"Quedarse al margen de las oportunidades del coche eléctrico es quedarse al margen de la competitividad"

Periodista y comunicador, lleva siete años luchando por el desarrollo del vehículo eléctrico en España a través de AEDIVE, la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico, que aglutina, con más de un centenar de empresas, a toda la cadena de valor del vehículo eléctrico.

EMPRENDEDORES: Dicen que el mercado del coche eléctrico no termina de despegar por su precio y la falta de infraestructuras…

Arturo Pérez de Lucía: No es cierto que el mercado del vehículo eléctrico no esté terminando de despegar. De hecho, las matriculaciones crecen exponencialmente cada año con respecto al ejercicio anterior. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un mercado disruptivo no tanto a nivel tecnológico, pues el vehículo eléctrico existe desde hace más de cien años, sino a nivel de implementación social. Todo mercado disruptivo tiene una curva de penitencia, hasta que se comprende y hasta que se adecúa a los requerimientos del mercado en cuanto a tecnología y precio, tras la cual, la línea de crecimiento es vertical hacia arriba. Lo mismo pasó con otras tecnologías como el teléfono móvil, que tardó quince años en superar ese valle a nivel comercial, o el ordenador portátil.

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Dicho esto, es cierto que la movilidad eléctrica está teniendo un crecimiento en España más lento que en otros países, en especial con respecto a Europa del norte y central, por razones varias. Para mí, la principal barrera es el desconocimiento sobre el vehículo eléctrico por parte de la sociedad, que piensa que todavía no hay vehículos en el mercado, cuando el portafolio está creciendo constantemente y ya todos los fabricantes tienen modelos en el mercado o planes para presentarlos en el breve plazo, o que los eléctricos no tienen prestaciones ni capacidades suficientes, lo que tampoco es cierto. Además, tenemos retos tecnológicos por delante, como un incremento en las capacidades de las baterías que permitan mayores rangos de autonomía, aunque ya hay vehículos eléctricos de fabricantes tradicionales, al margen de gamas Premium, con autonomías reales por encima de los 300 kilómetros, que están muy por encima de las necesidades en movilidad de la mayor parte de la población, que no realiza diariamente más de 50 o 60 kilómetros. Además, necesitamos que haya un despliegue eficiente de infraestructuras de recarga pública, en especial rápida, que permita garantizar a los usuarios de vehículo eléctrico la posibilidad de realizar desplazamientos de largo recorrido sin que sufran ansiedad de autonomía. Ese despliegue se está produciendo ya, aunque necesitamos ampliar el mallado.

Por último, los retos de la Administración pasan pro un plan de incentivos coherente, continuado en el tiempo y ambicioso en lo económico para dar respuesta a la creciente demanda de este tipo de vehículos, y un marco regulatorio que elimine barreras como la de la figura del gestor de cargas para facilitar el despliegue de infraestructuras de recarga púbicas.

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Al precio que están hoy los coches eléctricos, ¿cuánto tardaríamos en amortizar ese sobrecoste por el ahorro que supone frente al vehículo de combustión?

El coste de los vehículos eléctricos es algo que aún no se entiende. Mucha gente piensa que el coche eléctrico es más caro, pero lo cierto es que no hay actualmente en vehículo nuevo un eléctrico por debajo de 15.000 euros. Sin embargo, cuando analizas el precio de un eléctrico has de compararlo con su espejo en combustión, incorporando además en el de combustión todas las innovaciones tecnológicas que tienen los eléctricos. Cuando se hace esa comparativa, el diferencial de precio se reduce sustancialmente, a lo que hay que añadir las ayudas que ofrece el Estado para la compra de eléctricos. Además, claro, hay que tener en cuenta que el precio no es el único coste de un vehículo. Cuando sale del concesionario y durante su vida útil hay una serie de costes recurrentes (combustible, mantenimientos, parking, etc..) en donde el vehículo eléctrico demuestra su verdadera eficiencia y ahorro. Ya hay vehículos eléctricos que tienen un precio con ayudas casi similar a su espejo en combustión. Si se suman esos ahorros en la vida útil, la amortización del coste podría llegar en uno o dos años.

