladores Keepcoding.

Sin embargo, esa indiferencia que está favoreciendo el desarrollo de la inteligencia artificial y su capacidad predictiva no se producirá, según este experto, el día que el uso del blokchain se normalice y se aplique en todo su potencial. “Entonces sí notaremos el cambio, porque la transformación será radical”. Más que de una tecnología disruptiva, Fernando Rodríguez se refiere al blockchain como una “tecnología de chichinabo que tiene más de 20 años, pero combinada de una manera brillante”.

“Yo estoy convencido de que la vida de mi hijo de 7 años va a ser sustancialmente distinta a la mía. No por la inteligencia artificial sino por el blockchain que le va a afectar en todo”, afirma.

Un mundo mejor

El poder del blockchain radica en su capacidad para eliminar la necesidad de intermediarios a los que hasta ahora hemos concedido un poder particular. No es que se erradique el papel del intermediario, sino que puede ejercerlo cualquier miembro de la red y hacerlo gratis o a precios mucho más económicos.

La opinión de Fernando Rodríguez es que pueden verse afectados sectores muy centralizados, desde la banca -empezando por el banco emisor-, hasta el sector legal o el energético. Pero no habla solo de economías, también el poder político podría dar un giro absoluto en favor de una democracia mucho más directa “sin necesidad de elegir a unos señores que toman las decisiones y las ejecutan. Con el blockchain la sociedad podría votar constantemente las decisiones que afectan a la mayoría sin coste alguno. De cada votación darían fe los millones de ordenadores conectados a la red, de la misma manera que se hace con las transacciones o con los contratos inteligentes. Cualquier asunto del que haya que hacer un seguimiento o pase por un largo proceso queda certificado con el blockchain. Hasta si pierdo las maletas en el aeropuerto pueden localizarlas inmediatamente gracias a la trazabilidad. Lo bueno de todo es que, hoy por hoy, en el momento en que algo queda registrado con esta tecnología, es matemáticamente imposible falsificarlo porque tendrías que tener acceso a más de la mitad de los ordenadores que componen la red. No es factible alterar este sello extra”.

No obstante, y pese al convencimiento de Fernando Rodríguez del potencial revolucionario del blockhain, reconoce que “aún no se sabe todo lo que puede cambiar. Estamos aún en un momento similar a cuando empezó la web y hay muchos intereses por medio, pero ¿quién le iba a decir a nuestros abuelos que se podría conocer a la pareja o reservar un hotel en la otra parte del mundo sin moverse de casa?”.

Los retos tecnológicos pendientes

Por otro lado, al margen de los intereses que pueden frenar el uso de esa tecnología, reconoce también el programador que más que barreras de entrada, al blockchain lo que le rodea es una niebla que hace que la mayoría lo veamos como algo esotérico. “Ya solo esa manía de explicarlo siempre como un libro contable que comparten millones de personas, conduce a muchos a la duda y la desconexión”, advierte.

Otro problema serio que plantea el uso generalizado del blockchain es la ingente cantidad de energía que se necesita para practicar la intermediación. “Esto se puede resolver, por ejemplo, haciendo que el bitcoin deje de ser tan caro y se vayan al garete los mineros. Hay fotos de granjas abandonadas en China porque no les salen las cuentas. Eso por un lado pero, por otro, es cierto que está pendiente dar con un hardware que consuma menos electricidad”.

El otro gran reto tecnológico que señala Fernando Rodríguez para su consolidación es la escala. Se refiere a la capacidad del sistema para sellar una operación de forma inequívoca e inmediata, similar a cuando pagamos ahora en una tienda con la tarjeta de crédito, dado que con las criptomonedas todavía se tarde bastante. Ese es el principal escollo tecnológico que observa, aunque está convencido de que irán surgiendo soluciones que ayuden a su maduración.

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