¿Qué previsiones tienen sobre el desarrollo de ese mercado a corto, medio y largo plazo?

Las previsiones son de crecimiento exponencial y las cifras, aunque cuantitativamente no son grandes aún, cualitativamente indican que la movilidad eléctrica está calando como una solución eficiente para la movilidad rodada entre empresas, particulares y administraciones. Los próximos tres años van a ser cruciales en el desarrollo de la movilidad eléctrica, no solo porque hay que cumplir unos objetivos medioambientales que vienen marcados por Europa y por la necesidad de las ciudades de reducir las emisiones contaminantes, sino también por el salto tecnológico que permitirá dar respuesta a los retos comentados y que definirá un camino en la movilidad rodada hacia el vehículo eléctrico, conectado, compartido y autónomo. Además, hay que tener en cuenta que el vehículo eléctrico es mucho más que un concepto de movilidad sostenible donde su utilidad se basa en la reducción de los gases de efecto invernadero y de las emisiones contaminantes y acústicas que tanto afectan a la salud. Es también un concepto de eficiencia energética en el que la integración de las energías renovables, la generación distribuida, el almacenamiento energético y el autoconsumo serán claves en un mundo en el que vamos hacia ciudades inteligentes gestionadas con redes inteligentes de energía.

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He leído una declaración tuya en la que dices que el coche eléctrico puede ser la solución para que el sector del taxi pueda competir con Uber y Cabify, pero estas empresas también pueden funcionar con coches eléctricos…

Cierto, de hecho, existen soluciones de VTC con vehículos eléctricos y creo que esa es la diferenciación que debe aportar este tipo de flotas como servicio de valor añadido a sus clientes. En cualquier caso, el argumento respecto a mi declaración se basa en que un taxi eléctrico supone para el profesional un ahorro real de entre 5.000 y 8.000 euros anuales con respecto a un taxi de combustión, tal y como han declarado algunos taxistas que han hecho este cambio, apostando por un taxi eléctrico. Al final, el taxista puede obtener más ingresos por la vía de una mayor facturación o por la vía del ahorro y es esta última la que aporta el cambio tecnológico al taxi eléctrico, ofreciendo una mayor calidad de vida al taxista.

Cambiando de tercio, una pregunta que seguro esperan nuestros lectores: ¿qué oportunidades ve para emprender en este mercado?

La movilidad eléctrica está llamada a ser un polo de innovación y, por tanto, de generación de empleo importante. Ya se conocen los nuevos modelos de negocio asociados al vehículo eléctrico como los sharing de bici, coche y moto, que hace años eran impensables y hoy en día son parte fundamental de una estrategia de movilidad urbana sostenible. Además, como señalaba antes, la movilidad eléctrica es también eficiencia energética y de ahí surgen nuevos modelos de negocio asociados a la entrega de electricidad para la alimentación de los vehículos. Estamos en un momento de transformación en todos los niveles y el vehículo eléctrico forma parte de esas nuevas estrategias que van a conformar el modelo económico de mañana. Cambiará la forma y los canales con los que adquirimos los vehículos. Cambiarán los criterios de uso y propiedad (de hecho ya lo está haciendo). Se transformarán sectores como el de los talleres, los seguros e, incluso, las escuelas de conducción.

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Y a todo ello se suman las tecnologías de la información y la comunicación, en un momento del sector de la automoción en la que el coche conectado es ya una realidad y el vehículo autónomo va adquiriendo cada vez más cuerpo.

En cualquier caso, lo importante es que quedarse al margen de estas oportunidades que surgen en torno al vehículo eléctrico es quedarse al margen de la competitividad y el empleo y, desde el punto de vista industrial y tecnológico, esa realidad es evidente y se contempla como un escenario hacia el que hay que trabajar.

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